Héctor Rodríguez Castro

  • Juego limpio

    La política, bien entendida, se parece más al comercio que a la guerra. Tiene más de competencia que de confrontación. Necesita la concertación de voluntades. A mediano plazo, el juego limpio resulta más redituable que el golpeteo. La solidaridad vale más que la competitividad. Ésa es una declaración de principios del mexicano Esteban Garaiz.

  • ¡Leales siempre!

    Hay un grito de combate que está resonando en todos los rincones del país, tanto en civiles como militares. Una exclamación que cuando escucho me hace pensar en el revolucionario mexicano Emiliano Zapata quien decía: “Quiero morir siendo esclavo de los principios y no de los hombres”.

  • Respeto + Tolerancia: receta para vivir en paz

    Convierte tu muro en un peldaño acostumbraba a decir el poeta checo Rainer María Rilke, para significar la urgencia de bajar las atalayas de intolerancia y convertirlas en escalones construidos con respeto y comprensión, por y para el otro.

  • La paciencia, una cualidad venezolana

    Los dos guerreros más poderosos son la paciencia y el tiempo, escribió el novelista ruso Lev Tolstoi, y esos guerreros forman parte de este ejército extraordinario que es Venezuela, porque en esta tierra cuando hablamos de guerreros no sólo nos referimos al pueblo en armas, sino a todos nosotros, mujeres y hombres, niños y adultos, urbanos y rurales; a todos los que amamos esta patria y salimos cada día a luchar, a estudiar, a trabajar por nuestras familias y por nuestro país.

  • Una semana de esperanza

    No hay nada como un sueño para crear el futuro escribió el francés Víctor Hugo en su novela Los Miserables. Y por eso es que tenemos que tejer nuestras propias esperanzas, nuestros deseos bonitos, para construir un mañana hecho a nuestra medida.

  • Pueblos del mundo por Venezuela

    Por: Héctor Rodríguez Ante la indignidad de un gobierno, se impone el ejemplo digno de un pueblo que se viste de organizaciones populares como CodePink, para defender nuestra lucha ante las autoridades estadounidenses, esas que justifican el uso de la violencia por su empeño en doblegarnos. Un pueblo que ha entendido que nuestro esfuerzo por […]

  • Sembramos verdad, cultivamos confianza

    Por Héctor Rodríguez ¡Quién siembra verdad, cultiva confianza! reza un refrán popular. En el caso de nuestra Venezuela, fue la palabra y la acción del Comandante y Maestro, ambas con mayúscula, Hugo Chávez Frías, quien desde el primer momento le dio la cara al pueblo venezolano, y le dijo la verdad. Aquel 4 de Febrero declaró “Soy […]

  • Del trabajo, el diálogo y la justicia social

    Imposible calificar como casualidad que en mayo de 1886 tres diarios estadounidense, The New York Times, The Indianapolis Journal y The Philadelphia Telegram calificaron de truhanes y demagogos, o de tarántula universal, a los líderes sindicales que llevaron a las industrias de Chicago, Estados Unidos, a una huelga general realizada para respaldar la exigencia obrera de una jornada laboral de sólo ocho horas diarias, un sueldo digno para las mujeres, y la no explotación de menores en las fábricas.

  • Resurrección en tiempo de Revolución

    En el marco de la actual coyuntura histórica en nuestro camino hacia la liberación y la justicia social, la Semana Mayor resulta un tiempo propicio para reflexionar sobre un pensamiento del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez Merino: La mayor violencia es la pobreza, que se conjuga con otro de sus planteamientos: Ser cristiano es ser testigo de la resurrección de Jesús, y significa también superar la pobreza, que es la muerte, algo inhumano, contrario a la voluntad de Dios.

  • Las palmas de la esperanza

    Según cuenta José Antonio Calcaño, en su libro La ciudad y su música hace casi dos siglos y medio, 1770, el sacerdote José Antonio Mohedano, a quien el investigador le atribuye ser el primero en preparar una tacita de café, en las plantaciones de Chacao, le solicitó a la peonada subir al cerro El Ávila y traer palmas de allí. Éstas serían el símbolo de la esperanza de que fuera escuchada una petición a Dios: enfrentar juntos una epidemia de fiebre amarilla que azolaba a la ciudad capital.