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22.Sep.2026 / 06:47 pm / Haga un comentario

Foto: Archivo

Por: Ramón Lobo

La política monetaria comprende las decisiones mediante las cuales la autoridad monetaria procura influir sobre la cantidad de dinero en circulación y las condiciones financieras de la economía. Su conducción utiliza distintos instrumentos para actuar sobre la liquidez, las tasas de interés y el crédito, entre otras variables monetarias relevantes.

En Venezuela, esta responsabilidad corresponde al Banco Central de Venezuela. Desde esa perspectiva, las recientes resoluciones publicadas en la Gaceta Oficial N.º 7.073 Extraordinario permiten identificar una reorientación en la conducción monetaria, al combinar modificaciones en las tasas de interés, un régimen diferenciado de encaje y disposiciones relacionadas con el crédito.

En primer lugar, uno de los cambios más relevantes se produce en las tasas de interés. Las nuevas disposiciones establecen tasas pasivas mínimas anuales de 10 % para los depósitos a la vista, 42 % para las cuentas de ahorro y 46 % para los depósitos a plazo. El alcance de la medida no reside solamente en los porcentajes establecidos; estos se fijan como pisos mínimos a partir de los cuales cada institución bancaria puede desarrollar estrategias propias para atraer y retener recursos, incluso ofreciendo tasas superiores. Esta posibilidad de competir por las captaciones puede mejorar las condiciones de la intermediación financiera, al favorecer una mayor permanencia de recursos en bolívares dentro del sistema y su canalización hacia el crédito, reforzando así la utilización de la moneda nacional.

Este nuevo esquema puede constituir el inicio de un proceso gradual de recomposición de las tasas nominales. En la medida en que la inflación disminuya, esta trayectoria podría reducir progresivamente la brecha entre las tasas nominales y la variación de los precios, creando condiciones para avanzar, en un horizonte prudencial, hacia tasas de interés reales positivas.

Un segundo eje es el encaje diferenciado. La normativa establece 73 % para obligaciones netas a la vista y de ahorro, 50 % para obligaciones a plazo en moneda nacional y 31 % para obligaciones en moneda extranjera. Para determinados bancos microfinancieros contempla porcentajes de 40 % y 27 %. Esta diferenciación permite utilizar el encaje como instrumento cuantitativo de regulación monetaria, incidiendo sobre la proporción de recursos disponibles para la intermediación según las particularidades de los distintos segmentos del sistema financiero.

El tercer componente se encuentra en el crédito. La utilización de la Unidad de Valor de Crédito, vinculada al Índice de Inversión determinado por el BCV, introduce un mecanismo de actualización del valor de determinados créditos en bolívares, favoreciendo condiciones para una actividad crediticia más sostenible.

En conjunto, las medidas revelan una orientación que busca combinar mayor funcionalidad de las tasas de interés, fortalecimiento gradual de la intermediación financiera y administración diferenciada de la liquidez, preservando la capacidad de regulación sobre la expansión monetaria. Más que expresar un resultado acabado, estas medidas forman parte de un proceso dirigido a reforzar el papel de la banca en la canalización de recursos hacia la actividad económica.

@RamonLoboMoreno

 

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