Héctor Rodríguez Castro / Opinión

19.May.2019 / 07:48 pm / Haga un comentario

dignidad

Por: Héctor Rodríguez

Ante la indignidad de un gobierno, se impone el ejemplo digno de un pueblo que se viste de organizaciones populares como CodePink, para defender nuestra lucha ante las autoridades estadounidenses, esas que justifican el uso de la violencia por su empeño en doblegarnos.

Un pueblo que ha entendido que nuestro esfuerzo por hacernos respetar, por defender nuestros idearios libertarios, sin miedo aunque el oponente nos aventaje en fuerza, y trate de imponernos su violencia, es la mejor semilla para que en el seno estadounidense pueda germinar un modelo de combate marcado por el espíritu bolivariano, y alimentado por las ideas de Lincoln, Martin Luther King y Malcolm X.

Aunque algunos pudieran considerarla una frase trillada, por tanto repetirse, creemos que justo en este preciso momento la afirmación de nuestro Libertador es la más apropiada para iniciar una reflexión sobre la situación actual: Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar la América de miseria en nombre de la libertad.

El hecho es que el gobierno de la nación del norte está utilizando todas sus armas para tratar de amedrentarnos, en un intento de hacernos recular, para congelarnos ante las amenazas de quien se autodefine como la nación con mayor poderío bélico del mundo.

Sin piedad, los gobiernos estadounidenses han sostenido por 60 años un bloqueo contra nuestros hermanos cubanos. Y ahora, desde hace cuatro años empeñados en someternos, han decidido hacer lo mismo contra nosotros, congelándonos bienes, propiedades, paralizando nuestras compras de alimentos, medicinas y repuestos en el mundo, aprovechándose de su maquinaria de guerra extendida hasta los confines del planeta.

Y como guinda de la torta, fueron contra nuestra sede diplomática, protegida por las leyes internacionales de la diplomacia universal. Y es allí donde se produce un hecho inédito: un grupo de estadounidenses decidieron proteger desde dentro nuestra embajada contra los desafueros de su propio gobierno.

Como el pitufo bromista, parte de la mitología mediática gringa, Donald Trump avisoró que en los próximos días los venezolanos recibiremos una gran sorpresa. ¿Será una bufonada más? ¿O se trata una nueva amenaza que se concretará como la prohibición de vuelos de las líneas aéreas de EE.UU hacia nuestro país y viceversa?

Y nos preguntamos ¿cuál es nuestra falta? ¿Será simplemente querer decidir nuestros propios destinos, fraguándonos con nuestra mano un mañana que se adecúe más a nuestros sueños como venezolanos? ¿O será que eso de mostrarnos dispuestos a dar la cara, a luchar, a pesar de ser ellos diez veces más grandes que nosotros molesta al imperio? ¿O es que simplemente quieren apoderarse de nuestro petróleo, oro, diamantes, gas, Coltán, y todas las demás riquezas con la que la naturaleza nos dotó?

Nuestra capacidad para esquivar los golpes, y defendernos sin derramar sangre, sin perder nuestro espíritu bondadoso, colaborador, solidario; el no tenerle miedo a quienes se creen dueños del mundo, el tener una gran capacidad para exigirles respeto, nos convierte en un ejemplo inusual, peligrosísimo, porque dejan al rey desnudo frente a su propia gente.

Simón Bolívar decía que una forma de controlar a un pueblo era aplicarle el triple yugo de la ignorancia, de la tiranía y del vicio, porque de esa manera no se podía adquirir ni saber, ni poder, ni virtud. Y a pesar de todo el respeto que él mostró por la visión que impusieron los padres fundadores del norte, también debió reconocer la habilidad de sus grupos gobernantes para someter tanto a su pueblo como a los de las naciones vecinas, a un proceso sistemático de ignorancia. Una ignorancia que se sustenta en el hecho de admirar a quien viola la ley, y desprecia a quienes son serios y respetuosos del marco legal.

Por eso no nos debe extrañar que en los medios de comunicación internos de EEUU el enfrentamiento y la polémica generada por quienes están protegiendo nuestra embajada, brille por su ausencia. E incluso aquí, en Venezuela, los medios privados tampoco quieren reseñar los eventos.

El silencio es también una manera de engañar, porque según el conocimiento popular: lo que no está en los medios, simplemente no existe.

Pero como siempre recordaba el comandante Hugo Chávez: “Sólo el pueblo salva al pueblo”. Por eso, ahora, somos el pueblo que debe crecerse ante las dificultades que se nos presentan desde fuera y desde dentro. Nuestra salida es clara: mantenernos en el camino del diálogo, cambiar y corregir lo que se deba en este escenario de bloqueo y agresión, y convocarnos a trabajar juntos para consolidar la amalgama con la cual forjaremos a nuestra Venezuela.

Nuestro respeto a esos ciudadanos estadounidenses por su valor y por la admiración que nos muestran a nosotros, los hijos de Bolívar. Nuestra tierra se ha extendido hasta cualquier confín del planeta donde haya personas que se identifiquen con nuestra lucha. Nunca desfalleceremos. Las manos de los justos están entrelazados y cada día se consolida más el anillo de protección que nos brindan los pueblos de la tierra.

 

 

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