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2.Jun.2015 / 08:06 am / Haga un comentario

Foto: Archivo

Era absolutamente previsible que el Imperio, sus aliados internacionales y sus lacayos de la oposición apátrida en Venezuela, ante la extraordinaria expresión de dignidad, valentía y compromiso mostrado por el pueblo venezolano cuando la patria se sintió amenazada, una vez más, pisaran el acelerador de la desestabilización política y social.

Desencajados ante las acciones de calle por el firme rechazo y la decidida voluntad antiimperialistas que significaron abrumadoramente “las firmas de la dignidad”, como en su momento no dudamos en calificar contra el Decreto de Obama. Una de las más contundentes demostraciones de amor patrio, en esencia un acto de reafirmación de soberanía, preservación y defensa de nuestra vocación libertaria e independentista, y sin lugar a dudas, una clara señal de que estamos dispuestos a seguir avanzando en el proceso de cambios profundos de nuestra sociedad que encarna la Revolución Bolivariana.

Expresiones que se manifestaron en medio de la psicosis colectiva marcada por la guerra económica, provocada por el desabastecimiento, la especulación, el acaparamiento y la presencia activa del bachaqueo para la reventa de productos de toda índole, actuando como pequeños “socios internos” dentro de este plan siniestro del Imperio, ejecutado sin escrúpulos como una pieza más de un caótico juego de ajedrez.

Nunca imaginó la derecha ni los agentes del Imperio que el “obamazo”, ese ruin y vil decreto contra la integridad de Venezuela, cuyo origen es el oscuro entramado de poder del aparato militar-industrial que realmente gobierna a EEUU, tuviera tan contundente rechazo nacional e internacional, donde incluso algunos líderes mundiales llegaron a calificar de ridículo y como una de las mayores estupideces de ese decadente Imperio.

Recordemos que esa histórica manifestación de dignidad del pueblo venezolano quedó plasmada en más de 11 millones de firmas que llegaron a Ciudad de Panamá en manos del presidente Nicolás Maduro, reafirmando en la VII Cumbre de Las Américas que nuestro país se respeta y que no somos una amenaza para nadie y mucho menos para el Imperio más poderoso del mundo.

Ese episodio que significó una tremenda derrota política ante semejante agresión contra nuestro país no podía quedarse así, por ello ha enfilado un nuevo ataque en el marco de la guerra mediática a la que estamos siendo sometidos de manera continuada.

En esta ocasión, el Imperio centra su arremetida contra uno de los más destacados y emblemáticos cuadros de la Revolución Bolivariana. Se trata del camarada Diosdado Cabello, Presidente de la Asamblea Nacional y primer Vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), uno de los líderes más prominentes del proceso revolucionario, ferviente defensor del legado de Chávez.

Si algo tenemos muy claro todos los que en esta tierra vivimos, convencidos y comprometidos en construir un nuevo modelo de sociedad, es que cuando agreden o acusan a uno de los nuestros, esa afrenta la están haciendo contra todos, y cuando se trata de la patria, no importa cuán poderoso en términos militares sea el enemigo o la dimensión geográfica de la nación agresora, porque lo que realmente importa, para todos los nacidos en nuestra amada Venezuela, es que la llevamos en lo más profundo del alma y está arraigada en nuestra conciencia defenderla por siempre.

Nos referimos a un sentimiento que palpita como el corazón de Venezuela, una muestra del histórico despertar del pueblo. Esa ha sido en primera instancia la actitud que en solidaridad, respaldo y apoyo ha manifestado la mayoría de nuestra gente ante ese nuevo plan para agredir nuestra patria, a través de todo lo que encarna y simboliza el compañero Diosdado Cabello, pretendiendo echar en una cloaca su reserva moral, afianzando la matriz de un vínculo con la corrupción y el narcotráfico que venga a configurar el cuadro del Estado forajido.

No se trata del simple ataque contra una persona sino una estrategia perversa bien pensada, cuyo fin es horadar los cimientos mismos de la Revolución Bolivariana, y que en definitiva pasa por atacar también al gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Para desmontar esta matriz debemos escudriñar a fondo, contraponiéndola a la realidad concreta con verdades irrefutables, así como partiendo de identificar y visibilizar los hilos que se tejen, y que buscan atar cabos que sólo existen en mentes perversas, relacionar eventos y situaciones inconexas para armar el “expediente” que justifique incluso la eliminación física del objetivo escogido, el compañero Diosdado, y en consecuencia se puedan provocar eventos y situaciones que sean utilizadas en corto y mediano plazo contra nuestro propio país.

Toda una trama bien urdida dentro del plan imperial, pero con tentáculos en países que desde hace tiempo son portavoces de cuanta mentira se fabrica en los laboratorios de guerra sucia contra Venezuela, que reposa en el eje Miami-Madrid-Bogotá, al cual recientemente desde México se le han sumado algunos personajes, siempre teniendo como palanca de empuje para esta maniobra a Estados Unidos, denuncia que de manera reiterada viene realizando el presidente Nicolás Maduro.

Como ya lo hemos venido esbozando dentro de este análisis, la campaña mediática ahora se ha centrado en la figura del compañero Diosdado Cabello. Es un ataque dirigido en primera instancia a descalificar uno a uno los cuadros fundamentales de este proceso, a torpedear la moral de un hombre que simboliza la lealtad al Comandante Chávez y que se ha convertido en factor decisivo en la defensa de su legado.

Además, con ello de retruque, se pretende golpear al poder legislativo nacional presidido por el camarada Cabello, que en este ámbito, también, viene jugando un papel fundamental con el impulso de la agenda legislativa bolivariana para la aprobación de las leyes revolucionarias y para la construcción y consolidación del nuevo Estado.

Son viles, ruines e infundadas acusaciones con las que se pretende hacer creer a la opinión pública nacional e internacional que nuestro camarada tiene vínculos con carteles y grupos del narcotráfico, con el lavado de dinero, y que forma parte de la corrupción más generalizada que existe en el país, y con ello lograr lo que empecinadamente durante años han querido hacer creer al mundo: que Venezuela es un paraíso del narcotráfico y la corrupción, justificando que se incluya a nuestro país en las listas que unilateralmente de manera conveniente e interesada se elaboran desde EEUU. Acciones que luego vienen a justificar la aplicación de sanciones porque según el “criterio imperial” no colaboramos en la lucha internacional contra este flagelo.

Con ello, nos pretenden cobrar también la decisión valiente y digna que tomara el Comandante Chávez cuando expulsó a la DEA de Venezuela, que se había convertido en una agencia para la injerencia y la desestabilización, la cual hoy, con toda seguridad, forma parte del tinglado para fabricar ese expediente a la medida de sus intereses.

No olvidemos que ésta es sólo una de las aristas de la guerra mediática, que como un monstruo de mil cabezas ataca simultáneamente, pues dentro de esa campaña internacional se agrega, también, el querer presentarnos como un país que irrespeta y viola sistemáticamente, como parte de una política de Estado, los derechos humanos, para seguir dando forma a lo que pudiera configurar un escenario propicio para la intervención directa de una potencia extrajera en nuestro suelo patrio.

Podemos ver que estamos inmersos en una estrategia para seguir socavando con mentiras y campañas bien orquestadas a la Revolución Bolivariana, en esta ocasión tiene como punto de partida el ataque despiadado y directo a un compañero que ha entregado su vida en la defensa de este proceso y que representa un sentimiento político que se viene arraigando en el corazón y la conciencia del pueblo; así es el chavismo, nos mueve el amor.

Persiguen entonces, sigilosa y subrepticiamente a lo interno del Psuv para inocular la duda y la división, porque estamos hablando del vicepresidente del partido. Dejan correr una mentira que nos recuerda a la propaganda de Joseph Goebbels durante el nazismo, donde si no era posible convertir una mentira en verdad en la opinión de la gente, al menos se plantea sembrar la duda entre los militantes del partido.

Estas maniobras que hoy se dirigen para destruir moralmente a Diosdado han sido un paso previo que ha conducido a la eliminación física de otros camaradas de lucha; no olvidemos cómo terminaron acabando con la vida de Danilo Anderson, Eliézer Otaiza y más recientemente contra el valiente joven revolucionario Robert Serra, todos ellos símbolos políticos del ideario y la acción revolucionaria de Hugo Chávez. Basta ya de mártires. No estamos dispuestos a permitirlo nuevamente.

Alertamos a nuestros compatriotas de esta nueva conjura y expresamos el más amplio respaldo y solidaridad al camarada Diosdado Cabello, y cerramos filas alrededor del sentimiento que éste encarna dentro de este proceso revolucionario.

Diosdado hoy está en la mira del Imperio, y ha sido escogido como el nuevo blanco de la ultraderecha como último recurso para detener la fuerza y el férreo liderazgo que crece a su alrededor, cuyas dimensiones tienen como límite la propia madurez y el nivel de conciencia de las mayorías populares.

Camarada, desde aquí te decimos: no estás solo, junto a Chávez y el presidente Maduro te acompañaremos en las batallas por venir y no descansaremos hasta lograr la patria socialista que nos dejara plasmada como legado el Comandante Chávez en el Plan de la Patria.

Misión Verdad

 

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