Carola Chávez

  • Carola Chávez

    El arrepentimiento de los cínicos

    Yo vivía en España cuando el trío de las Azores cocinaba la guerra de Irak. Recuerdo cómo los medios, todos, se dedicaban a contarnos el cuento del coco con Saddam Hussein.

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    Tampoco es colombiano

    Hace tres años la consigna era “Maduro es colombiano”. Las señoras de El Cafetal marchaban furiosas por la ignominia de tener que calarse a un Presidente nacido del otro lado de la frontera.

  • AN

    Pegado al taburete

    Pasó como aquella vez hace dos años, cuando Capriles anunció por Twitter que iría al diálogo convocado por el presidente Maduro “para hacer temblar a Miraflores”.

  • Foto: Archivo

    Sordos peligrosos

    En estos días hemos visto a la oposición ejerciendo un derecho político que profundiza la democracia, un derecho único, que no existe en ningún otro país del mundo, ni siquiera en aquellos que nos acusan de ser una dictadura, un derecho que no existía hasta que Chávez lo sacó a la luz y lo puso en nuestras manos.

  • Carola Chávez

    De slogans publicitarios y otras patrañas

    “La cola para acabar con las colas. Vota por la Ley Cero Colas”. Slogans publicitarios disfrazados de promesa electoral, tal como lo explicó el diputado antichavista Carlos Berrizbeitia. “Nosotros no vamos a acabar con las colas” -Anunció el nuevo presidente de la Asamblea rompiendo los sueños de luna de miel de muchos de sus votantes. “Él me mintió, él me dijo que me amaba y no era verdad”. Bueno, pero al menos van a liberar a Leopoldo, porque eso era lo primero que iban a hacer apenas posaran el curul en sus curules.

  • Promesas desteñidas

    Apenas la manito ganó la Asamblea, saltaron sus dueños a cobrar. Borrachos de un poder absoluto que no ostentan -porque hay que recordar que el Poder Legislativo es solo uno de los cinco poderes del Estado-, exigen la derogación de toda ley que regule su insaciable sed de lucro.

  • Lupa

    Observadores fraudulentos

    Desde los Estados Unidos, donde un voto no equivale a un votante, donde una aberración llamada “votos electorales” que significa que el voto de un californiano vale mucho más que el voto de, digamos, un residente de Alabama.

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    La guerra de Lorenzo

    Cincuenta mil millones del FMI, “así es, -afirma Lorenzo con una risita golosa- esa es la cifra”. Cincuenta mil millones es el precio que pusieron a nuestro país algunos que dicen tener su corazoncito en Venezuela. Corazoncito arrugado como una pasa por sus miserables ambiciones personales.

  • Foto: Archivo

    Boquita mentirosa

    Uno se equivoca millones de veces a lo largo de la vida. Tantas veces metemos la pata, tantas veces se nos enredan la lengua, las teclas, los pies. Es lo humano, lo normal y así deberíamos asumirlo, pero no, porque si el Presidente Maduro dijo “los panes y los penes” ¡Ajá! Qué bruto, no sabe que fueron peces lo que Jesús multiplicó, sino que cree que Jesús lo que tenía montado ese día era una milagrosa orgía. ¡Maburro!

  • El videíto que viene

    Si no ha salido, debe estar por salir el clásico video “apolítico” de la temporada electoral: un grupo de actores y cantantes que pasaron el año destilado su odio hacia todo lo que huela a chavismo, ahora, cuando hay que contar votos, sabiendo que nos los tienen, nos lanzan minuto y medio de un empalagoso y cursi audiovisual.