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24.Oct.2012 / 03:48 pm / 3 Comentarios

Salvador Allende, presidente socialista de Chile.

El 24 de octubre de 1970, el Congreso de Chile da como ganador al candidato de la coalición de izquierda (Unidad Popular), Salvador Allende.

El Congreso Chileno tenía la atribución, establecida en la Constitución Nacional, de escoger al Presidente de la República cuando en las elecciones presidenciales ninguno de los candidatos alcanzara la mayoría absoluta. Allende, en una reñida contienda, obtuvo el 36% de los votos, alcanzado la primera mayoría relativa que al no ser suficiente tuvo que ser ratificada por el Congreso.

A pesar de que el Departamento de Estado y el presidente Richard Nixon ordenaran evitar que Allende asumiera la presidencia, el Congreso, dirigido por el presidente del Senado, Tomás Pablo Elorza, inició la votación, donde sufragaron 195 parlamentarios: Allende obtuvo 153 votos, contra 35 de Jorge Alessandri (candidato de la derecha) y 7 en blanco. En consecuencia, el Congreso proclamó a Salvador Allende como Presidente.

El nuevo presidente asume su cargo en medio de tensiones. El 5 de noviembre de 1970, y en su discurso de ese primer día de gobierno, lejos de caer en ingenuos triunfalismos, llamó a la calma y el orden durante las manifestaciones de júbilo. Ello respondía a una razón obvia: según la oposición, con Allende el pueblo, ahora hecho gobierno, no tardaría en destruir todo a su paso. Ese pueblo, incluso antes de asumir el poder, ya era tildado de bárbaro e incivilizado.

Desde el inicio, el gobierno de Allende era visto con sospecha y desprecio por las clases pudientes. Sospecha que partía de la evidente premisa de que sólo éstas podían gobernar de forma “civilizada”. La conclusión de la oligarquía no tardó en hacerse evidente: según ésta, lo que en esos años ocurría en Chile era una especie de aberración de la historia.

Las campañas en contra de la Unidad Popular llegaron más temprano que tarde. Una violenta matriz de opinión mediática se puso en pie apoyada y alimentada por los principales medios de comunicación. El mensaje proclamado era el mismo que el surgido en los primeros movimientos obreros internacionales. Se hablaba del inminente atropello a los derechos humanos por parte de los “comunistas”, de la dictadura de la plebe, de la implantación de un castro-comunismo, etc.

El aspecto inédito y a la vez precursor del triunfo de Allende estaba en el carácter pacífico de la Revolución, que a partir de 1970 habría de forjar el pueblo chileno. El talante pacífico y democrático de dicha Revolución habría de contradecir la constante historia según la cual toda voluntad política hecha gobierno en pro de una Revolución tenía que pasar por la violencia. Allende lo expresa con estas palabras: “Piensen compañeros, que en otras partes se levantaron los pueblos para hacer su revolución y que la contrarrevolución los aplastó. Torrentes de sangre, cárceles y muertes marcan la lucha de muchos pueblos, en muchos continentes y, aún en aquellos países en donde la revolución triunfó, el costo social ha sido alto, costo social en vidas que no tienen precio, camaradas. Costo social en existencia humana de niños, hombres y mujeres que no podemos medir por el dinero. Aún en aquellos países en donde la revolución triunfó, hubo que superar el caos económico que crearon la lucha y el drama del combate o de la guerra civil. Aquí podemos hacer la revolución por los cauces que Chile ha buscado con el menor costo social, sin sacrificar vidas y sin desorganizar la producción. Yo los llamo con pasión, los llamo con cariño, los llamo como un hermano mayor a entender nuestra responsabilidad; les hablo como el compañero presidente, para defender el futuro de Chile, que está en manos de ustedes trabajadores de mi patria”.

Durante el primer año de gobierno, Allende tocó profundos intereses de la burguesía chilena, quien desde el inicio mostró pruebas de una violencia y una intolerancia a toda prueba. La nacionalización del Cobre, en manos de una empresa estadounidense, se convertiría en uno de los paradigmas del camino de Chile hacia el socialismo. Camino lleno de trabas, pues con el cobre el gobierno de Allende tocaba intereses, no sólo de la burguesía chilena, sino también de capitales foráneos.

No obstante, el peligro latente que implicaba dicha nacionalización, Allende se mantuvo firme en su lucha y en 1971 expresaba tajantemente: “El cobre es el sueldo de Chile. Y deben entenderlo también el gobierno y el pueblo norteamericano. Cuando nosotros planteamos nacionalizar nuestras minas no lo hacemos para agredir a los inversionistas de Estados Unidos. Si fueran japoneses, soviéticos, franceses o españoles, igual haríamos”.

Durante ese primer año, la derecha observó y preparó lo que tres años más tarde se concretaría en el fatídico Golpe de Estado de Pinochet. Con la visita de Fidel Castro el 10 de noviembre de 1971 a Chile, la oposición aceleró su ofensiva. En la estrategia que habría de aplicar la oposición chilena actuarían diversos personajes de esa sociedad, como por ejemplo las doñas adineradas, quienes publicitadas por el diario pro estadounidense El Mercurio, perpetuaban manifestaciones como la tristemente célebre “marcha de las cazuelas vacías”, que mucho tienen que ver con los cacerolazos de las adineradas urbanizaciones caraqueñas.

Tres años después de asumir el poder y tras meses de conspiración, el 11 de septiembre 1973, un fatídico Golpe de Estado, orquestado por la CIA, utilizando a las elitescas Fuerzas Armadas chilenas, dan al traste con el proyecto de la vía chilena al socialismo y acaban con la vida del compañero presidente.

Gabriel García Márquez, recibiendo en Estocolmo el Premio Nobel de Literatura, evocaría ese último día de la vida del compañero Presidente como digno de nuestro Realismo Mágico: “Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército”.

Fue precisamente en medio de ese clima de muerte que Allende tuvo la lucidez de dejar marcado en la historia su testamento bajo la semblanza de su último discurso: “Sigan ustedes sabiendo que más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

El compañero Allende sigue presente en las luchas latinoamericanas, y hoy su presencia está aquí, acompañando a los pueblos alzados que hoy buscamos nuestras vías al socialismo, los procesos que hoy vivimos en la Latinoamérica reivindican al compañero Allende y todos aquellos que cayeron en la lucha por abrir las grandes alamedas de la historia.

 

 

Comentarios

24.Oct.2012 05:04 pm
Aura V (Carabobo) dijo:

Hoy es día de San Rafael bendito, para mí un día que me llena de emoción, mi padre nació un día tal como hoy, mi hijo y mi nieto llevan ese nombre, pero no puedo olvidar aquel 24 de octubre del año 70 cuando anunciaron el triunfo de Allende, ese día dije: se abre otra puerta hacia el socialismo. ¡Gloria a Allende!.

24.Oct.2012 09:38 pm
TOMAS FABREGA (Chile) dijo:

Desde CHILE MUCHAS GRACIAS!! UN HONOR

25.Oct.2012 05:47 am
Ana Sandoval (Bolivar) dijo:

Compañero Presidente Salvador Allende! Seguimos en la lucha !VENCEREMOS!!

 

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