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Por: José Luis Berrroterán Núñez.                                                                                         Vocero Coordinador del Frente Bolivariano Nacional de Innovadores e Investigadores (FREBIN)

Las primeras evidencias de la comunicación vocal de la especie humana (Homo sapiens) aparecen en la época pleistocenica, hace unos 200.000 años, aunque recientemente se están encontrando evidencias que se puede remontar a los 1.500.000 años. Actualmente estamos en la época holocenica   que se inició hace unos 10.000 años. Se caracteriza por la ocurrencia de cuatro grandes glaciaciones que afectaron la distribución de las especies vivientes incluyendo la humana. En el continente americano los pueblos originarios amerindios entendieron la tierra como la Pachamama que incluye tierra, aire, sol y luna como fuentes de fertilidad y energía para la vida del ser humano y de todas las especies en un entorno de armonía y equilibrio. Según esta cosmovisión no son el hombre y la mujer el centro de la creación, sino que la vida en todas sus manifestaciones y la pluriuniversalidad son los principales valores por sobre las posesiones materiales y el capital.

Esta cosmovisión del ambiente en convivencia armónica con el humano se pierde por el efecto del capitalismo. En los últimos 550 años se ha establecido el  modo de producción capitalista, en su inicio, fue un capitalismo de guerra caracterizado por las invasiones, saqueos, esclavitud, apropiación del conocimiento anscentral, genocidio y desplazamiento de los habitantes nativos, en esta primera etapa el capitalismo generó riqueza en las naciones opresoras que conformó las bases para el avance de la revolución industrial y el inicio del capitalismo industrializado eurocéntrico que empezó  en el siglo XVIII y se intensificó  en la década de los 80 del siglo XIX . El capitalismo, considera  al ambiente como un medio prestador de servicios  o  un costo mas de producción en los procesos desarrollistas de la economía de mercado. Este modelo civilizatorio  moderno en consecuencia degrada el ambiente, subvalora la diversidad cultural, afecta los valores de las instituciones políticas y genera aparatos jurídicos de dominación. Al ignorar los límites biofísicos de la naturaleza, este orden socio-metabólico está acelerando el calentamiento global del planeta, la desertificación, la degradación de tierras y la pérdida de la diversidad biológica en los bosques  y las aguas.

Actualmente, se habla del antropoceno para referir a una  época geológica posterior al holoceno producto de las afectaciones ambientales por la intervención antroprogenica de los últimos 550 años. El término fue acuñado por Crutzen y Stoermer (2000) e intenta expresar la perturbación de los ciclos bioquímicos y flujos energéticos a raíz de la actividad humana como fuerza geológica responsable de las grandes emisiones contaminantes. Para Crutzen (2002) el desarrollo de la especie humana ha producido cambios irreversibles en el planeta, por lo que se habla de una nueva época geológica, por ejemplo en el 2020 el peso de la masa generada por el humano (hormigón, cemento, grava, metales, plásticos entre otros) es mayor a la biomasa de la vida (seres vivos) con una huella geológica imborrable. El antropoceno se caracteriza, principalmente, por cuatros grandes procesos y características: 1. El progreso tecnológico que se fue desarrollando tras la Primera Revolución Industrial. El uso de la energía  aumentó 16 veces en el siglo XX y ha generado el ascenso histórico de los gases de efecto invernadero desde los años 1880 que causan el cambio climático amenazante a la continuidad de la vida; 2. La multiplicación de la producción primaria de vegetales y animales; y el procesamiento de materia prima, así como el consumo de alimentos; 3. El crecimiento explosivo de la población. En los últimos tres siglos es 10 veces mayor y en los cincuenta años antes del presente se ha duplicado; 4. Gran afectación al ambiente con amenaza de la posibilidad de vida si se continua la perturbación catastrófica de los flujos energéticos y los ciclos de materiales y la pérdida irreversible de la información genética al disminuir la biodiversidad.

En el antropoceno se han generado una serie de afectaciones ambientales negativas: 1. La destrucción de los bosques, en la actualidad el mundo pierde al año 13 millones de hectáreas de bosque y la tasa de deforestación en la Amazonia es del 17 % del total, un porcentaje que se aproxima a ese 20 % considerado como el punto de no retorno de los bosques amazónicos que tienen la mayor biodiversidad del planeta, y el más alto reservorio de agua y de captación de dióxido de carbono entre otros. 2. Otro impacto es la pérdida de biodiversidad. Según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, 2024) más de 43.300 especies están en peligro de extinción, es decir, un 28 % de las especies conocidas o evaluadas. Se está hablando de una sexta extinción, ocasionada esta vez por la actividad humana en contraste con las cinco anteriores, provocadas por meteoritos y erupciones volcánicas (Kolber, 2015).  3.) Una grave afectación del 33% de la superficie de las tierras mundiales degradadas (FAO, 2016) por erosión, salinización, compactación, acidificación, contaminación química y agotamiento de nutrientes. Se estima que cerca de un 20% de las tierras con vulnerabilidad a la desertificación se pueden considerar afectadas (desertificadas) por actividades humanas y que la producción de cultivos para el año 2050 se habrá reducido al menos en un 10% en el ámbito mundial, con el agravante que unos 2.000 millones de personas pueden sufrir de inseguridad alimentaria. 4) El cambio y crisis climática causado por los gases de efecto invernadero está atentando contra la vida del planeta al aumentar el contenido de dióxido de carbono por encima de los 380 parte por millón (mg/cmol), acompañado del incremento del metano y el óxido nitroso, que generan aumento indetenible de la temperatura.

Por ello sin duda, la actual crisis ambiental está vincula con el modelo económico, tecnológico y cultural colonial occidental que concibe al hombre por encima del ambiente para alcanzar la rentabilidad máxima del capital. La problemática actual del clima es consecuencia de la crisis civilizatoria, de este modelo de desarrollo, y por ende se le atribuye una responsabilidad antrópica (producida o modificada por la actividad humana), lo que nos conlleva a una reflexión necesaria sobre la inequidad, donde los países más afectados por la actual crisis climática son los del Sur, donde hay mayores limitaciones para la adaptación a los eventos meteorológicos/climáticos extremos generados por lluvias intensas y frecuentes, sequías prolongadas, ciclones y huracanes, entre otras amenazas.

El concepto de capitaloceno surge de la evaluación crítica de la conceptualización de antropoceno, al considerar que la acción humana sobre el planeta está atravesada por procesos de colonialismo, industrialización, globalización, racismo y patriarcado. Moore (2016) propone la época del Capitaloceno en vez de la expresión Antropoceno, refieriéndose a la época actual del capitalismo donde un grupo de países, y particularmente, un grupo de personas y corporaciones pertenecientes a los estratos de mayores ingresos, son los principales emisores de contaminantes de efecto invernadero, generación de materiales antropocenicos, degradación de tierras, desertificación, deforestación, pérdida de biodiversidad, y además poseen la propiedad del conjunto de empresas responsables de la aceleración, apropiación, despojo y explotaciones de los bienes naturales (Moore, 2016). Es decir, los principales responsables son el 1% de los habitantes del planeta, los cuales concentran los medios de producción, así como el gasto de energía y materiales tecnológicos para la producción. Se evidencia una correlación entre los momentos determinantes en la acumulación del capital y los momentos de gran devastación ambiental. La historia radical de la crisis climática muestra la relación histórica del capitalismo con el deterioro de la naturaleza (Serratos, 2020).

Es necesario dar finiquito a este efecto antiecológico y antihumano por efecto del capitalismo para pasar a un accionar con el paradigma del humano y el ambiente como un todo donde el respeto a los flujos energéticos y ciclos materiales sean cónsonos con el enfoque ecosocialista. En la República Bolivariana de Venezuela con la visión de un modo de producción tendiendo al socialismo se ha planteado en documentos como el Plan de la Patria configurado, por primera vez, por el comandante Hugo Chávez y en las 7T (siete transformaciones) propuesta por el presidente Nicolás Maduro, se ratifica la defensa del ambiente como la alternativa viable para la sustentabilidad de la tierra y la garantía de la protección de la Pachamama como alternativa de la vida en el planeta. Es una conceptualización para salvar la tierra de la acción desvastadora del capitalismo y pasar a la época del Socialoceno que garantice una vida más justa y sustentable en armonía con el ambiente. El Proceso Bolivariano de Venezuela es un modelo que se antepone a la continuidad del capitalismo como modo de producción, y al Andropoceno y al Capitaloceno como épocas signatarias del apocalipsis de la civilización del Siglo XXI.

El ecosocialismo como doctrina y el Plan de la Patria como base de su ejecución son los planteamiento de la convivencia en armonía del ser humano con todo lo  que lo rodea, entendiendo que las transformaciones son necesarias  para el buen vivir en el sentido de dar de donde recibes, donde seamos parte de un todo como actores principales debido a la inteligencia humana con  el propósito ecosocialista, y que la armonía, el desarrollo y el equilibrio  estén presente en todas las acciones de los procesos de producción y transformación donde lo social sea parte del interés económico que se genera en una sociedad sin oprimidos y opresores signada por la época del socialoceno.

La opción de la continuidad del Proceso Bolivariano en la República Bolivariana de Venezuela se convierte en una gran alternativa ejemplarizante para la defensa de la vida en nuestra actual civilización afectada por la política extractora, devastadora y contaminante del capitalismo. El Presidente Maduro como ambientalista y ecosocialista es una pieza fundamental en la lucha por preservar el planeta y garantizar la normalidad climática y los procesos ambientales. Luchemos por nuestro planteamiento de construir el socialoceno como la futura época geológica próxima que acompañara al Socialismo del Siglo XXI y al Presidente Maduro como sustentadores de una nueva ecopolítica basada en el respeto al ambiente, la justicia social, la paz y la armonía internacional. Estamos en la posibilidad de contribuir a salvar nuestra sociedad, lo podemos hacer dando el apoyo para la continuidad del Presidente Maduro con el respaldo a la democracia Bolivariana.

Literatura Citada

Crutzen, Paul., 2002, “Geology of Mankind”, en Nature, vol. 415, núm. 6867, p. 23.

Crutzen, Paul. y Eugene F. Stoermer, 2000, “The ‘Anthropocene’”, en Global Change Newsletter, núm. 41, pp. 17-18.

FAO (Organización de la naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). 2016. Estado Mundial del Recurso Suelo. Roma.

 Kolbert, Elizabeth, 2015, La sexta extinción. Una historia nada natural, Editorial Crítica, Barcelona,  pp. 248-249. 

Moore, Jason. (ed.), 2016, Anthropocene or Capitalocene? Nature, History, and the Crisis of Capitalism, PM Press, Oakland.

Serratos, Francisco, (2020), El Capitaloceno: una historia radical de la crisis climática. México: UNAM

IUCN, 2024, The IUCN Red List of Threatened Species. Version 2024-1. <https://www.iucnredlist,org>

 

 

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