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23.Mar.2025 / 11:49 am / Haga un comentario

Foto: Referencial

Iralis Patiño es la esposa de Carlos Eduardo Mendoza Núñez, un venezolano de la ciudad de Cumaná, estado Sucre, que no tiene ningún tipo de antecedentes penales, contó que su esposo junto a sus compañeros del Centro de Detención donde él se encontraba, salieron en un vuelo donde iban tres aviones con puros venezolanos y salvadoreños.

“Como habían reanudado los vuelos para regresar al país, pensamos que venía a casa, pero nos encontramos con otra historia”, destacó Patiño. Su esposo buscaba el «sueño americano» y con ganas de ayudar a su familia, por eso llegó a los Estados Unidos el 28 de marzo del 2024.

Carlos Mendoza recibió una llamada el 24 de enero del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), donde debía presentarse. “Lo dejaron retenido un mes en California sin saber ¿el por qué?”, explicó su esposa, “me dijo que eso fue como una trampa para él, porque mientras estuvo asistiendo a las cortes que le fueron asignadas, nunca supo cuáles eran los cargos que poseía”.

Patiño cuenta que mientras él estuvo retenido asistió a las cortes acordadas, “pero un día nos avisó que estaba en un centro de detención en Texas, que allí lo trataban mal, que él trataba de hablar con los oficiales cuando tenía algún dolor u otra cosa; y lo que hacían era ignorarlo”.

Después de una llamada no han sabido nada

La pareja de Carlos Eduardo recibió una llamada de su esposo retenido por inmigración en Texas el sábado 15 de marzo a las 8 de la mañana en donde le informó que lo iban a deportar a Venezuela y “ya tenía una corte asignada para el día 19 de marzo”, pero hasta el momento no ha recibido señales de su cónyuge. “Mi esposo es inocente, no tiene ningún vínculo con el Tren de Aragua”. Ella, como otros familiares que no tienen información alguna de sus allegados, presumen que están en El Salvador y piden justicia “por todas las personas inocentes que están en esa cárcel”.

Así como el cumanés Carlos Eduardo Mendoza Núñez, está Jesús Manuel Pineda Lezama, quien llegó al país norteamericano en mayo del 2024. Su madre, Jessica Lezama, cuenta que a su llegada por la frontera de EE. UU. se entregó a la policía de inmigración, quienes le colocaron un dispositivo. “Lo liberaron y él consiguió un trabajo en una empresa e iba a su cita del dispositivo regularmente”.

El 23 de enero de 2025 en California asiste a su cita regular y “al llegar le dijeron que lo estaban esperando, lo encerraron y lo esposaron y quedó retenido”. La madre narra que en sus últimas audiencias el juez dijo que debía buscar cinco personas que verificaran su comportamiento y que pagara una fianza. “El 6 de marzo lo soltaron y le dieron una prórroga para el juicio el 19 de marzo, pero el 7 de marzo la ICE de Texas lo fue a buscar para su detención. Hablamos con él, el 14 de marzo y hasta la fecha no hemos sabido nada de su paradero”.

Los familiares hacen un llamado de justicia con un grito unísono, que es acompañado por toda Venezuela, para el regreso de sus familiares. Esta historia refleja el engaño al que fueron sometidos estos inmigrantes venezolanos, para luego ser trasladados a El Salvador a una cárcel de máxima seguridad y no a su país de origen. Hombres que llegaron al país norteamericano dirigido por un supuesto anhelo de prosperidad, hoy son víctimas de un atroz y vil secuestro internacional.

VTV

 

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