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20.Jul.2016 / 09:48 am / Haga un comentario

Foto: Misión Verdad

Foto: Misión Verdad

Como casi única noticia (reduccionista por demás) señalada para explicar la estrategia, yace en el nombramiento del Ministro de Defensa Gral. Vladimir Padrino López como principal responsable. Han reducido la Gran Misión (que es en esencia multiministerial) a ser una oficina dependiente de la FANB. Y vaya que eso es más que conveniente no sólo para generar tergiversaciones, ataques políticos y deslegitimación de la FANB y de Maduro, sino que además es pérdida del sentido elemental de comprensión de la coyuntura: estamos en guerra, la variante económica de la guerra no convencional en nuestro país se aprecia en el terreno, he ahí donde hay que entender la resolución de la coyuntura desde el enfoque cívico-militar es totalmente coherente y correspondiente ante estas circunstancias excepcionales.

Gobernanza económica: hay que construirla

“La idea es atacar la guerra económica mediante la gobernanza económica en los tres motores fundamentales de la misión de abastecimiento, que son el motor agroalimentario, el motor farmacéutico y el motor industrial”: frase del presidente Maduro. La Agenda Económica Bolivariana ha servido para los diálogos, los consensos, los acuerdos, las articulaciones y las decisiones que se han desenvuelto en la primera mitad de este año entre el gobierno y los diferentes actores económicos. Pero la realidad económica y, sobre todo, el clamor popular demandan mucho más por parte de las instancias responsables.

Una de las cuestiones elementales de la economía desde 1999 es la dificultad enorme para la construcción de una gobernanza económica efectiva, dado que sectores bien específicos de la élite empresarial juegan en una abierta agenda opositora al chavismo. Construir una gobernanza elemental, precisamente con ellos, en medio de las peores circunstancias económicas que se hayan vivido en 17 años, no es fácil y las rondas de diálogo en el marco de los Motores de la Agenda Económica Bolivariana no bastan. Es una pulseada de largo aliento.

Lidiar una guerra no convencional y su variante económica implican desarrollar tácticas sui generis, desarrollar formas de contención, sacrificios donde hay que darlos y actuar quirúrgicamente donde hay que actuar. Se lidia además con el desgaste, con las formas de sabotaje simultáneo y con los otros frentes abiertos (el político, el comunicacional, el internacional). ¿Dónde reside entonces la fórmula para amarrar eslabones dislocados y garantizar un reordenamiento en las cadenas de producción y distribución? En la imposición de la autoridad.

¿Sucede esto tardíamente? No. El Gobierno, actuando consecuentemente con su rol, agotó previamente todos los canales regulares y las formas institucionales para reordenar el entramado de cadenas en la importación, la producción y la distribución. Las acciones excepcionales de la Gran Misión Abastecimiento Seguro se corresponden a circunstancias excepcionales. Hay mecanismos que por sí solos se agotaron.

¿Qué sucederá ahora?

Los equipos cívico-militares, equipos interministeriales, regirán desde un único centro de mando, las acciones para darle efectividad a los vértices de la Gran Misión y en el terreno las acciones específicas irán desde puertos a plantas, desde plantas a almacenes, desde almacenes a puntos de distribución. Por ejemplo: si en el marco de un acuerdo entre una empresa y el ejecutivo, donde se entregaron divisas, la empresa no está cumpliendo con metas de producción, el seguimiento directo en planta por parte de los equipos interministeriales de la Gran Misión tendrá la labor de diagnosticar la situación y canalizar soluciones (de haber nudos críticos), o en otros casos de actuar pertinentemente en casos de irregularidades. El mismo esquema aplica a la distribución desde las plantas a otros puntos.

Evitar paradas de planta, megadesvíos de mercancías y el pernicioso esquema llamado “simplificación de la producción”, harán mucho por la restitución de la estabilidad elemental en la rotación de productos. No obstante, la resolución de las graves situaciones asimétricas en la distribución demanda otro tipo de actores y los CLAP han sido la respuesta social a la coyuntura.

La Gran Misión Abastecimiento Soberano y Seguro busca que la coyuntura económica venezolana cruce el umbral desde su momento más crítico a un momento de estabilización parcial, buscando conjugar en simultáneo medidas que ya se tomaron en la primera mitad del año y otras condiciones un tanto más amables y que favorecerán una mayor rotación de productos en la segunda mitad del año. Lo que veremos será parte de lo consolidado en la Agenda Económica Bolivariana, los motores en actividad y la política y acciones concretas de la nueva Gran Misión:

  • La fluidez de mercancías y materias primas (de las cuales dependemos por importación) en puertos se ha reanimado en comparación con la primera mitad del año, gracias a una mejora modesta del precio petrolero.
  • El ciclo de siembra de invierno de este año va con muy buen pie y favorecerá significativamente la rotación de productos estratégicos en los próximos meses. Sólo en cereales la meta programada es de 2 millones 200 mil toneladas.
  • Ajustes de precios a los productores primarios impacta positivamente de manera directa a productores agrícolas, lo que ayuda a reanimar el sector.
  • Ajustes de precios e inyección focalizada de divisas contribuyen a reanimar de manera significativa las actividades en plantas en muchos productos especialmente del renglón de higiene y hogar.
  • En la Agenda Económica Bolivariana y la Gran Misión Abastecimiento Soberano y Seguro se centran todos los esfuerzos y articulaciones en favor de estrategias focalizadas para la sustitución de importaciones, especialmente aquellas que son altamente sensibles.
  • La Gran Misión Abastecimiento Soberano y Seguro seguirá de cerca plantas para evitar megadesvíos, simplificación de la producción, paradas de plantas o escamoteos de diversa índole. De cumplir con sus objetivos, hay productos que hoy están en situación de desabastecimiento que van a rotar con mayor fluidez.
  • Los CLAP se ampliarán hacia nuevos territorios y construirán una frecuencia de impacto quincenal por familia, dada la mayor existencia de productos que habrá y por la captación de productos que irán de plantas (públicas y privadas) a esa red solidaria.

El segundo semestre del año será de atenuación en los déficits de inventarios de productos bajo desabastecimiento. La probabilidad es que a finales de año el principal problema económico no sea el desabastecimiento, sino la capacidad adquisitiva de la población, vulnerada por tres años de duro desgaste y por la puesta en marcha de un ciclo de ajustes que dan vuelta de hoja a sistemas de precios artificialmente contenidos por diversas modalidades.

Agarrar el sartén por el mango es una cuestión elemental en una economía signada por perversiones en medio de la coyuntura y de la guerra no convencional, y esa es la señal que envían los equipos económicos del Gobierno. Atenuar en seis meses un desgaste económico propiciado y sobrevenido de tres años es y será siempre dramático, tiene impactos profundos y tiene aristas y nuevas situaciones que lidiar. Pero nadie dijo que sería fácil. Entender la guerra es el primer paso para ganarla.

Por: Franco Vielma

Misión Verdad

 

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