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Por Ramón Lobo
La sesión del Consejo Nacional de Economía realizada en La Carlota, con la participación de representantes del Grupo BID y BID Invest, constituye un hecho de alto significado para Venezuela. No se trata de una reunión aislada ni de una formalidad. Es una expresión concreta de la Diplomacia Económica de Paz, entendida como capacidad para abrir canales de cooperación, acercar voluntades y crear condicones favorables al desarrollo nacional.
La participación del Grupo BID en esta jornada confirma que la agenda internacional impulsada por el país se traduce en tabajo institucional y productivo. Después de los encuentros sostenidos en Nueva York, el intercambio avanzó hacia un espacio con autoridades nacionales, banca, empresarios y sectores económicos.
En ese marco, la presidenta encargada Delcy Rodríguez destacó la apertura de mecanismos de financiamiento para impular la actividad económica, tanto en el sector público como en el privado. También resaltó la capacidad industrial existente en el país, su potencial de desarrollo, el crecimiento del Producto Interno Bruto y la importancia de Venezuela dentro de la agenda del BID. Estos elementos apuntan a una orientación clara: articular instituciones multilaterales, banca nacional y sectores productivos en función de objetivos concretos.
Un dato relevante es la reapertura de la oficina del BID en Caracas. Venezuela nunca se retiró del Banco; por ello, este paso debe entenderse como la reactivación de una relación institucional y operativa con el país. Su valor económico y simbólico radica en que permite pasar de las conversaciones generales a una agenda de trabajo orientada a identificar proyectos, oportunidades de inversión y acompañamiento técnico.
Durante la jornada se expuso que BID Invest, como entidad del Grupo BID orientada al sector privado, abre posibilidades para empresas venezolanas que requieran capital de trabajo, financiamiento a corto y largo plazo, garantías, asesoría especializada, renovación de equipos, ampliación de operaciones o desarrollo de nuevas plantas industriales.
Las áreas priorizadas durante el encuentro reflejan una visión integral del desarollo productivo. Agroindustria, manufactura, minería, turismo, economía digital, infraestructura, energía, transporte, agua y saneamiento forman parte de un mapa productivo con impacto territorial y capacidad para fortalecer el empleo, los servicios, la logística, la tecnología, las exportaciones, la modernización industrial y los encadenamientos productivos.
En ese contexto, el Consejo Nacional de Economía se consolida como un espacio de articulación para conectar recursos financieros, inversión privada, asistencia técnica y sectores productivos nacionales. Esta orientación puede contribuir a modernizar capacidades, ampliar la producción, generar empleo y fortalecer áreas estratégicas de la economía. Desde esa perspectiva, esta interlocución multilateral está llamada a propiciar instrumentos efectivos que se traduzcan en bienestar para la población.
@RamonLoboMoreno