Noticias / Opinión / Roberto Malaver

2.Abr.2017 / 09:02 am / Haga un comentario

Foto: Referencial

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¡Más rápido se coge al mentiroso que al cojo! Carajo, es verdad que hace mucho tiempo perdimos la vergüenza, pero estos compañeros de Brasil, Colombia, México, Paraguay, Honduras, se pasaron. Se lanzaron de cabeza, como pájaro buchón, al mar de la sinvergüenzura, y los chavistas gozando una bola porque ahora es muy jodido engañar a la gente, sobre todo con la vaina esa digital, que ahora, para más ñapa, los carajos esos montaron una vaina de esas en el Teatro Teresa Carreño, y así nos va costar una bola y parte de otra engañarlos, como antes, que bastaba con hablar con Miguel Henrique –Bobolongo, Petkoff dixit– y listo, el hombre publicaba allí una vaina a favor de nosotros y se acabaron las pendejadas. Pero estos hombres en la OEA, así, sin pena penita pena, y con una cara de vagabundos a tiempo completo, comenzaron a atacar a Venezuela sin ver el techo de vidrio que tienen arriba, y, a medida que lanzaban piedras, se venía abajo el techo de esa vaina.

Está bien que nos ayuden para aplicar la bendita Carta esa de una vez, ¡coño!, pero tampoco así, tan sinvergüenzas, ¿cómo carajo va a decir el compañero de México que aquí se violan los derechos humanos?, ¡qué bolas, qué manera de querernos!, cuando todos sabemos que la cantidad de mujeres que han asesinado en México no se sabe todavía cuántas son, y los estudiantes desaparecidos, y los periodistas asesinados, ¡carajo!, y el muro de Trump, y a correr piojo que llegó un peine. Y el compañero de Brasil que llegó a la OEA diciendo que era demócrata, ustedes han visto, como que uno se hubiese bajado ayer de La Niña o de la Pinta, ni de vaina, compañero, tú estás ahí a punto de golpe, de vainas ilegales, y este dictador nuestro llegó por elecciones, pero votaron por él, por Temer no votó nadie, compañero de cantos y labores.

Y el compañero de Paraguay, ¡coño, mijo querido!, ¿cómo vas a decir tú que no hay democracia aquí, y ustedes tienen allí al cura Fernando Lugo más perseguido que una caja del CLAP?, no, amigo, uno puede ser sinvergüenza, pero hay que cuidar las apariencias. Ahora, cuando toda vaina se sabe, hay que andar con mucha cautela, compañeros. Eso de ponerse públicamente a decir vainas ni en las que ustedes mismos creen, ¡carajo!, eso sí es verdad que nos está dejando como cucarachita Martínez en el baile del matrimonio con el ratón.

El papá de Margot escuchó al compañero colombiano, y de golpe se paró, y dijo: “¡No sean tan mentirosos, carajo!”, y se fue al cuarto y el estrépito de la puerta fue tan grande, que en ese momento en la OEA todos vieron para arriba porque se les estaba cayendo el techo de vidrio.

—Sinvergüenza es tan solo lo que eres, –me canta Margot.

 

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