Opinión / Freddy Gutiérrez

Foto: Cortesía
Por Freddy Gutiérrez
“El país de las oportunidades prometía más igualdad. El país de las personas con agallas solo puede ofrecer más desigualdad”.
Zygmunt Bauman (filósofo y autor polaco).
Un saludo revolucionario a mis apreciados (as) camaradas. Aquí vengo con la tercera entrega de este seriado de artículos, que, esta vez iniciaré con información sobre nuestros migrantes. Y es que, según la Agencia EFE, el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, en un tono enérgico, demandó públicamente el pasado lunes 31 de marzo de 2025, una respuesta inmediata por parte del Tribunal Supremo de El Salvador, ante los recursos de habeas corpus presentados en favor de un grupo significativo de migrantes venezolanos, que superan los doscientos cincuenta y fueron deportados recientemente por Estados Unidos (EEUU). Actualmente se encuentran recluidos en una prisión de máxima seguridad salvadoreña.
El fiscal venezolano, en una rueda de prensa transmitida por el canal de TV estatal Venezolana de Televisión (VTV), enfatizó la obligación del máximo tribunal salvadoreño de pronunciarse sobre las solicitudes de amparo, señalando la notoriedad pública del caso y la improcedencia de cualquier intento de ignorar los recursos legales ya introducidos. Insistió en la necesidad de una resolución favorable que conduzca a la liberación y repatriación de los detenidos. Esta acción legal, fue iniciada por abogados salvadoreños a finales de marzo, con el fin de intentar proteger los derechos de los migrantes arrestados tras ser vinculados, sin mayores detalles, a una organización criminal transnacional (Tren de Aragua) y que, fueron recluidos sin juicio previo alguno, en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), insignia de la política de seguridad del presidente Nayib Bukele, calificada como «la peor cárcel del mundo». Asimismo, el fiscal Saab, también resaltó como sectores de la oposición venezolana fueron los responsables de orquestar una estrategia de envío gradual de migrantes a El Salvador, coincidiendo con el reciente anuncio de EEUU sobre la deportación de otros 17 migrantes supuestamente vinculados al Tren de Aragua y otra organización criminal llamada Mara Salvatrucha (MS-13).
Asimismo, el fiscal denunció que, EEUU, está utilizando la Ley de Enemigos Extranjeros para ello. Por demás, nuestro presidente, Nicolás Maduro, desconoce las identidades de los migrantes (debido a la falta de transparencia del proceso que aplicaron las administraciones de Trump y Bukele) y asegura que no cesará en sus esfuerzos por «rescatarlos». También expresó su esperanza de que, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres y el alto comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, intervengan en favor de los secuestrados.
Ahora bien, ¿Qué relación podría tener el pasado racista de EEUU respecto a estas deportaciones masivas de migrantes venezolanos? ¡Todo! pues no son un hecho aislado: son la versión moderna de un sistema que siempre ha usado leyes «legales» para excluir a grupos racializados. La diferencia es que, hoy, el lenguaje es de «seguridad nacional» en lugar de «supremacía blanca», pero el resultado es el mismo: violencia sistémica contra los «otros». Ello se hace evidente al analizar patrones históricos de exclusión, racialización y violencia institucional como he venido explicando en los dos artículos previos. Pero, he aquí 5 claves:
1. Continuidad de la racialización
Histórico: Las leyes migratorias de EEUU siempre han privilegiado a migrantes blancos/europeos (ej.: Ley de Inmigración de 1965 eliminó cuotas racistas, pero persisten sesgos).
Hoy: los venezolanos (como antes mexicanos, haitianos o chinos) son tratados como «amenaza demográfica» en discursos políticos, similares a los usados contra afroamericanos en la Era de las leyes Jim Crow (explicadas en el artículo No 1 de este seriado sobre la migración).
2. Criminalización de grupos específicos
Pasado: Leyes como la «Operación Wetback» (Operación Espaldas mojadas) implementadas por el Fiscal general de EEUU, Herbert Brownell, en 1954, deportaron a más de 1 millón de mexicanos, siendo muchos ciudadanos estadounidenses. El término “espaldas mojadas” era un insulto racista que hacía referencia a los migrantes que cruzaban desde México a través del Río Bravo y que, naturalmente, llegaban mojados a las orillas de EEUU. Es considerada como la “mayor deportación de la historia de Estados Unidos” donde, fueron separadas muchísimas familias, -tal como está sucediendo actualmente con las deportaciones forzadas de migrantes en EEUU-.
Hoy: Bajo el Título 8. 93% de deportados son latinos (ICE, 2023), con retórica que vincula migración con crimen (igual que se asociaba a negros con «peligrosidad» en los años 50). EEUU, un país que se encargó de “venderle” al mundo “el sueño americano” para que su modelo de sistema fuese aceptado globalmente como el único correcto para gobernar, hoy por hoy, demuestra que son la verdadera pesadilla para Latinoamérica.
3. Doble estándar humanitario
Pasado: En los años 50-60, refugiados cubanos (blancos) recibían asilo, mientras haitianos (negros) eran detenidos.
Hoy: Ucranianos obtuvieron TPS (Estatus de Protección Temporal) rápido en 2022; venezolanos esperaron años y enfrentan deportaciones masivas pese a huir de una crisis similar.
4. Violencia institucional normalizada
Pasado: Linchamientos de afroamericanos y mexicanos (ej. Era Jim Crow) eran tolerados por el Estado.
Hoy: Centros de detención para migrantes, como los del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), replican condiciones de hacinamiento y abuso denunciadas en prisiones sureñas en los años 60.
5. Persecución como política de Estado
El Artículo 7 del Estatuto de Roma menciona la «persecución por identidad nacional» como crimen de lesa humanidad. Si se prueba que:
Las deportaciones son selectivas (ej. enfocadas en venezolanos).
Hay intención de causar sufrimiento (ej.: deportar a opositores de gobiernos).
Se usan discursos deshumanizantes (llamarlos «invasores», como a los mexicanos en los 30).
Podría configurar un patrón similar al racismo histórico, pero con nuevos grupos.
Ahora bien, ¿De qué se trata el Estatuto de Roma? básicamente es el tratado internacional que creó la Corte Penal Internacional (CPI) en 1998. Su objetivo es juzgar a personas (no países) por los crímenes más graves a nivel mundial, como:
Genocidio (matar o dañar a un grupo étnico, religioso, etc.).
Crímenes de guerra (tortura, ataques a civiles en conflictos).
Crímenes de lesa humanidad (asesinatos masivos, esclavitud, deportaciones forzadas).
Agresión (invadir otro país sin justificación).
Y ¿Cómo funciona la CPI? Pues actúa cuando un país no puede o no quiere juzgar estos crímenes en sus propios tribunales. Además, solo investiga crímenes cometidos después de 2002 (cuando entró en vigor) y aunque, 124 países lo han aceptado (ejemplo: Alemania, México, Colombia), EEUU, China y Rusia no. Por ello, Donald Trump, no acepta atenerse a ella. Otro ejemplo: Si un gobierno deporta masivamente a migrantes como política de Estado (similar al Holocausto), podría ser un crimen de lesa humanidad bajo el Estatuto de Roma.
Cabe destacar que, la ONU, si bien colabora con la CPI, es independiente. Y que, el Estatuto de Roma, solo aplica si los crímenes ocurren en países miembros o son remitidos por el Consejo de Seguridad de la ONU (como pasó con Libia en 2011). Como EEUU no es miembro, la CPI podría investigar si:
Las deportaciones ocurren en territorio de un país miembro (ej. México).
Un país miembro afectado (como Venezuela) lo solicita.
¿Por qué? Porque si un gobierno realiza deportaciones masivas de un grupo nacional específico (ej. venezolanos) como parte de una política sistemática, podría configurar un crimen de lesa humanidad bajo el Artículo 7.1.d (deportación forzosa) o 7.1.h (persecución por identidad nacional).
ECUADOR y el negocio de las cárceles
Como bien saben, me he destacado por destapar algunas ollas y la verdad que, esta luce bien oscura. Se dice que es importante abordar el concepto de «negocio penitenciario» con matices, pues, si bien la situación en El Salvador implica transacciones financieras, existen empresas con fines puramente lucrativos y la otra situación la tildan como “un complejo acuerdo geopolítico”. Sin embargo, según informes, El Salvador, bajo la presidencia de Nayib Bukele, ha ofrecido albergar a reclusos extranjeros -en particular a aquellos deportados desde Estados Unidos- en su megaprisión, el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) y cobra a EEUU una tarifa por alojar a estos reclusos, que, podría ascender a 20.000 dólares por recluso al año. El presidente Bukele ha declarado públicamente que estos pagos contribuirían a la sostenibilidad del sistema penitenciario salvadoreño.
Desde la arista de las consideraciones geopolíticas, este acuerdo, no solo tiene un propósito financiero, sino también político. Es decir que, fortalece la relación entre El Salvador y Estados Unidos, en particular en materia de inmigración y seguridad. Además, las acciones de Bukele, son vistas por algunos como una forma de reforzar su imagen de mano dura contra la delincuencia, tanto a nivel nacional como internacional.
Pero, también surgen preocupaciones éticas y legales. Por ejemplo, que, el concepto de externalizar el encarcelamiento plantea importantes cuestionamientos sobre los derechos humanos y el debido proceso. Es más que público y notorio, las condiciones en las cárceles de El Salvador y la posibilidad de que se cometan violaciones de derechos humanos en ellas. Y, por demás, existen dudas sobre la legalidad de que Estados Unidos envíe a sus ciudadanos a prisión en El Salvador, no así a cualquier latinoamericano, como el caso de Kilmár Abrego García, un salvadoreño migrante, padre de familia de Maryland, quien ahora vive una pesadilla sin fin. Detenido y deportado por error bajo el gobierno de Trump, lo que debía ser su regularización terminó en esa cárcel de máxima seguridad en El Salvador. En síntesis, se puede advertir como hay transacciones financieras entre los gobiernos de El Salvador y EEUU, producto de esas deportaciones forzadas, de modo que, hasta la gente es ¡un negocio redondo! (para ellos).
Seguiré con este tema de la migración, el racismo y el fascismo en la parte 4 de este seriado, para seguir profundizando en todo lo que estamos viviendo hoy.
Escríbanme, siempre los leo. Un abrazo fraterno camaradas,
¡Hasta el próximo artículo!
Freddy J. Gutiérrez González
@freddygutierrezgonzalez