Opinión / Richard Canan

14.Ene.2015 / 01:39 pm / Haga un comentario

El querido “Pepe” Mujica, extraordinario líder revolucionario y latinoamericano, presidente de la República Oriental del Uruguay dio un contundente ejemplo para desmontar y revertir las terroríficas y criminales acciones que ha estado ejecutado impunemente Estados Unidos por todo mundo.

Gracias a su gestión se logró la liberación de 6 prisioneros (cuatro sirios, un tunecino y un palestino) los cuales estuvieron detenidos por más de 10 años sin ningún tipo de juicio en el Campo de Concentración de Guantánamo. Luego de este largo tiempo en prisión, ahora Estados Unidos los considera de “bajo riesgo”. Que descaro. Con tal impunidad y sin inmutarse, Ian Moss, portavoz del Departamento de Estado, reconoció que “estos son hombres que nunca han sido acusados de un crimen y que han recibido el visto bueno para su transferencia desde hace al menos 5 años”. El gran “Pepe” Mujica declaró que “yo nunca dudé, por sentido común, que con esta gente se estaba comiendo un fenomenal garrón”. A partir de su liberación en Uruguay, los exprisioneros de Guantánamo tendrán el estatus de refugiados otorgado por ACNUR.

La odisea y sufrimiento de estos prisioneros se inició en el año 2002, ya que luego del enorme trauma causado en el seno del imperio, por los certeros y atroces atentados del 11 de septiembre del 2001, los halcones sedientos de sangre, salieron a buscar responsables o más bien venganza por todos los rincones del mundo. Pasada la euforia propagandística, los inmorales líderes norteamericanos ahora sueltan a los civiles inocentes que nunca debieron ser secuestrados en sus países y mucho menos ser detenidos sin juicio y derecho alguno. Fue el inefable Presidente George W. Bush quien firmó la orden ejecutiva que autorizó al Pentágono a mantener detenidos “bajo custodia indefinida sin cargos”, acusando a todos los prisioneros de pertenecer al Talibán o Al Qaeda, por lo que, según ellos, no les correspondía las consideraciones establecidas en la Convención de Ginebra para los prisioneros de Guerra. Así actúan los Sheriffs del mundo cuando manipulan e interpretan las leyes internacionales según su antojo y conveniencia.

Por Guantánamo han pasado más de 800 detenidos sin ser sometidos a juicio ni contar con ninguna protección legal o respeto por las normas internacionales. Aún quedan 136 presos, de los cuales “solo 10 enfrentan cargos, han sido acusados formalmente o están cumpliendo sentencias”.

Cabe destacar que el presidente “Pepe” Mujica aprovechó el caso de los prisioneros de Guantánamo para solicitar al presidente Obama la liberación del líder independentista puertorriqueño Oscar López Rivera, poniendo nuevamente su caso en la palestra pública mundial.

López Rivera nació en Puerto Rico en 1943, fue veterano en la Guerra de Vietnam siendo condecorado por su valor en combate. Retorna a Chicago con su familia y se destaca como líder en la defensa de los derechos de los puertorriqueños. En 1981 fue capturado por el FBI acusándolo de conspiración y de pertenecer a las FALN, siendo condenado a 70 años de cárcel, pasando 12 de ellos en aislamiento total.

El Presidente Mujica ratificó el clamor del pueblo puertorriqueño y de líderes mundiales, señalando que “la liberación de Oscar López Rivera, es una de las amplias avenidas que pueden conducir a un proceso de paz, entendimiento, progreso y bienestar para todos los pueblos que habitan aquella zona crucial de nuestra América”.

Hay que destacar que desde el año 2012, el Comité de Descolonización de la ONU aprobó una resolución promovida por Cuba y apoyada por Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, para reconocer el derecho a la independencia y autodeterminación de Puerto Rico e instaba a la liberación de todos los independentistas prisioneros. Por supuesto que Estados Unidos, con su acostumbrada soberbia, ignoró la solicitud de liberación.

El añejo y fallido bloqueo a Cuba

Muy a pesar de la soberbia imperial con la que Estados Unidos acostumbra a tratar y menospreciar al resto del mundo, a finales del año 2014, presenciamos una singular muestra de autoreconocimiento, de mea culpa, por los errores cometidos en sus cinco décadas de acoso, bloqueo y hostigamiento contra el pueblo cubano. El presidente Obama anunció su intención (falta esperar la reacción del Congreso) de normalizar inmediatamente las relaciones diplomáticas con Cuba.

En el sorpresivo anuncio del restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, Obama declaró que “terminaremos con un enfoque obsoleto que por décadas fracasó en promover nuestros intereses y en cambio, comenzaremos a normalizar la relación entre los dos países”. Previendo la inminente andanada de críticas de parte de la derecha conservadora norteamericana y de los grupos de exiliados cubanos, se adelantó a argumentar que “…por más de 35 años hemos tenido relaciones con China, un país mucho más grande también gobernado por el partido comunista. Hace casi dos décadas, restablecimos relaciones con Vietnam, donde luchamos una guerra en la que perecieron más estadounidenses que en ninguna confrontación de la Guerra Fría”.

El restablecimiento de relaciones se dio en el marco del intercambio de prisioneros donde Cuba liberó al “subcontratista” de la USAID, Alan Gross y a otro espía norteamericano que Obama calificó, sin ningún rubor, como uno “de los más importantes agentes de inteligencia que Estados Unidos tuvo en Cuba”; todo a cambio de la liberación de los tres restantes prisioneros cubanos, pertenecientes a la Red Avispa, operación cubana de contraterrorismo para develar e impedir ataques contra Cuba, ejecutadas descaradamente desde los Estados Unidos. Ya en La Habana están todos en casa, los Cinco, héroes para Cuba y el mundo, por ser ejemplo de dignidad y sacrificio en la defensa de la independencia y soberanía de esta pequeña isla, luchando contra el más grande y sanguinario imperio sobre la faz de la tierra.

Pasada la histeria mediática se puede observar una nueva intencionalidad o aspiración por parte de Estados Unidos hacia Cuba. Acabar con el bloqueo en la esperanza de que un mayor relacionamiento les permita vender mejor su “modelo” de democracia y el sueño americano (¿venderle espejitos al pueblo cubano?). En esta nueva política de Estados Unidos hacia Cuba anunciada por Obama, se destaca:

·  Restablecimiento de las relaciones diplomáticas interrumpidas desde el año 1961.

· Promoción de los “intereses compartidos” en temas de “salud, inmigración, antiterrorismo, tráfico de drogas y respuesta a catástrofes”. Obama reconoció el esfuerzo de Cuba al enviar cientos de médicos a África a ayudar en la lucha contra el ébola.

· Revisión de la designación de Cuba como un Estado Patrocinador del Terrorismo.

· Aprobación de medidas para aumentar el transporte, los viajes, las remesas, el comercio, las conexiones en telecomunicaciones, y el flujo de información de y hacia Cuba.

· Establecimiento de negociaciones con los gobiernos de Cuba y México para discutir la frontera marítima no resuelta en el Golfo de México.

· Discusión de la participación de Cuba en la Cumbre de las Américas en Panamá.

De la vasta gama de opinadores que saludaron el acuerdo, resalta Robert Kennedy Jr., el cual reconoció que estábamos frente a “…la repetición de una estrategia que demostró ser un fracaso monumental durante seis décadas. La definición de la locura es la repetición de una misma acción una y otra vez a la espera de resultados diferentes. En este sentido, el embargo es una locura… Le recuerda constantemente al orgulloso pueblo cubano que nuestra poderosa nación, que ha orquestado la invasión de su isla, saboteó sus industrias y confabuló durante décadas para asesinar a sus líderes, mantiene una agresiva campaña para llevar su economía a la ruina”. Más nada.

Veppex y la pena ajena

Mientras el mundo entero, desde el Papa hasta la ONU, se regocijaba por los acuerdos alcanzados por La Habana y Washington, una organización solitaria, llena de odio y olorosa a añejas naftalinas, se opuso histéricamente al histórico acuerdo. Gente trasnochada y desubicada que solo representa a los dólares que los financian. Pura pena ajena.

Así pues, desde el cómodo espacio de confort de la oposición criolla, Miamizuela DC, una gente amargada y deprimente, denominada Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex) sacó un comunicado en donde rechazó las decisiones tomadas por el Presidente Obama. Su querido presidente, para más señas, no lo olviden.

Denunciaron los “ingentes e influyentes” líderes de Veppex (tiembla el imperio) que Obama cometió un “error estratégico”, cediendo débilmente ante el “régimen obsoleto, desgastado y débil. Esperemos que no tengan que arrepentirse de esta decisión”. Estas pueriles líneas la suscribe nada más y nada menos que el teniente José Antonio Colina, individuo asilado y protegido por el propio gobierno norteamericano, muy a pesar de que en su prontuario se encuentra el ser responsable directo de los atentados terroristas con explosivos en contra del consulado General de Colombia y la oficina de Comercio Internacional de la Embajada de España en el año 2003. Así es la doble moral norteamericana, con sus terroristas que nadie se meta. Impunidad total.

Se nos olvidaba mencionar que también uno de los representantes de la derecha histérica mayamera, el senador republicano Marco Rubio, dijo trasnochadamente que “esto no ayudará en absoluto a promover los derechos humanos y la democracia en Cuba… Pero sí ayuda en potencia a darle al régimen de Castro el impulso económico para ser una presencia permanente en Cuba durante varias futuras generaciones”. Otro loco suelto. En Estados Unidos de verdad que hace falta mucha cabuya para amarrar a este gentío.

Finalmente confiamos en que el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos marque un camino, un ejemplo a seguir para el trabajo y la cooperación mutua en base al respeto y al derecho internacional. Falta todavía un largo trecho para que Estados Unidos subsane y corrija sus garrafales errores de intervencionismo y agresiones militares. Cuando esto ocurra de seguro en el planeta habrá más paz.

¡Bienvenida la libertad de los Cinco héroes cubanos!

¡Libertad para Oscar López Rivera!

 

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