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Por Irán Aguilera
En el XXX Seminario Internacional “Los partidos y una nueva sociedad”, la intervención de la diputada Tania Díaz no solo resonó por su firmeza, sino por su capacidad para elevar el debate político de la región de Nuestra América por encima de la manipulación mediática. Con claridad conceptual Díaz desarmó las falacias que pretenden deslegitimar al proyecto socialista venezolano, situando su enfoque en la verdadera confrontación irreconciliable, la del proyecto de soberanía continental contra el imperialismo expoliador.
Al retomar el planteamiento de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, sobre la vigencia del antagonismo entre la doctrina de Simón Bolívar y la Doctrina Monroe, la parlamentaria presentó con nitidez la esencia ideológica del Proceso Bolivariano de Venezuela, el cual no busca ni ser hegemónico ni dividir, sino alcanzar con mucho esfuerzo la mayor suma de estabilidad política, seguridad social y felicidad para los pueblos, tal como lo soñaba el Libertador. Frente al modelo monroísta —centrado en el dominio, la intervención y el despojo—, el Socialismo Bolivariano del Siglo XXI es una creación heroica, indoamericana y propia, desligada de copias o imposiciones eurocéntricas, que se sustenta en la independencia y la soberanía de los pueblos.
Fue certera Díaz con su llamado a formular preguntas correctas para comprender la agresión militar del 3 de enero contra la Patria: “(…) pero yo pondría una primero: ¿por qué pasó el 3 de enero en Venezuela? ¿Por qué tuvo Estados Unidos que enviar 120 aviones, helicópteros de combate, y un armamento que no había utilizado jamás según palabras de su propio secretario de guerra, y llegar de esa manera a bombardear Caracas, y secuestrar al presidente Nicolás Maduro y a la diputada Ciliar Flores? ¿por qué pasó eso? (…)”. Lejos de las narrativas simplistas, el desproporcionado despliegue bélico imperialista evidenció una realidad insoslayable: Washington tuvo que recurrir a tal fuerza bruta porque fue incapaz de doblegar la resistencia del pueblo venezolano a través debloqueos, asedios económicos o desestabilización interna.
Asimismo, la diputada venezolana denunció con rigor la complicidad de sectores y gobiernos “aliados” que, al ceder ante la gigantesca operación de guerra psicológica sobre las elecciones del 28 de julio de 2024, contribuyeron al cercamiento y criminalización de nuestro liderazgo revolucionario. Las narrativas inducidas buscaron invisibilizar el ejercicio democrático de las bases populares, pero la realidad posterior al 3 de enero demostró dónde reside la auténtica fuerza política de Venezuela: más de 15.000 Unidades de Batalla Bolívar-Chávez (UBCH), comunas y movimientos sociales movilizaron millones de personas en defensa de la soberanía.
Tania Díaz, al hablar como exponente de un pueblo que asume la política con lucidez heroica, en México enarboló por lo más alto la verdad histórica de Venezuela: un proyecto que no se rindió nise rendirá jamás, porque en sus calles, como diría el Comandante Chávez, sigue lloviendo pueblo.
palcarito3@gmail.com
Barcelona/Edo. Anzoátegui
Publicado en el Correo del Orinoco, la artillería del pensamiento, edición impresa Nº 5.636 • Carcas, viernes 16 de octubre de 2026 | Opinión 13
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