Elías Jaua / Noticias / Opinión

13.May.2018 / 12:27 pm / Haga un comentario

Foto: Prensa presidencial

Foto: Prensa presidencial

Por: Elías Jaua Milano

Una mañana, en una conversación reflexiva con nuestro Comandante Chávez, caminando entre árboles de eucaliptus, yo le recordaba que en la primera campaña electoral, la de 1998, el momento de más emoción en las concentraciones populares era cuando él decía, con voz vibrante: “Porque nosotros llevamos en el alma y en la sangre el coraje de los libertadores de todo este continente”. El me respondió, más o menos así, lo que pasa Elías es que los pueblos que han hecho grandes cosas, llevan un fuego sagrado por dentro, y los venezolanos protagonizamos una gran épica, darle independencia a todo este continente.

Han pasado seis años de esa conversación y cinco años del trauma histórico que significó su partida física, nos han hecho de todo, nos ha pasado de todo. Lo primero perderlo a él y su peso  histórico; luego vino el desconocimiento violento de la victoria de nuestro compañero Nicolás Maduro, mientras se daba inicio a la guerra económica a través de la especulación cambiaria, el contrabando de extracción de todos los productos, hasta del papel moneda, el desabastecimiento y la agresión especulativa en todos los precios; en el contexto de una brutal caída de los precios petroleros.

Toda esta situación nos llevó a una derrota electoral en las elecciones parlamentarias en 2015, dando paso a un periodo de  grave desestabilización institucional. En estos cinco años, ha habido dos intentos de llevarnos a la guerra civil por parte del imperialismo y sus lacayos internos, en 2014 y en 2017, con el desarrollo de una estrategia para promover el odio social y la violencia terrorista y desatar así la llamada “Guerra de perros”, hermanos, contra hermanos.

Como Nación hemos sido declarados una amenaza inusual y extraordinaria por el gobierno imperial de los Estados Unidos, declaración que se ha traducido en sanciones, congelamiento de recursos nacionales, bloqueo financiero y comercial afectando nuestras capacidades de importación y  producción de bienes esenciales  y de prestación de servicios públicos.

Hemos sufrido traiciones de quienes a lo interno, como nos los advirtió Chávez el 8 de diciembre de 2012, se han aprovechado de estas circunstancias difíciles.  Restauración de los poderes fácticos del capitalismo; corrupción de altos funcionarios; aparición de mafias que se apropian de los bienes y servicios que son del pueblo; deserciones hacia el imperio y pare Ud., de contar.

Parafraseando al Comandante Fidel, cuando se refirió  al papel del pueblo cubano en el período especial tras la caída de la Unión Soviética, nosotros diremos que para soportar cinco años de agresión diaria en todos los frentes, económico, político, social, militar, ético hacía falta patriotismo, coraje, dignidad y lealtad al Comandante Chávez. Esos valores, como pueblo, los hemos tenido de sobra.

Desde la resistencia, el dolor y la angustia hemos encontrado la forma de evitar la confrontación total y lograr retomar el camino democrático y electoral, a partir de la iniciativa del Presidente Nicolás Maduro, de convocar a elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente.

Estamos en víspera de las elecciones presidenciales, en una semana, el 20 de mayo, a pesar del boicot imperialista contra nuestra democracia, votaremos en ejercicio de nuestro derecho a la autodeterminación nacional y nosotros los y las chavistas estamos construyendo una gran victoria para la revolución bolivariana, reeligiendo a nuestro compañero Nicolás Maduro.

Ahora bien, toda esta heroica resistencia que hemos protagonizado como pueblo tenemos que convertirla en fuerza orgánica, en tareas específicas,  para consolidar la Independencia y recuperar la prosperidad nacional contra todo el sistema de agresión extranjera que nos están aplicando.

Pero también se requiere una acción consciente y concreta para desmotar el sistema de grandes y pequeñas mafias que han ocupado la economía diaria afectando la vida cotidiana de la familia venezolana; para combatir la aparición de viejas prácticas del burocratismo autoritario, tales como  el acoso político a quien hace uso de la sana y necesaria critica revolucionaria o el atropello laboral creciente, entre otras; para confrontar en el plano de la batalla de ideas el empeño de algunos de subordinar la revolución a la hegemonía del capitalismo rentístico.

En fin de la resistencia pasemos a una contraofensiva revolucionaria para contener con eficacia la afrenta imperialista, restaurar a plenitud la ética revolucionaria y seguir nuestro proceso de democratización de la sociedad a través del fortalecimiento y expansión del poder popular. Más allá del 20 de mayo, la lucha sigue.

En el día de las madres, nuestro agradecimiento a ellas por enseñarnos el valor del coraje, de la dignidad, del patriotismo, del bolivarianismo. Mil bendiciones para todas Uds.

 

 

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