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20.Jul.2015 / 12:01 pm / Haga un comentario

Foto: Archivo

Prensa PSUV.- El 20 de julio de 1923 fue acribillado Pancho Villa en Hidalgo del Parral, Chihuahua, por una banda de sicarios al servicio de altos líderes del grupo de Sonora en el poder.

Consumadas las muertes de Emiliano Zapata en 1919 y de Ricardo Flores Magón en 1922, la eliminación física del Centauro del Norte vino a representar el fin de los tres principales dirigentes del ala campesina, plebeya y popular de la Revolución mexicana de 1910-1917. Las causas del crimen deben buscarse en algunas declaraciones imprudentes, la amenaza de volver a tomar las armas y la gran popularidad del caudillo duranguense.

Como señalan algunos historiadores, estudiar la personalidad de Francisco Villa y el papel del villismo en el primer veinteno del siglo XX no es fácil por la leyenda del Centauro del Norte, que arranca desde los años 10 y se prolonga a lo largo de la centuria en memorias, biografías, historias, corridos y otras expresiones del imaginario popular y la elaboración de textos apologéticos y difamatorios, enfilados a enaltecer o denigrar al Villa de carne y hueso.

Con la aparición de las obras de Arnaldo Córdova, Friedrich Katz y otros autores, se recupera y estudia a Pancho Villa y el villismo en una perspectiva histórica al margen de los mitos y leyendas.

Algunos datos biográficos

Bajo el nombre de Doroteo Arango Arámbula, Pancho Villa nació el 5 de junio de 1878 en Río Grande, partido de San Juan del Río, Durango, conforme al “libro duplicado de actas de nacimiento, que existe en el Archivo General de Gobierno, procedente del Registro del Estado Civil de San Juan del Río, de este estado”. Sus padres fueron Agustín Arango y Micaela Arámbula.

En 1894 en la hacienda de Gogojito, municipio de Canatlán, Durango, Doroteo hirió en una pierna a su patrón, Agustín López Negrete, por el intento de violar a su hermana Martina, por lo cual tuvo que treparse al monte para incursionar en la vida de bandolero social. Fue detenido para ser conducido al casco de la hacienda, pero logró huir de sus captores. De acuerdo con un diccionario especializado: “Se dedicó al abigeato, actividad delictuosa que en una zona ganadera prácticamente monopolizada por una familia, los Terrazas, tenía elementos de rebelión social, pues muchas veces se trataba, más que de robo, de una competencia por el ganado mostrenco entre la gente del campo y los terratenientes en la que estos últimos contaban con el apoyo del sistema legal y del Estado. De hecho, la gravedad con que se investía al abigeato era tal que se le castigaba en forma similar al homicidio calificado”.

Doroteo adoptó el nombre de Francisco Villa para ocultar su verdadera identidad y para reivindicar el apellido de Jesús Villa, el padre de su progenitor.

Lucha revolucionaria

Su ingreso en la lucha revolucionaria tuvo la influencia de Abraham González, el entonces gobernador de Chihuahua. Éste, viendo las habilidades que Pancho demostraba en sus hazañas como bandolero y, a pesar de eso, observando su buen carácter, le comprometió a luchar por la Revolución encabezada por Madero.

Desempeñó eficazmente su papel en el ejército insurgente en armas contra el General Porfirio Díaz. Se destacó como un excelente combatiente y organizador, obteniendo varias victorias para las fuerzas revolucionarias.

En 1911, toma Ciudad Juárez, una de las mayores y más brillantes victorias de la Revolución. Así, en mayo de este mismo año, Francisco Madero derroca a Porfirio Díaz y, después de un gobierno interino en manos de Francisco León de la Barra, Madero es electo presidente. Hasta el momento, Pancho Villa había luchado con el cargo de capitán, posteriormente, es nombrado general del ejército maderista.

Después de la victoria de Madero, Pancho se aleja de la vida militar y pasa a vivir en la Ciudad de Chihuahua, dedicándose a negocios de carnicería y ganado. Sin embargo, Pascual Orozco, uno de los líderes que combatieron junto a los revolucionarios, se levanta contra Madero y Villa vuelve a empuñar las armas de combate. Sus tropas fueron anexadas a las del general Victoriano Huerta, pero éste, empieza a demostrar sus falsas devociones a la causa y, viendo sus cartas desenmascararse ante los ojos de Pancho Villa, alega ante el tribunal militar un dudoso acto de insubordinación por parte de Villa.

El tribunal militar condenó a Pancho Villa al fusilamiento, pero Alfonso Madero detuvo la ejecución. Francisco Madero, viéndose forzado a apoyar a su general en jefe de la campaña, mandó a prender a Pancho Villa. Aun encarcelado, permaneció siempre leal a Madero. En el período que estuvo preso, aprovechó para hacer algo que había deseado ansiosamente en toda su vida, aprendió a leer y escribir. En nueve meses de aprendizaje ya podía realizar ambas actividades.

En 1912 logra huir de la prisión y consigue cruzar la frontera para los Estados Unidos. En México, la contrarrevolución avanzaba y los latifundistas, aliados con Victoriano Huerta, derrocaron y asesinaron a Madero. Tras su muerte, Huerta asume la presidencia. Sin embargo, Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila, defendiendo el programa de reformas sociales de Madero (reparto de la tierra y nacionalización del petróleo), se levanta contra él alegando la inconstitucionalidad de la toma de poder.

Pancho Villa y Zapata se alzaron en apoyo a Carranza y se opusieron a la dictadura de Huerta. En marzo de 1913, Villa regresa al país con unos pocos hombres bajo su mando. Sus filas fueron ganando muchas adhesiones en la medida que iba haciendo reclutamientos en las montañas de regiones cercanas. En menos de un mes logró levantar un ejército de 3.000 voluntarios. En septiembre de 1913 asume el mando de la División del Norte, milicia que rendiría importantísimas victorias.

Chihuahua es abandonada por el ejército federal y Pancho Villa es nombrado gobernador del Estado. Durante este período (1913 a 1915), confisca tierras de latifundistas y las distribuye entre los campesinos pobres. También repartía entre el pueblo la ganancia obtenida de los negocios del Estado.

Por fin, las tropas de Huerta son derrotadas y Carranza entra victorioso en la ciudad de México. Sin embargo, Villa y Zapata empiezan a confrontar a Carranza por su falta de disposición para impulsar las reformas sociales necesarias, principalmente la agraria.

Así, en la Convención de Aguascalientes, zapatistas y villistas entran en acuerdo para hacer oposición a Carranza y, el 4 de diciembre de 1914, firman el Pacto de Xochimilco, que establece una alianza entre la División del Norte y el Ejército Libertador del Sur.

Dos días después, Villa y Zapata se alzan en armas contra el antiguo compañero de guerra, pero las fuerzas de Carranza los derrotan. Con su ejército reducido, Pancho Villa, aun con sus tropas bastante debilitadas, sigue resistiendo. Además de eso, todavía reúne fuerzas para emprender una de las mayores hazañas de la historia. Habiéndose apoderado Estados Unidos de cerca dos millones y medio de kilómetros de tierras mexicanas, desde California hasta Florida, -lo que le significó un incremento de un tercio en su extensión y un violento exterminio de pueblos indígenas que allí habitaban Pancho Villa invade “territorio estadounidense” a fin de restablecer el territorio Mexicano.

Su acción no tuvo éxito, sin embargo representó un estorbo y un riesgo al imperialismo Norteamericano. Con el grito de guerra “¡Viva Villa! ¡Viva México! ¡Yanquis jijos de la chingada!”. Sería la única vez que un ejército invade el territorio estadounidense, para luego lograr burlar al ejército de dicho país, cuando trató incansablemente, durante todo un año, apresar al “Centauro del Norte.”

En 1920, Adolfo de la Huerta asume el puesto de presidente interino y hace trámites para proponer a Villa su apoyo al nuevo gobierno y el cese de los conflictos armados. Sin embargo, antes de que se diera el encuentro, Villa ya se retira, sospechando de una trampa para prenderlo. Posteriormente, se le concede un buen terreno donde se dedica a las labores del campo junto a compañeros de combate.

Asesinato

Tres años después, 1923, fue asesinado. Hay muchas suposiciones respecto a quién fue el autor intelectual del crimen. Lo que se sabe efectivamente es que Pancho Villa representaba una amenaza a los intereses imperialistas, aunque al momento de su muerte, no lo era militarmente hablando; pero ideológicamente simbolizaba, y simboliza hasta hoy, nuestra negación a sujetarnos ante al poderío de un imperio que insiste en despojarnos de nuestras riquezas, nuestras tierras, nuestra cultura y nuestra identidad.

 

 

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