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Foto: VTV
La ministra para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez Ramírez, destacó cómo el rescate de semillas ancestrales y la biotecnología aplicada transforman la soberanía alimentaria y la salud nutricional de Venezuela. Además, reiteró la necesidad de la reeducación nutricional desde el hogar y la escuela; y demostró cómo la ciencia, articulada con el poder campesino, superó las deficiencias causadas por modelos agrícolas foráneos. Así lo aseveró durante una conferencia en la sede del Instituto Nacional de Nutrición, ubicada en Caracas, como parte del IV Foro Cultura Alimentaria y Nutricional para la Paz.
Rescate de semillas de papa andina
La ministra Jiménez enfatizó que Venezuela, como parte de América, centro de origen del maíz y la papa, sufrió una profunda erosión genética debido a la importación de semillas y paquetes tecnológicos. «Las semillas que venían de Canadá desplazaron las semillas originarias del pueblo andino y, peor aún, introdujeron plagas que no teníamos», señaló. Esta «Revolución Verde» no solo afectó la diversidad biológica, sino que el uso de agroquímicos impactó la salud humana, con padecimientos como psicosis, ansiedad y depresión.
Comentó que mediante el rescate de las semillas de papa andina, los productores aumentaron el rendimiento que ofrecían las semillas importadas, desde 18 toneladas por hectárea a más del doble. En este sentido, destacó la construcción del laboratorio de biotecnología más moderno de Venezuela, ubicado en Los Andes, dedicado al rescate, reproducción y retorno de material genético al campo.
La microbiota y el poder campesino
Los científicos y campesinos además laboran en la caracterización y el enriquecimiento de los microorganismos del suelo para asegurar la calidad del alimento. «Mientras más diverso esté el suelo, mayor oportunidad tendremos de producir», explicó la titular ministerial, al ilustrar que el maíz tratado con agroquímicos se torna rojo, mientras que el tratado con la microbiota del suelo es verde, un indicador directo de calidad nutricional.
El esfuerzo es liderado por 5 mil 300 familias campesinas, donde las mujeres son reconocidas como las mayores productoras, quienes participaron en 13 mil talleres de formación durante los últimos diez años.
Rubros estratégicos
La iniciativa también abarca más de 428 rubros alimentarios y avanzó en otros cultivos clave, como el cacao, el cual se adaptó a los desafíos climáticos, y la labor de rescate y la tecnología le permitieron ganar premios mundiales como el mejor chocolate de barra en Francia. Hoy, el cacao de 70-80% se usa incluso en fórmulas para deportistas por sus propiedades nutricionales. También se incluyeron rubros como el ocumo y el ñame, los cuales fueron masivamente propagados en el laboratorio para ser reincorporados a las parcelas y a la dieta nacional.
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