José Vicente Rangel

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    El odio como política

    Nunca se había visto tanto odio en Venezuela como en la actualidad. Al extremo de que, incluso, lo estamos exportando. Es patético lo que sucede. Ese sentimiento, calculadamente inducido y cultivado en la mente de un importante sector del país mediante sofisticadas técnicas de la comunicación y agresivos recursos psicológicos, se convirtió en una manera de hacer la política.

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    La atracción de la violencia

    Extraño, pero cierto. A la oposición venezolana que se formó después de la derrota que le propinó Hugo Chávez al puntofijismo en las urnas electorales -diciembre de 1998- siempre le ha ido mal practicando la violencia y, en cambio, le ha ido bien cuando transita la senda democrática.

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    Consejo

    Dar consejos en política suele ser una impertinencia. Los dirigentes por lo regular los ignoran o rechazan. Trabajan con base en su propia experiencia y consideran que cualquier intromisión es sospechosa.

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    El tema de las responsabilidades

    No pretendo hacer una especie de reparto en cuanto a responsabilidades se refiere, respecto a la actual situación. Ésta es bastante compleja como para que cada quien esté consciente y acepte la cuota que le corresponde.

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    El Espejo: Una oportunidad perdida

    La capacidad de un equipo dirigente en política se calibra tanto en la victoria como en la derrota. En ambas circunstancias se miden las dotes para conducir, en determinados momentos, las cualidades o defectos de aquellos que tienen en las manos acertar o no en el manejo de situaciones difíciles.

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    El revocatorio como máscara

    1 Tenía que pasar. No podía ser de otra manera. Porque lo que ha sucedido con el revocatorio se veía venir. Se trata, como todos sabemos, de una institución creada por el chavismo y consagrada en la Constitución vigente.

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    El cuento del lobo

    1 Es conocido el cuento de la amenaza del lobo. No hay generación que no lo haya escuchado. Aquella advertencia, repetida una y mil veces, simbolizaba la actitud de incredulidad de quienes se niegan a aceptar la posibilidad de una situación de peligro esparcida a través de rumores. ¡Que viene el lobo! ¡Que viene el lobo!, era la alerta que no se tomaba en cuenta hasta que el lobo llegaba y acababa con el rebaño.

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    A fuego lento

    Dejemos de lado las sutilezas. La situación ha llegado a tal extremo que se impone un ejercicio de sinceridad. Se impone llamar las cosas por su nombre y eludir las trampas semánticas con las que se pretende encubrir lo que cada día es más evidente: los planes que están en marcha para violentar el orden constitucional.

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    ¿Latinoamérica vira a la derecha?

    El proceso de cambio que se opera en Latinoamérica, con logros importantes en cuanto a participación popular, en lo económico, social y cultural, luce actualmente estancado o, para ser más exacto, acusa un evidente retroceso. La izquierda y los sectores progresistas de la región asumieron la vía pacífica en diversos países. La derecha, que tradicionalmente ejercía la hegemonía, fue derrotada con sus reglas de juego. Las victorias electorales se sucedieron con reiterada frecuencia. El adversario, desconcertado, no atinaba a explicarse lo que ocurría. Éxitos en naciones de América Central y en países como Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Paraguay, Bolivia, Uruguay, Brasil, Venezuela, confirmaban lo acertado de una estrategia electoral que hasta entonces había fracasado.

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    La Trampa

    Sorprende que dirigentes políticos fogueados, con amplia experiencia y capacidad intelectual, se dejen atrapar por el odio y coloquen al país en un disparadero. O mejor: contribuyan a echarle más fuego a la crisis que afecta a todos por igual, tanto a partidarios del gobierno como de la oposición y al pueblo en general. Hago esta caracterización del momento porque la responsabilidad en lo que sucede es compartida.