Opinión / Noticias / Ramón Lobo

3.Jul.2026 / 12:24 pm / Haga un comentario

Foto: Prensa Presidencial

En rueda de prensa internacional, la presidenta encargada Delcy Rodríguez, acompañada por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, y por Diosdado Cabello, vicepresidente sectorial de Política, Seguridad Ciudadana y Paz, expresó una frase que resume el sentido humano, ético e institucional de la respuesta nacional ante la tragedia: “Nuestro primer objetivo es salvar vidas”.

Esa afirmación no es una consigna. Es una orientación de Estado. En medio del dolor, de la emergencia y de la incertidumbre que atraviesan miles de familias venezolanas, salvar vidas debe ser la prioridad absoluta. Salvar vidas bajo los escombros, en los hospitales, en los campamentos, en las comunidades afectadas y en cada espacio donde una persona necesite auxilio, protección y esperanza.

Desde el primer momento, el Estado venezolano se activó con sus instituciones, cuerpos de seguridad, equipos de salud, organismos de protección civil, bomberos, voluntarios, servidores públicos y autoridades de distintos niveles. En esa activación integral, se destaca el papel de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, presente en la logística, la seguridad, el traslado de apoyo, la protección de las zonas afectadas y el acompañamiento directo a las comunidades. En los momentos más difíciles, cuando la vida humana está en riesgo, la unión entre pueblo, Gobierno e instituciones militares permite sostener la esperanza y multiplicar la capacidad de respuesta.

Especial reconocimiento merecen los rescatistas nacionales e internacionales. Mujeres y hombres que han trabajado bajo condiciones extremas, enfrentando cansancio, riesgo y dolor, para buscar señales de vida donde otros solo ven destrucción. Cada persona rescatada representa una victoria de la esperanza. Cada brigada que llega, venga de donde venga, expresa un gesto de humanidad hacia Venezuela.

La solidaridad internacional ha sido un signo alentador. Países, organismos y equipos especializados han ofrecido apoyo. En medio de la adversidad, Venezuela ha recibido gestos de cooperación que deben valorarse con amplitud y gratitud. Cuando se trata de salvar vidas, no debe haber fronteras ideológicas ni diferencias que impidan ayudar. La humanidad debe estar por encima de cualquier cálculo.

La mayor fuerza, sin embargo, sigue estando en el pueblo venezolano. En quienes donan alimentos, agua, ropa, medicinas y enseres. En quienes acompañan a una familia que perdió su hogar. En quienes levantan centros de acopio. En quienes ofrecen una palabra de aliento. En quienes trabajan sin cámaras, sin descanso y sin esperar reconocimiento. Ese pueblo solidario es la reserva moral de la nación.

Hoy no hay espacio para la indiferencia ni para la mezquindad. La crítica responsable puede ayudar a mejorar, pero la politiquería, la desinformación y el caos no alivian el dolor de nadie. Venezuela necesita unidad, serenidad y compromiso. Cada sector del país tiene algo que aportar.

La reconstrucción será una tarea larga. No se trata solo de levantar paredes, caminos o viviendas. Se trata también de sanar heridas, acompañar duelos y devolver estabilidad a quienes lo perdieron casi todo. Por eso, la atención debe sostenerse con responsabilidad, sensibilidad y constancia.

Esta orientación humanista forma parte de una línea histórica de la Revolución Bolivariana: proteger al pueblo en las horas más difíciles. Bajo la conducción del presidente Nicolás Maduro, la presencia activa del Estado, la unión nacional y la atención directa a las familias afectadas han sido principios de acción ante la adversidad. Esa misma sensibilidad tuvo un antecedente imborrable en el comandante Hugo Chávez, quien frente a la tragedia de la vaguada de 1999 colocó la vida humana, la solidaridad y la movilización institucional por encima de cualquier otra consideración. Allí quedó sembrada una enseñanza permanente: ante el dolor de un pueblo, la primera obligación es salvar vidas y reconstruir con dignidad.

Venezuela ha sido golpeada, pero no vencida. Ha sufrido, pero no está sola. Ha llorado, pero también ha demostrado que sabe levantarse con dignidad. Allí donde hay rescatistas en acción, médicos atendiendo, soldados apoyando, madres acompañando, jóvenes donando, comunidades organizadas e instituciones respondiendo, hay una patria que se niega a rendirse.

Nuestro primer objetivo es salvar vidas. Y bajo esa premisa, habrá esperanza, camino, reconstrucción y una Venezuela de pie, avanzando con dignidad.

@RamonLoboMoreno

 

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