Eduardo Piñate / Opinión

31.Ago.2015 / 09:49 am / Haga un comentario

Por: Eduardo Piñate R.

En días pasados el presidente Nicolás Maduro informó del lanzamiento de toda una red de mercados comunales a cielo abierto para garantizar el abastecimiento de productos alimenticios a nuestro pueblo a precios justos. El mismo sábado 30 de agosto se instalaron seiscientos de estos mercados en todo el territorio nacional.

El Vicepresidente de Seguridad y Soberanía Alimentaria y Ministro del Poder Popular para la Alimentación, General Carlos Osorio, informaba el sábado pasado, a través de su cuenta twitter que: “Siguiendo instrucciones del Pdte @NicolasMaduro en pro de garantizar la Soberanía Alimentaria Mercados Comunales” y seguía “Hoy con 600 Mercados Comunales a Cielo Abierto seguimos con la justa distribución de los alimentos a precios justos.”

El mismo día, en el evento de entrega de vehículos (400 taxis, 150 autobuses y 40 camiones, según informó “Correo del Orinoco”) y 3.500 pensiones a transportistas, el presidente Nicolás Maduro anunció que este año serán entregadas 40 mil pensiones a los transportistas. En ese mismo acto el presidente afirmó tajantemente que ni la salud, ni la educación, ni los servicios públicos se privatizarán “más nunca en la vida”.

Todo esto y más en materia de reivindicaciones sociales –nos acercamos a los tres millones de pensionados, este año llegaremos a un millón de viviendas en la Gran Misión Vivienda Venezuela, entre otras- en un marco de guerra económica de la burguesía parasitaria y el imperialismo contra el pueblo venezolano y de abrupta caída de los precios del petróleo en el mercado mundial.

Hablando en ese acto el presidente decía que: “Son necesidades infinitas, pero vamos paso a paso. Sobre todo este año que estamos haciendo magia porque el petróleo se nos vino de 100 a 35 dólares. Este viernes subió a 42, pero es bajo todavía”.

La burguesía parasitaria al servicio del imperialismo y sus partidos políticos dicen que “el modelo fracasó”, refiriéndose al socialismo Bolivariano y chavista que estamos construyendo. Lo que acabamos de citar en materia de alimentación, pensiones, vivienda y atención a los trabajadores desmienten a quienes afirman eso. Veamos las cosas tal como son; comparemos lo que pasó en Venezuela en materia de política social en los años 90 –años de caída de los precios del petróleo auspiciados entre otros por la llamada “meritocracia” de PDVSA- y en los países europeos en estos tiempos y la política de la Revolución Bolivariana.

En las décadas del 80 y 90 del siglo pasado en Venezuela y en los países de la Europa actual se impuso el modelo capitalista neoliberal. El marco general es más o menos el mismo, crisis estructural y global del sistema capitalista y –por lo menos en los años 90- precios bajos del petróleo en el mercado mundial por el debilitamiento progresivo al que fue sometida la OPEP incluso desde países miembros como Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes y Venezuela (la élite tecnocrática y los gobiernos bipartidistas, se entiende), la importante presencia en el mercado de productores no OPEP, como Rusia y los países del Mar del Norte y la política del imperialismo estadounidense y europeo a través de la Agencia Internacional de Energía (AIE) contra la OPEP.

¿Qué pasó en nuestro país en esos años y pasa hoy en Europa en el contexto que describimos? La política económica neoliberal se puso –como sucede siempre en el capitalismo- a favor de los gran capital monopolista, particularmente el capital financiero, generando una crisis social de gran magnitud con el incremento del desempleo, caída del salario real de los trabajadores, quiebra de pequeñas y medianas empresas destruidas por el poder de los monopolios y oligopolios en un nivel de centralización del capital como nunca en la historia, apoyados en los avances tecnológicos; consecuentemente la exclusión de cada vez mayores sectores de la población de la seguridad social, desregulación de las relaciones laborales, incremento de la miseria y el hambre y cada vez menor acceso de las mayorías populares a los derechos a la salud, la educación y la cultura, que fueron y son privatizados. Este era el cuadro de Venezuela y de América Latina a finales de los años 80 y por eso la insurrección popular de febrero de 1989 y la insurgencia militar del 4 de febrero de 1992. Este es el cuadro que afecta en la actualidad a la clase obrera y los pueblos de Europa, particularmente a los de economía más débil como Grecia, España, Portugal e Irlanda, entre otros; hoy bajo la bota autoritaria del capital financiero a través de la Troika conformada por el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea.

En pocas palabras, no hay política social dirigida a favorecer a los trabajadores y el pueblo. En la Venezuela de los años 80 y 90 del pasado siglo y en la Europa de hoy existía ayer y existe hoy una política antipopular que se sostenía y se sostiene sobre una legislación represiva –como la Ley Mordaza en España- y la violencia contra el pueblo en todas sus formas como política de Estado. Una política que favorecía –y favorece- a los grandes conglomerados transnacionales, es decir al imperialismo.

En Venezuela rompimos las cadenas que nos ataban al imperialismo y recuperamos nuestra independencia, nosotros soberanamente tomamos nuestras propias decisiones, no estamos subordinados ni al Fondo Monetario Internacional, ni al Banco Mundial, ni a nadie en este mundo.

Estamos construyendo nuestro propio modelo socialista, el Socialismo Bolivariano y Chavista del siglo XXI, estamos dando los primeros pasos en la edificación de nuestro socialismo y el imperialismo nos declaró la guerra, una guerra que desarrolla en todos los terrenos: económico, político, social, psicológico, mediático, cultural e ideológico y militar.

El plan imperialista es claro; impedir que siga avanzando el proceso de lucha por la independencia que se está produciendo en nuestro continente y restaurar el poder burgués en Venezuela, sin embargo no han podido debido a una multiplicidad de factores. Señalemos algunos: 1) La claridad y asertividad de la dirección revolucionaria que encabezó el Comandante Chávez y que hoy lidera el camarada Nicolás Maduro. 2) La consecuencia con el programa Socialista Bolivariano contenido en el texto Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, el Plan de la Patria y otros (como las bases programáticas del PSUV) que, entre otras cosas, establece como prioridad una política que garantiza los derechos de los excluidos por el capitalismo y lleva la democracia al terreno social de verdad. 3) El grado de madurez, conciencia y disciplina que ha alcanzado nuestro pueblo, el cual nos ha permitido enfrentar y vencer las arremetidas del enemigo. 4) La disposición combativa de nuestro pueblo, su grado de movilización, y 5) La cada vez más estrecha unión cívico militar.

Por eso cuando los voceros de la oposición venezolana dicen que fracasó el modelo, refiriéndose a nuestro socialismo, por la situación económica del país, derivada principalmente, aunque no exclusivamente, de la guerra económica, hay que decirles que lo que fracasó en el mundo es el capitalismo, cuyo saldo más visible después de seis (6) siglos de haber sido instaurado en el mundo (seis siglos, no 16 años) es más de mil millones de hambrientos en todo el planeta, es decir, más de mil millones de hombres, mujeres y niños que viven en la miseria.

Y en Venezuela también fracasó el modelo económico rentista petrolero que heredamos de la IV República burguesa-capitalista, esa es la causa estructural desde el punto de vista económico, junto a la guerra económica, del desabastecimiento y los altos precios especulativos que hoy sufrimos.

Así, con guerra económica y con una caída promedio del 60% de los precios del petróleo, seguimos construyendo y entregando viviendas para nuestro pueblo, seguimos aumentando las pensiones –que en nuestro país son equivalentes al salario mínimo-, continuamos defendiendo el salario de los trabajadores con incrementos vía decreto de acuerdo al ritmo de la inflación, seguimos elevando la matrícula en todos los niveles del sistema educativo, garantizando la alimentación de los estudiantes con el Programa de Alimentación Escolar, garantizando los textos y una computadora por alumno en primaria y secundaria con la Colección Bicentenario y las computadoras Canaima. Mantenemos el derecho a la salud gratuita de todos los que habitamos estas tierras, igual que el derecho a la cultura, a la recreación y en general todos los derechos.

En una coyuntura como la actual, la respuesta capitalista es restricción de los derechos del pueblo para, sobre esa base, mantener y aumentar la tasa de ganancia de la burguesía. En una revolución como la nuestra; Socialista, Bolivariana y Chavista, la respuesta es garantizar los derechos económicos, políticos, sociales y culturales del pueblo. Eso significan las medidas que ha venido tomando el gobierno revolucionario que dirige nuestro camarada Presidente Obrero Nicolás Maduro. Ante la guerra económica y la caída de los precios del petróleo la respuesta correcta es más revolución y más socialismo.

Caracas, 31 de agosto de 2015

 

Hacer un comentario.




Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten. Este sitio no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicación. Aquellos comentarios que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, este sitio se reservará el derecho de su publicación. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos. Si quiere expresar alguna queja, denuncia, solicitud de ayuda u otro tema de índole general por favor envíe un correo a contacto@psuv.org.ve