Eduardo Piñate / Opinión

3.Ago.2015 / 11:05 am / Haga un comentario

Durante la guerra de Independencia, la región de Guayana llegó a tener una importancia determinante en el curso de la conflagración. En San Félix el 11 de abril de 1817, dirigidas por el bravo general Manuel Piar en épico combate, las tropas patriotas derrotaron a las fuerzas realistas y pusieron bajo control patriota esa vasta región de nuestro país. Ese hecho tuvo consecuencias estratégicas en el desarrollo de la lucha, porque a partir de esa victoria se estableció en Angostura (hoy Ciudad Bolívar) el gobierno patriota, allí se realizó el Congreso de Angostura que creó Colombia, allí Bolívar planificó el asalto estratégico a la Nueva Granada a través de la cordillera andina, de allí nació la campaña de Carabobo. En Angostura, en la región guayanesa y a partir de la batalla de San Félix se desató el genio creador, político y militar, de nuestros libertadores, comandados por el más grande de todos, Simón Bolívar.

Desde entonces San Félix ha estado ligada a nuestras mejores tradiciones de lucha, en virtud de dos razones: la primera es que en esa localidad –que junto a Puerto Ordáz conforma la Ciudad Guayana de nuestros días- y en general en la región guayanesa, tienen su asiento industrias estratégicas de nuestro país; principalmente las del aluminio, siderúrgica y eléctrica, basadas en la existencia de grandes yacimientos de bauxita, hierro, además de oro, diamante y otros minerales estratégicos como el coltan y a la existencia de la cuenca del río Caroní, sustento del gran desarrollo hidroeléctrico de la región que produce energía para todo el país. La segunda razón es consecuencia de esta primera; en esta región y particularmente en San Félix, se concentró una clase obrera industrial que durante el siglo XX, sobre todo en su segunda mitad, libró grandes conflictos de clase con gran combatividad y luego con la Revolución Bolivariana lucha por asumir su responsabilidad histórica en la construcción del socialismo, a pesar de que algunos sectores de su dirigencia fueron permeados por el oportunismo y el reformismo.

Hoy la derecha trata de voltear la historia, pretende poner a San Félix, a su pueblo y su clase obrera al servicio de la contrarrevolución. Los hechos violentos que fueron provocados por sectores contrarrevolucionarios en San Félix el viernes 31 de julio evidencian lo que acabamos de afirmar, que la derecha busca establecer una base contrarrevolucionaria en esa región estratégica, lo cual no parece fácil dado el desarrollo de la conciencia obrera y popular en la región. Pero esos hechos dicen más en el plano de las tendencias del conflicto de clases que se libra hoy en este campo de batalla llamado República Bolivariana de Venezuela.

Hemos afirmado en todas partes que el imperialismo está desarrollando una guerra total para destruir la Revolución Bolivariana y detener la lucha por la independencia que se libra hoy en el continente. Esa guerra es política, es económica, es ideológica, es cultural y se desarrolla en los planos nacional e internacional.

En este momento el “barco insignia” de la contrarrevolución burguesa e imperialista es la guerra económica, en sus dos modalidades interrelacionadas; la especulación financiera y la especulación con los precios de los bienes y servicios, en función de un doble propósito, incrementar la tasa de ganancias de la alta burguesía por la vía delictiva y generar un nivel de descontento popular tal, que reduzca la base de apoyo de la revolución. La especulación financiera ha llegado a niveles de irracionalidad tan elevados que hasta voceros de la burguesía financiera –sus principales promotores- han salido públicamente a denunciarla en virtud del daño que está haciendo, no sólo a los bolsillos de los trabajadores y trabajadoras, sino también a los niveles de ganancias de algunas fracciones burguesas.

Los eventos violentos del pasado viernes 31 de julio en San Félix dejan clara la estrategia imperialista: Genera el descontento de algunos sectores de nuestro pueblo por los altos precios de los productos, precios fijados arbitrariamente por esta burguesía parasitaria y delincuencial para lograr los dos propósitos, económicos y políticos, que mencionamos en el párrafo anterior. Aprovecha que en esa escalada especulativa ha logrado incorporar a sectores del pueblo (principalmente, pero no únicamente, dedicados a la actividad de la buhonería y del pequeño comercio en nuestros barrios populares), que mediante la práctica del bachaqueo incrementan irracionalmente los precios, aportando así objetivamente a la estrategia enemiga. Acompaña esta embestida con campañas de guerra psicológica y mediática nacional e internacional contra nuestra revolución y ahora, con un incremento de las presiones internacionales, por ejemplo con el decreto de Barack Obama del pasado 9 de marzo y las provocaciones del nuevo gobierno de ultraderecha de Guyana contra nuestro país.

Esta estrategia en este momento se orienta a que el descontento popular por la guerra económica y las campañas mediáticas, más las presiones internacionales, conduzcan a un conflicto de alta intensidad que les permita derrocar al gobierno y destruir la revolución por la vía de la violencia o a un desgaste de las fuerzas revolucionarias que les facilite obtener una mayoría en la Asamblea Nacional y derrocar al gobierno mediante un golpe institucional.

El pueblo venezolano, su gobierno y su vanguardia revolucionaria va a derrotar una vez más la estrategia imperialista armado de su conciencia, su organización y su capacidad de movilización. La violencia no la van a imponer, ya la diplomacia de paz comienza a dar resultados que se expresan en la solidaridad de los gobiernos y pueblos de América latina y el Caribe con Venezuela por la provocación del gobierno de Guyana, la Exxon Mobil y el imperialismo. En el plano interno la Operación de Liberación y Protección del Pueblo (OLP) comienza a dar frutos con el desmantelamiento de bandas paramilitares y grupos delictivos, que son los instrumentos de la derecha para generar violencia.

En el plano electoral tampoco se va a dar la estrategia enemiga. La verdad es que las fuerzas del chavismo nos estamos preparando desde hace más de un año para esta batalla del 6 de diciembre y vamos a concurrir unidas a esas elecciones. Quienes apuestan a que sometiendo, como han sometido a nuestro pueblo a intensas presiones con los precios, van a lograr sus objetivos de restaurar aquí la dominación burguesa e imperialista utilizando el parlamento para ello, están rotundamente equivocados. Nosotros vamos a derrotar la guerra económica en el corto y mediano plazo y vamos a obtener una victoria popular, revolucionaria, bolivariana, socialista y chavista en las elecciones del 6 de diciembre, con lo cual tendremos una amplia mayoría parlamentaria que contribuirá decididamente a la profundización de nuestra revolución hacia el Socialismo Bolivariano del Siglo XXI.

Los eventos de San Félix el 31 de julio reflejan las tendencias dominantes en el país; el imperialismo y sus aliados tratando de destruir la revolución con la violencia y la muerte y el pueblo, guiado por su vanguardia revolucionaria encabezada por el Presidente Obrero Nicolás Maduro, destruyendo la estrategia enemiga con su unidad, su lucha y avanzando resueltamente hacia el socialismo.

Caracas, 3 de agosto de 2015

 

 

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