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3.Feb.2015 / 09:42 am / Haga un comentario

Foto: Archivo

Prensa PSUV.- Antonio José de Sucre nació en Cumaná, el 3 de febrero de 1795, hijo de una familia acomodada de tradición militar, su padre fue un coronel del Ejército realista. Sucre, fue un genial estratega que le dio Independencia a Ecuador, en Pichincha, en cuatro horas de valor inigualado el 24 de mayo de 1822 y a Perú, en Ayacucho -Rincón de los Muertos, en lenguaje indígena-, en tres horas de gloria el 9 de diciembre de 1824, respectivamente.

El glorioso cumanés supo comandar con brillo y valor, tropas de venezolanos, argentinos, peruanos, ecuatorianos, bolivianos y chilenos.

A los 22 años fue general de brigada, a los 24 General de división y a los 29 Gran Mariscal. Los suyos fueron 20 años de intensa vida patriótica y de dominio de los clásicos militares greco-latinos, Federico II de Prusia, Napoleón y Rousseau, el ideólogo.

Participó en 37 encuentros de guerra, 12 batallas, 18 combates y 7 sitios, 22 en Venezuela, 6 en Ecuador, 5 en Colombia y 4 en Perú.

El 6 de agosto de 1825, creó Bolivia y en agosto de 1828 renunció a su Presidencia vitalicia. Los 28 mil pesos que le donó el Congreso de Bolivia, los repartió entre los pobres, huérfanos y las viudas de la victoria de Ayacucho.

En los tres años y cuatro meses en la Presidencia de Bolivia, Sucre dejó en la tierra predilecta del Libertador, el glorioso testimonio de un gobernante brillante e innovador.

Después de que Sucre acudiera en ayuda de la Gran Colombia, invadida por el peruano nacido en Cuenca, Ecuador, José de la Mar, a quien derrotara en la Batalla del Portete de Tarqui y tras la firma del tratado de Piura, marchó a Bogotá en un momento en que la Gran Colombia se encontraba ya en proceso de desintegración, fundamentalmente por movimientos separatistas como el de la Cosiata impulsado por paez y la oligarquia de Venezuela.

En la reforma constitucional de 1830 en la Gran Colombia, sus enemigos logran poner la norma que para ser presidente o vicepresidente se debían tener 40 años (Sucre tenía 35). Y también, es muy probable que esto haya sido la causa de su asesinato. Con Sucre vivo, continuaría la visión política de Bolívar y la unidad de la Gran Colombia. Simón Bolívar, el cual describió la grandeza de Sucre con una biografía en la cual quedan plasmadas citas como ésta:

“El General Sucre es el Padre de Ayacucho: es el redentor de los hijos del Sol; es el que ha roto las cadenas con que envolvió Pizarro el imperio de los Incas. La posteridad representará a Sucre con un pie en el Pichincha y el otro en el Potosí, llevando en sus manos la cuna de Manco-Capac y contemplando las cadenas del Perú rotas por su espada”.

El 4 de junio de 1830, día viernes, muy temprano por la mañana, Antonio José de Sucre toma el camino de su cita final. En el sendero estrecho a Cabuyal, en las montañas de Berruecos, cuatro asesinos contactados por José María Obando lo esperaban. Ellos eran: Apolinar Morillo, venezolano, Andrés Rodríguez y Juan Cruz, peruanos, y Juan Gregorio Rodríguez, de Tolima, Colombia. Cuando pasa la comitiva, una voz grita: «¡General Sucre!». El joven General voltea y en el acto suenan los disparos. Sólo pudo oírsele decir: «¡Ay balazo!». Y cayó el novel General cumanés, víctima de las intrigas y las ambiciones de las más rancias oligarquías del continente.

El comandante Chávez en sus “Cuentos del Arañero” se refiere a Sucre con lo siguiente:

“ Ese gran mártir de América, de los más grandes, Antonio José de Sucre. Treinta y cinco años tenía el Mariscal Sucre cuando lo mataron. Había sido edecán de campo de Miranda a los 15 años; general del Ejército Libertador en Guayana, junto a Bolívar. Luego la Campaña del Sur, Junín, Ayacucho… El virrey, prisionero de Sucre en Ayacucho. El último virrey de España en estas tierras capturado en Ayacucho con todos sus oficiales. Todo el ejército español se entregó; arriaron la bandera de España después de 300 años de dominación. Sucre le dio la mano para levantarlo. Dicen que el virrey le dijo: “Tan joven y con tanta gloria”. Por eso fue que el mismo Bolívar, de su puño y letra, escribió aquella frase: “La posteridad recordará al general Sucre con un pie en el Pichincha y el otro en el Potosí, llevando en sus manos la cuna de Manco Capac y a sus pies las cadenas del imperio español rotas por su espada “.

El día de ayer en el marco de una plenaria extraordinaria del congreso del PSUV y de la ofensiva económica que hoy adelanta el gobierno Bolivariano, el Presidente Nicolás Maduro recordó a Antonio José de Sucre como uno de los más grandes Bolivarianos de la historia y bautizo la operación de ocupación de una importa empresa inmensa el acaparamiento y saboteo con el nombre del Abel de América, recordando y haciendo vivo el legado y ejemplo de este gran americano cuya espada libertaria sigue hoy combatiendo en este continente que hoy avanza hacia su segunda y definitiva independencia.

Texto: Silvestre Montilla

 

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