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11.Ago.2017 / 09:07 am / Haga un comentario

Foto: Con el Mazo Dando

Foto: Con el Mazo Dando

Un infeliz lacayo del imperio, antes fichado por la DEA como narcotraficante, incluso con un número asignado, después creador de las Autodefensas Unidas Vencedoras en su país (cuyas iniciales corresponden a su nombre y apellidos) ha lanzado al mundo una petición para que fuerzas imperiales intervengan en nuestro país, lo cual nos hace meditar respecto al importante testimonio que es la obra del compatriota Henry Suárez titulada Intervenciones de Estados Unidos en América Latina. Doctrinas, invasiones armadas, acciones encubiertas e intromisiones políticas y financieras, editada en Londres con el auspicio de nuestra Embajada en Gran Bretaña, en 2010 y de la cual nos serviremos para puntualizar unos cuantos descalabros imperiales en este continente.

“Hablar de intervenciones estadounidenses en América Latina -nos dice Suárez- es una realidad palpable con por lo menos 185 años de historia si consideramos como punto de partida la Doctrina Monroe de diciembre de 1823 con su idea de “América para los americanos”  (del Norte, aditamos nosotros).  Ya el gran Visionario y Libertador continental, Simón Bolívar lo diría entonces: “Los Estados Unidos  parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria en nombre de la libertad”, lo que tanto recalcó y pedagógicamente dejó en vigencia la intuición de nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez Frías.

Pero vamos a los hechos, cronológicamente: el 25 de noviembre de 1824 el Comodoro Luis Porter con sus tropas desembarca y ataca al pueblo de Fajardo en Puerto Rico, entonces territorio español. Más el 28 de diciembre de 1831 marines estadounidenses de la corbeta Lexington, enarbolando cínicamente bandera francesa, invaden las Islas Malvinas y destruyen Puerto Soledad. Mas el 2 de marzo de 1836 colonos estadounidenses asentados en territorio mexicano de Texas, declaran la independencia y su adhesión a Estados Unidos y el 19 de octubre de 1842 el Comodoro estadounidense T. Jones al mando de un escuadrón de marines ocupa Monterrey, México.

Ya diría un periodista gringo, John O. Sullivan que “el cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el Continente QUE NOS HA SIDO ASIGNADO POR LA PROVIDENCIA para el desarrollo de la libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino”

A esto podemos referirnos cuando el 1º de marzo de 1845 el presidente de Estado Unidos se anexa el territorio mexicano de Texas y el dicho periodista lo justifica con su pernicioso e infame criterio, lo que es aun más tétrico y patente cuando el 13 de mayo de 1846 el gobierno de James Polk le declara la guerra a México, situación que aprovecha para invadir Nuevo México y California, lo que se complementaría cuando el 16 de septiembre del año siguiente las tropas estadounidenses invaden la ciudad de México e imponen en 1848 el Tratado por el cual despojan a México de la mitad de su territorio.

Y avanzan las invasiones hacia el sur y el 11 de marzo de 1853 ejércitos y naves estadounidenses invaden Nicaragua con el pretexto de “proteger los intereses de sus connacionales”, lo cual se profundiza alarmantemente cuando del 9 al 15 de julio barcos estadounidenses bombardean y destruyen San Juan del Norte, lo que se agrava cuando el aventurero William Walker invade y “con ayuda de mercenarios se proclama Presidente siendo reconocido por el Departamento de Estado del imperio norteño, habiendo estado dos años en el poder, lo que aprovecha para instituir el trabajo forzado así como legalizó la esclavitud.

Pero no se detiene allí la práctica torcida de la Doctrina Monroe, pues lo que fue el gran imperio de Moctezuma se aboca a otra gran crisis territorial cuando a raíz de la orden del 27 de diciembre de 1859 los ejércitos estadounidenses cruzan el Río Bravo y horadan el territorio mexicano en persecución de Juan Antonio Colina, ranchero mexicano que proclamó la independencia de Texas y su separación de Estado Unidos.

Ya le tocaría el flagelo a Colombia pues el 19 de septiembre de 1856, tropas estadounidenses desembarcan en Panamá con la supuesta misión de proteger los intereses de los súbditos del imperio. Once años después, en 1867 los marines invaden Nicaragua y ocupan las ciudades de Managua y León, causando devastación en las bananeras.  Lo repiten el 6 de junio de 1894 y el 2 de mayo de 1896 cuando los infantes de marina ocupan el Puerto de Corinto para brindarle  protección a los estadounidenses, lo que repiten dos años después  el 7 de febrero de 1898 y ratifican con una severa invasión para imponerle al Presidente José Santos Zelaya un Tratado que debería garantizar “los derechos estadounidenses en la eventual construcción de un canal interoceánico”

Pero la idea de este medio que comunicase los dos grandes océanos  Atlántico y Pacífico, se patentizan mucho más al sur y “las acciones con el objetivo de controlar un canal interoceánico en Panamá” los llevan a invadir territorio colombiano el 27 de septiembre de 1860, el 9 de marzo de 1865, el 7 de mayo siguiente, el 23 de septiembre de 1873, el 18 de enero de 1885, el 8 de marzo de 1895, el 20 de noviembre de 1901, el 16 de abril y el 17 de septiembre de 1902, lo que se afianza aun más en la intervención cuando el 4 de noviembre de 1903 las mismas tropas estadounidenses desembarcan en Panamá con el supuesto objetivo de respaldar la Declaración de la Independencia, poniendo como condición negociar un Tratado que le concedía a los Estado Unidos el control absoluto sobre la denominada ZONA DEL CANALDE PANAMÁ, patentizándose la intromisión el 17 de noviembre de 1904 cuando desembarcan tropas estadounidenses PARA PROTEGER LA CONSTRUCCIÓN DEL CANAL.

Esto es apenas un esbozo, ya trataremos en otra oportunidad de las invasiones de fuerzas armadas estadounidenses en México de nuevo, en Haití, en Cuba, en Honduras, otra vez  en  Nicaragua, en Guatemala, en República Dominicana, en Puerto Rico y trataremos de la llegada a nuestro puerto de La Guaira, el 25 de diciembre de 1908 de la cañonera Dolphin y del crucero North Carolina enviados por el Presidente Teodoro Roosevelt para darle el máximo apoyo al golpista general Juan Vicente Gómez, quien el 19 anterior, había desconocido al Presidente Constitucional, general Cipriano Castro.

ALEJANDRO CARRILLO GARCÍA

carrilloalejandro23@gmail.com

 

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