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7.Sep.2017 / 11:14 am / Haga un comentario

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Visita de bajo perfil mediático

Una agenda europea marcada por la crisis política española debido a la convocatoria de un referéndum independentista en Cataluña para octubre, el conflicto entre la burocracia de la Unión Europea (UE) y algunos Estados miembros por la asignación de refugiados y las alertas por eventuales atentados terroristas, va dejando poco espacio en medios para la gira de Julio Borges y Freddy Guevara.

Sin embargo, la intrascendencia en medios de sus primeras reuniones con el presidente de Francia, Emmanuel Macron; el de España, Mariano Rajoy; y la canciller de Alemania, Angela Merkel, no implica que lo discutido allí tenga poca relevancia. Sobre esto el canciller venezolano Jorge Arreaza fue enfático en repudiar, a través de notas de protestas y mensajes en redes sociales, que algunos gobiernos europeos coordinen acciones contra Venezuela con dirigentes políticos implicados en hechos de violencia extrema durante los últimos meses.

Ampliar el cerco de las sanciones de la Administración Trump

Las guerras impuestas contra Irak, Libia y Siria en tiempo reciente, describen a Europa como una acompañante ciega de las aventuras geopolíticas de Estados Unidos. Posterior a las sanciones financieras inéditas de la Administración Trump contra el sistema financiero venezolano, y su principal industria (la estatal petrolera Pdvsa), parece ser que Venezuela no será la excepción.

Un fuerte ciclo de sanciones iniciado en febrero de este año con la inclusión del vicepresidente venezolano Tareck El Aissami en la “lista anticapos” del Departamento del Tesoro, que alcanzó su punto clímax con el bloqueo financiero mediante Orden Ejecutiva del pasado 25 de agosto, la cual cierra definitivamente el acceso de Pdvsa al mercado de deuda de EEUU.

La demanda política que fundamenta estas acciones fue expresada por el Departamento de Estado el pasado 30 de agosto mediante un comunicado donde exige “disolver” la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), producto de sus señalamientos de traición a la patria contra dirigentes opositores que coordinaron sanciones con el gobierno estadounidense.

Al mismo tiempo que estos recursos de fuerza expresan la decisión férrea de EEUU de echar mano de todos los recursos disponibles para doblegar al país, es también una forma de cohesionar a sus socios regionales en el acompañamiento de estas y otras acciones contra el país, de las que, en palabras del presidente Trump, “no se descarta la opción militar”.

Con el precedente de la reunión entre Julio Borges y el asesor de seguridad nacional de Trump, general H.R. McMaster, tres meses antes de la Orden Ejecutiva de Trump, esta gira de reuniones con gobernantes europeos persigue el objetivo de ampliar el radio de afectación de las sanciones contra Venezuela, afectando la importación de bienes básicos para la población y el acceso a financiamiento externo.

La gravedad de lo coordinado allí dependerá de cuál es el tope de la apuesta política de acompañar las últimas acciones financieras de EEUU: la UE concentracuatro de las 10 economías más importantes del mundo, factor que le otorga un poder de daño importante sobre una economía como la venezolana, marcada por la dependencia del sistema financiero occidental para realizar operaciones externas a distinto nivel.

Tutelaje y sustitución (simbólica) de la soberanía

Sin perder de vista los efectos negativos que procura la ampliación de estas sanciones, mucho más tratándose de Europa, en la superficie se ubica un mensaje envolvente que dirige el curso político de esta gira y de sus antecedentes.

Julio Borges y Freddy Guevara muestran como trofeo político de la gira que los gobiernos europeos reconozcan al parlamento como “poder legítimo de Venezuela”, en desmedro de la ANC, a calco y copia de la orientación de EEUU asentada en la Declaración de Lima, grupo ad hoc que sustituyó a la OEA como frente diplomático contra Venezuela.

En el marco de ese cálculo diplomático, Borges y Guevara tienen la tarea delegada de sumar países y bloques regionales al desconocimiento de próximas acciones políticas y financieras que tomaría la ANC en pro de recuperar la estabilidad de Venezuela, como exige el Departamento de Estado. Tan útil es la gira como para blindarse internacionalmente y mostrar músculo político ante seguidores que se sienten frustrados y traicionados, como para simular su cualidad de (falso) “Estado legítimo” en la esfera internacional, facultado y tutelado simbólicamente por grandes potencias para intentar decidir sobre la vida del país por encima de su Constitución y de sus instituciones: el alma política de Venezuela Bolivariana.

Salvando las diferencias entre un proceso y otro, es necesario recordar que la UE, casi a totalidad, marchó junto a EEUU en el reconocimiento diplomático de los gobiernos paralelos de Siria y Libia, que iniciaron la fragmentación política de sus territorios previa guerra irregular, sanciones, embargos comerciales, financieros, petroleros e intervención extranjera de tipo militar.

Aquí no hablamos de fórmulas científicas, sino políticas. Adaptables a cada escenario y circunstancias históricas. Y contra el país ese escenario sigue vivo, aunque caminando en cámara lenta. Por más que el ciclo de revolución de color se haya cerrado en el terreno de la calle, la orientación política que busca legitimar un gobierno paralelo vía giras, encuentros y sanciones coordinadas, sigue prefigurando un objetivo estratégico. Desmantelar al Estado venezolano mediante actos de guerra (sanciones financieras) y reconocimiento de dirigentes políticos que actúan por fuera de la ley.

Sobre esto, el parlamento autoanulado y en desacato, posterior al plebiscito de 16 de julio, dio un paso al frente al nombrar magistrados por fuera de la Constitución.

También lo que está ausente o lo que se niega durante la gira dice bastante sobre el perfil político de las reuniones. La oposición venezolana organiza primarias sin el Consejo Nacional Electoral (CNE) para elegir sus candidatos a las elecciones regionales. Lo que en sí mismo implica un acto de negociación política en medio de la ANC en pro de la estabilidad del país, se suprime en beneficio de la antipolítica y la preparación de agresiones contra el país.

¿Debilidad o fortaleza?

Esta gira, así como las sanciones de EEUU, a modo de respuesta internacional a la victoria política de la ANC, encubre a su vez un gesto terrible: revertir el cierre del conflicto violento logrado por esa elección del 30 de julio.

No habría gira europea de Julio Borges y Freddy Guevara sin las victorias diplomáticas de Venezuela junto al Caribe en la OEA durante estos últimos meses. Sin el desinfle del llamado “Grupo de Lima”, que luego de las amenazas de Trump y posterior gira de Mike Pence por cuatro países perdió la ofensiva diplomática para no quedar en una mala posición. Sin el apoyo constante de Rusia y China luego de las sanciones, que reforzaron un cuadro geopolítico global favorable a Venezuela.

Sí, esta gira reaviva sin lugar a dudas una zona de peligro internacional que debe valorarse en su justa dimensión. Sin embargo, el agotamiento de instancias regionales (formales o no) utilizadas por EEUU para presionar a Venezuela, caso OEA y Grupo de Lima, es producto de la agilidad diplomática del chavismo, de su capacidad de sortear eficazmente el asedio en su contra y de la arquitectura geopolítica regional y global creada por Hugo Chávez, y muy bien utilizada a favor del país por el presidente Nicolás Maduro.

No sería temerario afirmar que esta gira es también la forma de responder rápidamente ante la solidez de nuestras victorias políticas y diplomáticas recientes.

La doble confirmación

Las primeras reuniones describen lo enunciado en párrafos anteriores. Efectivamente Borges y Guevara fueron a buscar más sanciones contra Venezuela. El presidente de España, Mariano Rajoy, prometió promover sanciones financieras desde la UE.

En la misma tónica, en la reunión de dirigentes opositores con la canciller Angela Merkel, “no descartó posibles sanciones de la UE” contra Venezuela, según comunicado del Ejecutivo alemán.

A finales de marzo, en otra gira por Europa encabezada por Julio Borges, solicitó a Antonio Tajani (presidente del Parlamento Europeo) hacer presión para que se tramitaran sanciones desde la UE. La gira actual puede entenderse, también, como una forma de cerrar ese intenso trabajo de cabildeo y cohesionar a la UE (y a los demás socios del Grupo de Lima) con respecto a la agresiva postura de EEUU.

El medio Tiempo Latino, radicado en Washington, lo confirma con tono de esperanza:

Hace 200 años este territorio llamado Venezuela entregó una generación de hombres y mujeres a la guerra para labrar con dolor y sufrimiento la independencia política de hoy. 200 años después Borges y Guevara, a nombre del antichavismo, capitulan ante esa misma Europa (con la misma mentalidad de imperio) que mordió el polvo de la derrota. Llamarles venezolanos está bastante cercano al insulto.

Misión Verdad

 

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