Carola Chávez / Noticias / Opinión

21.Dic.2016 / 02:04 pm / Haga un comentario

chavistamente

A diez días de la llegada de la navidad, las jugueterías estaban vacías. De repente ocurrió el milagro y aparecieron los juguetes en todas partes, ya no solo en las jugueterías sino en las tiendas de cosméticos, en las zapaterías, en tiendas de ropa, hasta en las ferreterías. Juguetes, juguetes y juguetes porque ya viene la navidad.

Asombrada por tan milagroso milagro, me acerqué a una vitrina para ver qué es lo que había y para ver cuanto costaba… Incrédula, me quité los lentes y les pasé un trapito. Me los volví a poner y los números eran los mismos, así que entrecerré los ojos para ver si afinaba mejor la vista porque eso que veían mis ojos con lentes no podía ser verdad.

Era verdad: La pista de carritos, esa que cuesta 30 dólares en las jugueterías mayameras, esa mismita, decía la etiqueta que costaba 380 mil bolívares. No, no ajuste sus lentes, no les pase el trapito, porque está leyendo bien ese precio que está muy mal.
Muñecas de 16 dólares, unas a 54 mil bolos, porque son las que la tele les dijo a las niñas que son las que tienen que querer este año, y otras, las que querían el año pasado, pero este ya no tanto, a 35 mil bolos; luego una chiquitica de $4, de esas que el niño Jesús lleva como rellenito, también a Bs. 50 mil y uno se pregunta bajo qué criterio, aparte del de de la usura, pusieron esos precios.

Vi a los niños correr dentro de las tiendas celebrando la llegada de los juguetes: ¡Quiero ese, y ese, y ese! Vi los ojos de sus mamás y papás llenarse de angustia y tristeza al ver el precio de lo que sus niños querían, que no era gran cosa, por cierto, solo simples juguetes, ahora convertidos en armas de guerra con esos precios criminalmente inflados.

¡Los comerciantes, ay, los comerciantes! Años cabalgando sobre nuestros bolsillos en esta guerra económica. Años restregándonos su cinismo en la cara, que el gobierno no les da dólares -que si les daba- que no hay arroz, pero si quieres una paca a cuatro veces su precio te la saco bajo cuerda, que llévese este pollo hoy porque mañana viene al doble porque dólar today subió -y bajó dólar today y el precio de ese pollo no lo baja nadie-… Que si no acepto débito, que si lo acepto cobro un 10%, que ahora no acepto efectivo y sigo cobrando 10% por el débito. Que ahora hago adelantos de efectivo, pero cobrándote el 30% del monto adelantado. Que yo hago lo que me da la gana porque usted necesita comprar, así que se calla y paga, o se calla y se va… Y como no habían jodido bastante, ahora nos traen esta última gracia juguetera que patea la ilusión de nuestros niños.

Esta semana, con la medida del billete de cien, en los estados fronterizos -¡qué casualidad!- hubo desórdenes y saqueos. Una cosa muy loca porque parece que “el hambre y la desesperación” que conduce a un saqueo solo golpea allá donde se trafican los billetes de cien, entre otras tantas cosas traficables. Más que saqueos, eso parecía una pelea de maleantes. Porque si de saqueos por hambre y desesperación se tratase, el resto de país tendría que haberse prendido en llamas, y eso no pasó; con todo lo que nos han tentado, con todo lo que nos siguen tentando a prender esa hoguera infernal donde el antichavismo cree que solo los chavistas arderemos. Donde los comerciantes, como los hijos de puta que retuvieron los juguetes hasta última hora para sacarlos a precios inalcanzables, ponen los barriles de pólvora y creen que ellos no se van a quemar.

Y se prende una candelita en la inflamable frontera y los comerciantes, aquellos cínicos que te decían con su risita sádica: “no hay, pero tenemos Patria”, los que remarcan productos en tus narices porque dólar today y tal, los que te dicen “¿no te gusta? ve y reclámale a Maduro”… Los que recogieron cuanto billete de cien cayó en sus manos y los metieron en la centrífuga cucuteña, esos mismos malandros, ahora posan como víctimas.

“Pobrecitos, perdieron todo -¿Todo? ¡Si, comonié!-, que alguien los ayude”. Y circulan fotos en las redes sociales de un comerciante arrodillado clamando al cielo, como para que se nos parta el alma. Y nuestro gobierno va y pone orden, y mete preso a unos malandros, pero a los otros, a los que tienen local con santamaría, les ofrece apoyo, en un gesto de buenagentez que me pone los pelos de punta.

Los vamos a ayudar, como siempre, a cambio de una invitación a trabajar honestamente a favor del país, a favor de todos; y ellos, oídos sordos, como siempre, abrirán sus puertas para reincorporarse a la guerra y seguir cabalgando despiadadamente sobre nuestros bolsillos.

Definitivamente, esta tiene que ser la dictadura despiadada más generosa de la historia.
¡Ay, si yo fuera dictadora!

CAROLA CHÁVEZ
carolachavez.wordpress.com

 

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