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25.Abr.2016 / 02:18 pm / Haga un comentario

Foto: Archivo

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Con el evidente golpe parlamentario contra la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, Estados Unidos estaría insistiendo una vez más en recuperar el terreno perdido en América Latina desde que comenzaron a establecerse los gobiernos progresistas, así lo afirmó en exclusiva para el diario Ciudad CCS el internacionalista Luis Quintana.

“Estados Unidos perdió espacio en la región. El avance de las políticas de izquierda y el establecimiento de instancias de integración y unidad de los pueblos obligaron al imperio a retroceder con su hegemonía histórica. Esto les hizo emprender una contraofensiva para retomar el control a través de al menos cuatro golpes de Estados que planificaron”, precisó.

Para Quintana estos planes comenzaron a consumarse en 2009 cuando mediante un golpe de Estado derrocan al mandatario hondureño Manuel Zelaya, posteriormente intentaron hacer lo propio en 2010 contra Rafael Correa en Ecuador, aunque sin éxito.

De igual forma, acudieron al golpe parlamentario para sacar de carrera en 2012 a Fernando Lugo en Paraguay y más reciente la guerra continuada contra Venezuela desde que llegó al poder Hugo Chávez en 1999 y en la actualidad contra el jefe de Estado, Nicolás Maduro.

“A todo esto sumamos hoy el ataque parlamentario y judicial contra la dignataria brasileña, impidiendo que termine su mandato en 2019 y rompiendo, desde luego, el orden constitucional en ese país. Hecho que de ninguna manera está aislado de la agenda que sostiene la Casa Blanca contra los liderazgos progresistas”, señaló.

Consecuencias para la región

De acuerdo con el experto en temas internacionales, lo primero que se ve comprometido ante estas acciones desestabilizadoras es la democracia, la voluntad de un pueblo que eligió a sus gobernantes de manera constitucional y los logros sociales –que en gobiernos de derecha siempre son coartados, limitados e incluso eliminados–, además de la privación de servicios con la excusa de reducir gastos públicos como sucede en Argentina desde la llegada del derechista Mauricio Macri.

“Los más afectados son todas aquellas personas desposeídas, las mismas mayorías populares que han sido reivindicadas por todos los procesos progresistas de la región, que siguen siendo atacados por intereses extranjeros”, apuntó.

Quintana sostiene que EEUU mantiene su empeño de desplazar a Brasil como una de las potencias económicas de la región, pero también como uno de los países con mayor respaldo popular hacia las políticas de izquierda que han sido puestas en marcha desde que Luiz Inácio “Lula” da Silva asumió las riendas del país en 2003.

Golpe a los Brics

Considerando el peso geopolítico y económico que posee Brasil como potencia mundial, la inestabilidad democrática promovida por la derecha local podría también afectar notablemente a otros países, en especial a los que conforman el bloque de los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica).

“Brasil hoy es la principal referencia agrícola y ganadera del mundo, es el principal exportador de café y de cacao. No estamos hablando de cualquier nación, sino de una que encabeza un nuevo modelo económico de orden mundial a través de los Brics. En ese sentido, cuando se da un golpe a este país, se le está dando a casi toda la economía de la región y al planeta”, refirió.

Unasur puede accionar

La Unasur cuenta con un Protocolo de Protección a la Democracia, que puede activarse ante una amenaza o efectiva ruptura del orden democrático. Los países miembros tienen la potestad de tomar la decisión de suspender a la nación afectada de toda participación en la instancia regional u otros organismos internacionales, según expresa el portal web unasursg.org.

En ese sentido, Quintana cree que “lo más conveniente en una situación como la de Brasil, es el llamado a la acción de Unasur y exhortar al diálogo político para que las partes puedan encontrar una vía razonable que resuelva la crisis”, de esta forma se evitarían sanciones comerciales y económicas, como también lo contempla dicho Protocolo. “Una de las cosas que se ha logrado en los últimos años con estas instancias de unidad regional es precisamente entender que es mejor estar juntos que divididos por el desarrollo de todos. El proyecto bolivariano de la Patria Grande está más cerca que hace 20 años y eso justamente es lo que el imperio ha pretendido truncar y desconocer al verse de alguna manera desafiado”, indicó.

Venezuela en la mira de EEUU

Quintana dejó claro que el próximo objetivo del Gobierno estadounidense es, sin duda, Venezuela. Sin embargo, no cree que una intervención pueda tener afecto en este momento, a pesar de los constantes e incesantes intentos.

“El país cuenta con un pueblo que está preparado, además su Gobierno tiene el respaldo absoluto de las Fuerzas Armadas. Por otro lado, la oposición no tiene ya la suficiente fuerza”, expresó.

A juicio del analista, la contraofensiva del Gobierno norteamericano que se ve hoy en Suramérica tiene diversas expresiones. Se refleja a través de resultados electorales, golpes de Estado, operaciones mediáticas y psicológicas que establecen sus fuerzas aliadas, en algunos casos encubiertas, que operan a lo largo y ancho de toda la región.

Amenaza del Plan Cóndor

De acuerdo a Quintana, los Estados progresistas han tenido severas limitaciones para seguir avanzando en los últimos años debido al incremento de la embestida imperialista, que abarca el asedio a entidades financieras, medios de comunicación y otras organizaciones sociales para debilitar a los líderes regionales.

Este mismo libreto sería aplicado entre los años 1970 y 1980 con el Plan Cóndor que fue dirigido por el general chileno Augusto Pinochet, en conspiración con otros dictadores de la época y el pleno respaldo de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA).

Con esta operación se reprimió y persiguió a cualquier persona opuesta a las políticas neoliberales que impusieron los regímenes que para la época sometieron a parte del Cono Sur (Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia).

Otros blancos del imperio

La Casa Blanca seguirá insistiendo en limitar las capacidades de los mandatarios Evo Morales (Bolivia) y Rafael Correa (Ecuador), mediante la interferencia, medidas psicológicas y guerras sucias, denunció Quintana.

En el caso de la nación altiplana, la derecha ya ganó cierto terreno tras evitar recientemente que el presidente Morales lograra, a través de un referendo, reformar la Constitución para optar a un nuevo mandato. Ecuador, por su parte, vivió hace poco un diferendo entre el Alto Mando Militar (ya destituido) y el Ejecutivo. Asimismo, las protestas de sectores oligárquicos no han cesado y se esperan nuevas arremetidas.

Ciudad CCS

 

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