Carola Chávez

  • Chavistamente: Cuando existimos

    Tenían días descubriendo los nombres de poblaciones remotas e ignoradas, endosándoles estallidos sociales que no estallaban, deseando un muerto para hacerlo tendencia en las redes sociales. Incitando al caos por Twitter, porque para el antichavismo la realidad es siempre virtual; mientras que en la vida real de los pueblos las tendencias son otras y no se fijan con bots ni con #etiquetas.

  • Chavistamente: Lorenzo en pelotas

    “Yo estoy en guerra”, decía, todo risitas sobradas, Lorenzo a Ricardo Hausmann cuando nos mataba de hambre para salir de Maduro.

  • Chavistamente: Escribiendo la cuarentena

    Veníamos viendo la pandemia por la tele. Vimos en vivo y directo como se desarrollaba el más macabro reality show: gobiernos dudando entre proteger a la economía o a la gente, calculando que morirían los viejos y la carga social se iba con ellos.

  • Chavistamente: Tenemos Patria

    En diciembre de 2012 la palabra “Patria” se convirtió en la burla favorita del antichavismo. La usaban a modo de inteligentísimo y chisporroteante sarcasmo, a modo de puñalito necrófilo, como siempre, creyendo que burlándose de la Patria, atacando a la Patria, dañaban solo al chavismo, porque ellos, repito, inteligentísimos, pensaban que esta no es su Patria, o sea, you know.

  • Chavistamente: Vueltos un C.U.L.O.

    Las cadenas de Whatsapp ardían la noche previas al nuevo día D: el coronavirus -¡carajo!- no termina de llegar a Venezuela, aunque un doctor renombradísimo cuyo nombre nadie recuerda, trajo un poco de sosiego al alma de la sociedad civil al afirmarle a los periodistas dependientes de Elliot Abrams, que le suplicaban buenas malas noticias, que “el coronavirus llegará pase lo que pase” ¡Toma tu tomate, Maduro! 

  • Chavistamente: Juegos y guerras

    El mundo, la vida vista desde el ras del suelo, con los ojos llenos de polvo y pelusas, con el alma gastada por roce con el piso. Desde ahí, desde lo retorcido, desde lo infame, se observan a sí mismos en la pantalla de un Iphone 11 nuevecito, reluciente, que les devuelve un selfie con […]

  • Chavistamente: El año de los nervios de acero

    Se termina el año más largo y más difícil de todos los años. Un cuyos meses parecían durar décadas. Un año en el que  nos vimos arropando a nuestros hijos en la noche y con el corazón apretado, con la paz colgando de un hilo, con ”todas la opciones (gringas) sobre la mesa”, con las máscaras quitadas, los colmillos descubiertos, la amenaza, la locura.

  • Chavistamente: Circo con ventilado

    El diputado José Brito fue uno de aquellos absolutos desconocidos que llegó a la Asamblea Nacional con el engaño de “la última cola” y que un día saltó a la fama, de un mazazo, gracias a una empujadera que montó junto a otros gordos pendencieros que la oposición usa como grupos de choque. El diputado Brito no se destacó en la tángana por su valentía y arrojo, sino por rodar aparatosamente sobre en una jardinera, dejando expuestos en la caída unos diminutos calzoncillos pica queso incrustados en su rolliza figura.

  • Chavistamente: El juego roto

    Todos conocemos en carne propia aquel simpático juego llamado “Democracia: el gobierno de la gente”, o sea, el tuyo, el mío, el nuestro, el vuestro; con sus reglas claras y simples; la receta perfecta para la feliz convivencia con respeto y libertad. ¿Se acuerdan?

  • Susana en su trampa

    Les voy a contar la historia de Susana Griso, una periodista catalana cuyo tema favorito hasta hace pocos días, era Venezzzuela, así con su zeta bien pronunciada. Susana conduce un programa de mucha audiencia en Antena 3, un canal de tele española que, también, hasta hace pocos días, parecía que quedaba en Caracas.