José Vicente Rangel

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    El Espejo: Una oportunidad perdida

    La capacidad de un equipo dirigente en política se calibra tanto en la victoria como en la derrota. En ambas circunstancias se miden las dotes para conducir, en determinados momentos, las cualidades o defectos de aquellos que tienen en las manos acertar o no en el manejo de situaciones difíciles.

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    El revocatorio como máscara

    1 Tenía que pasar. No podía ser de otra manera. Porque lo que ha sucedido con el revocatorio se veía venir. Se trata, como todos sabemos, de una institución creada por el chavismo y consagrada en la Constitución vigente.

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    El cuento del lobo

    1 Es conocido el cuento de la amenaza del lobo. No hay generación que no lo haya escuchado. Aquella advertencia, repetida una y mil veces, simbolizaba la actitud de incredulidad de quienes se niegan a aceptar la posibilidad de una situación de peligro esparcida a través de rumores. ¡Que viene el lobo! ¡Que viene el lobo!, era la alerta que no se tomaba en cuenta hasta que el lobo llegaba y acababa con el rebaño.

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    A fuego lento

    Dejemos de lado las sutilezas. La situación ha llegado a tal extremo que se impone un ejercicio de sinceridad. Se impone llamar las cosas por su nombre y eludir las trampas semánticas con las que se pretende encubrir lo que cada día es más evidente: los planes que están en marcha para violentar el orden constitucional.

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    ¿Latinoamérica vira a la derecha?

    El proceso de cambio que se opera en Latinoamérica, con logros importantes en cuanto a participación popular, en lo económico, social y cultural, luce actualmente estancado o, para ser más exacto, acusa un evidente retroceso. La izquierda y los sectores progresistas de la región asumieron la vía pacífica en diversos países. La derecha, que tradicionalmente ejercía la hegemonía, fue derrotada con sus reglas de juego. Las victorias electorales se sucedieron con reiterada frecuencia. El adversario, desconcertado, no atinaba a explicarse lo que ocurría. Éxitos en naciones de América Central y en países como Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Paraguay, Bolivia, Uruguay, Brasil, Venezuela, confirmaban lo acertado de una estrategia electoral que hasta entonces había fracasado.

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    La Trampa

    Sorprende que dirigentes políticos fogueados, con amplia experiencia y capacidad intelectual, se dejen atrapar por el odio y coloquen al país en un disparadero. O mejor: contribuyan a echarle más fuego a la crisis que afecta a todos por igual, tanto a partidarios del gobierno como de la oposición y al pueblo en general. Hago esta caracterización del momento porque la responsabilidad en lo que sucede es compartida.

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    Sobre vivos y pendejos

    En política existe la tendencia a pasarse de vivo. Desde luego, sobre la base de que los otros son pendejos. O como se dice en lenguaje coloquial, “cogidos a lazo”. Pero con los avances culturales que ha tenido el pueblo, logrados durante el proceso bolivariano; con la manera como el venezolano accedió a la política, participando activamente en ella a través de sus distintas expresiones ideológicas y partidistas, y a la forma como asume la Constitución, la cual enarbola como emblema democrático y de justicia –incluso por quienes la cuestionaron y ahora reconocen sus bondades–, ya no hay lugar para el engaño. El que se deja engañar lo hace a conciencia, buscando algún beneficio.

  • El acoso

    Nunca se había visto algo similar. El acoso que adelantan contra Venezuela siniestros intereses, internos e internacionales, no tiene precedentes. Ni siquiera en el caso de sórdidas dictaduras del pasado, como la de Pinochet en Chile, la de los militares en Argentina, o la de Pérez Jiménez aquí.

  • El dilema: estabilidad o caos

    Debatir es fundamental en una democracia. Abordar todos los temas sobre la situación del país, no excluir ninguno, es básico

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    ¿Qué hacer si llega el lobo feroz?

    1 Lo que hoy escribo contiene reminiscencias del pasado, crítica y autocrítica, percepción de la realidad, preocupación, optimismo. ¿Motivo?: el clima existente en el país. La angustia creciente. Expectativas que surgen y se desvanecen. La impresión de muchos compatriotas de que algo va a pasar -como en el cuento de García Márquez. ¿De verdad va a pasar algo extraordinario, distinto a lo que cotidianamente depara el vórtice en que vivimos? Voy al grano. Ante todo, no pretendo alarmar. Pero sí que tomemos conciencia de la delicada situación por la que atraviesa Venezuela. Situación económica difícil, ante la cual el Gobierno hace cuanto puede -y un poco más- para sortearla. Situación política complicada por dos razones: características de la oposición y descarada injerencia de EEUU en los asuntos internos del país. Ahora bien, lo que ocurre no es para deprimirse. Al contrario, sirve para estimular la capacidad combativa del pueblo venezolano; para tomar conciencia de los desafíos que ponen a prueba. Que conste, lo que escribo no es retórica. Quienes me conocen saben que no la practico.