Noticias / Opinión / Richard Canan

4.May.2016 / 10:56 am / Haga un comentario

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En el cuento de los Panamá Papers hay un evidente juego de doble moral. Un doble rasero. En los primeros tiros, la derecha histérica y sus medios purulentos se engolosinaron y se esmeraron en retratar varios casos de evidente enriquecimiento ilícito y de corrupción realizado por unos despreciables exfuncionarios públicos. Sobre esta gente hay que aplicar todo el peso de la ley y perseguirlos hasta el fin del mundo si es necesario.

Pero luego del griterío inicial, solo ha habido silencio. Un descarado y bochornoso silencio. Y es que, a diferencia del inmenso torrente mundial de información, los periodistas venezolanos a cargo de “analizar” los más de 240.000 menciones sobre Venezuela, utilizaron unas pinzas quirúrgicas laser para “seleccionar y filtrar”, a su conveniencia y criterio personal, los pocos casos que han sacado a la luz pública. Dejando en el tintero y en “reserva” (dizque para proteger reputaciones), miles de nombres de personas y empresas, bajo la excusa de que no les consta que las opacas empresas Offshore (de maletín, diríamos en jerga criolla) y los millones de dólares que por allí se mueven, provengan de fuentes mal habidas. Y es que es altamente sospechoso que estos periodistas pretendan ser jueces, fiscales o contralores para censurar, limitar o sesgar el torrente de información puesto al descubierto. Han cometido el garrafal error de ocultar la mayor parte de la data, como si estuvieran protegiendo a sus patronos.

De seguro que esa gruesa lista está llena de banqueros, empresarios y políticos de la derecha. Sin embargo, no podría la “ética” de periodistas públicamente opositores (RunRunes, Armando.info, Efecto Cocuyo), atentar contra los suyos. Sería esto contra natura. Ya lo alertaba Julián Assange, el jefe de WikiLeaks, que lo correcto es que los Panamá Papers “se publiquen por entero para que sean accesibles al público”, y cuestionaba además la honestidad e imparcialidad de quiénes financiaron esta gran operación de filtración, asegurando sin cortapisas, que está metida de lleno la mano del gobierno de Estados Unidos a través del USAID y de fundaciones “filantrópicas” como las del magnate George Soros. El descaro es que en una filtración de 11,5 millones de documentos no aparezca involucrada ni una sola empresa norteamericana. Más operaciones quirúrgicas que dejan muchas dudas sobre las verdaderas intenciones de los financistas.

Lo correcto sería publicar todos los nombres allí contenidos. Absolutamente todos. Que sea la justicia de cada país la que dictamine si hay delitos o no. Que los involucrados se defiendan y justifiquen sus transacciones y operaciones financieras. Lo que a todas luces es inmoral, es el uso discrecional de la información por parte de unos parcializados periodistas, para atacar a grupos políticos adversarios.

Si se confirma que agencias norteamericanas están detrás de la filtración, sería un nuevo caso de doble moral o doble rasero en virtud de que, paradójicamente, son Estados Unidos y la Comunidad Europea las que controlan férreamente todos los dispositivos y mecanismos que posibilitan el flujo financiero mundial. Para que tengamos una idea, todo el intercambio financiero mundial pasa por los siguientes controles:

  1. El Swift (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication), es una Sociedad Cooperativa bajo legislación belga la cual “tiene a cargo una red internacional de comunicaciones financieras entre bancos y otras entidades financieras”, cuenta “con más de 10.800 organizaciones bancarias, agencias de valores y clientes corporativos en más de 200 países y territorios. SWIFT facilita a sus usuarios el intercambio de información financiera de una forma automatizada y estandarizada, con total seguridad y fiabilidad, lo cual recorta gastos, reduce riesgos operativos y elimina las ineficiencias operativas”. En la actualidad no es posible realizar una transacción bancaria internacional sin pasar por esta plataforma que es controlada exclusivamente por las corporaciones bancarias de Occidente. Toda operación genera una traza perfectamente identificable sobre los países involucrados, los números de cuenta de origen y destino, así como los beneficiarios de las cuentas. Todo queda registrado, cada operación puede ser perfectamente escrutada e investigada.
  2. Todas las operaciones financieras mundiales deben cumplir obligatoriamente con las normas nacionales e internaciones contra la legitimación de capitales y el financiamiento al terrorismo. Estas políticas fueron creadas con el fin de combatir la legitimación de capitales de individuos, empresas o grupos de la delincuencia organizada que intentan “ingresar” al sistema financiero recursos provenientes de diferentes ilícitos como la evasión de impuestos (delito grave en USA y Europa), el tráfico de drogas, la corrupción, sobornos, etc. Todo el sistema bancario nacional es sujeto obligado de cumplir con las normas de la SUDEBAN relativas a la “Administración y fiscalización de los riesgos relacionados con los delitos de legitimación de capitales y financiamiento al terrorismo aplicables a las instituciones reguladas por la superintendencia de bancos y otras instituciones financieras”. Igualmente, todos los países de la región estamos en la obligación de cumplir con las normas que han establecido sobre la materia organismos internacionales como la ONU, la OEA y entes regionales como el Grupo de Acción Financiera del Caribe (GAFIC).
  3. Adicionalmente, nuestra Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y el Financiamiento del terrorismo, señala claramente las normas para identificar a las “Personas Políticamente Expuestas”, siendo éstas, personas naturales que desempeñan o desempeñaron “funciones destacadas” en cualquiera de los poderes públicos, en altas posiciones en partidos políticos, diplomáticos, etc. Estos “clientes” deben ser especialmente vigilados por el sistema bancario nacional, haciendo especial seguimiento de todas sus transacciones y verificando con exactitud el origen de sus fondos.

Como puede observarse nadie puede esconderse. Nadie puede ocultar transacciones en el sistema financiero mundial, tal como se evidenció en los Panamá Papers. Ni siquiera el más engorroso entramado de los paraísos fiscales y las empresas Offshore les ha permitido a los rateros ocultarse.

Sin embargo, hay vergonzosas excepciones. Los Panamá Papers dejaron al descubierto los “servicios” financieros de una sola empresa. Debe haber cientos de empresas con modalidades similares o más creativas para el ocultamiento del dinero de origen ilícito. Solamente hay que analizar lo que ocurre al interior de Estados Unidos con la enorme masa de efectivo que genera el narcotráfico en ese país. Allá hay más de 30.000.000 de consumidores de drogas, las ganancias generadas por esta enorme demanda, ingresa de múltiples formas y libremente a la “lavandería” bancaria de ese país. Se han hecho públicos casos donde hasta la propia DEA (Drug Enforcement Administration) y la ATF (Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives) han creado estructuras para participar en el negocio del narcotráfico con la excusa de intentar infiltrar a las redes internacionales de drogas. Pero siempre han salido con las tablas en la cabeza, permitiendo que las poderosas organizaciones criminales actúen con total impunidad.

Por otro lado, es evidente que si Estados Unidos quisiera bloquearía el Swift, impidiendo el flujo de recursos financieros hacia los paraísos fiscales en cualquier parte del planeta. ¿Por qué no lo hace? ¿Por qué se tolera la existencia de paraísos fiscales? ¿Por qué no se declara Estados forajidos a los pocos países que aún se esmeran por “enmascarar” la identidad de los propietarios de millardos y millardos de dólares? Pues Estados Unidos no puede. Al final debe “proteger” su propia base monetaria, el dólar, que es la divisa más atractiva donde se transan los banqueros rateros y los mafiosos a nivel mundial. Estaría bloqueando a los suyos, los que disfrutan de las “libertades” de la infraestructura financiera que el capitalismo ha creado para ellos. Nuevamente algo contra natura. Por eso el silencio total y la complicidad para “tolerar” los Offshore y los paraísos fiscales, permitiendo el ocultamiento de fortunas de origen ilícito y el enmascaramiento de los verdaderos propietarios de miles de activos y empresas alrededor del mundo. Tampoco hay que olvidar que el jet set mundial (artistas, deportistas, socialités, políticos, etc.) tiene notoria preferencia por los paraísos fiscales para evadir los onerosos impuestos de sus países de origen. Cosas de los ricos, que viven angustiados y desvelados para salvaguardar sus ingentes fortunas.

Debemos impulsar una campaña mundial contra los corruptos, los rateros de cuello blanco, los “empresarios” de maletín, los raspacupos y los bachaqueros corporativos. Absolutamente todos los que han traficado y se han enriquecido de manera espuria con las divisas y las riquezas del país. Hay que darles caza en cualquier parte del mundo donde pretendan esconderse. Que paguen con cárcel sus crímenes y deben incautárseles todo el capital y los activos ilegítimamente adquiridos. Toda operación-transacción realizada ha quedado registrada en el sistema financiero mundial. Siempre queda una traza. Los corruptos y rateros no tienen donde esconderse. Más temprano que tarde les alcanzará el brazo fulminante de la Justicia.

Richard Canan

Sociólogo

@richardcanan

 

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