Eduardo Piñate / Noticias / Opinión

26.Oct.2015 / 10:17 am / Haga un comentario

Foto: Archivo

En las dos últimas semanas el gobierno revolucionario tomó un conjunto de medidas en defensa del salario y en general, del ingreso de la clase obrera y el pueblo venezolano. Como es lógico, estas medidas, anunciadas por el Presidente Obrero Nicolás Maduro, han contado con el apoyo de la mayoría del pueblo y las fuerzas revolucionarias y el rechazo de la contrarrevolución agrupada en Fedecamaras y los partidos de la oposición, además de algunas organizaciones y unos pocos escribidores que desde la ultraizquierda viven “tiroteando” como francotiradores las principales decisiones económicas y políticas que toma el gobierno de Maduro.

En múltiples escritos, foros, conversatorios y debates políticos vengo afirmando que el imperialismo desató una guerra total para destruir la Revolución Bolivariana, lo cual pasa por el derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro y la supresión de raíz de la dignidad del pueblo venezolano, con el objetivo estratégico de demoler los procesos políticos revolucionarios y progresistas que existen hoy en el continente y recuperar la iniciativa política que perdió en la medida que avanza la lucha por la independencia y la soberanía en Nuestra América.

Es una guerra total que asume diversas formas (política, ideológica, cultural, psicológica, mediática, económica y militar), incluyendo el terrorismo, los asesinatos selectivos y las presiones y provocaciones internacionales. Todas ellas desarrollándose de manera simultánea y con un mando único en la élite económico-financiera, política y militar de ultraderecha dominante en los Estados Unidos, con sus aliados en Europa.

La guerra económica es una de las formas principales que asume esta guerra total en esta etapa de la lucha. Su objetivo es irritar al pueblo, desmoralizar y sembrar escepticismo en las bases de las fuerzas sociales y políticas del chavismo y por esa vía, reducir la base social de apoyo de la revolución. Esta es una condición esencial para producir el zarpazo golpista dentro de la estrategia del golpe suave –o de “mecha lenta” como la denominó el Comandante Supremo Hugo Chávez-; bien sea porque obtienen una mayoría en la Asamblea Nacional y concretan el golpe parlamentario que han anunciado, o porque logran acumular fuerza suficiente para un golpe militar tradicional o una intervención militar extranjera. Si bien es cierto, ninguna de las tres opciones que he señalado parecen viables en este momento, pues no tienen fuerza para ganar la mayoría de la Asamblea Nacional en las elecciones del 6 de diciembre, ni fuerza militar interna, ni el estado de opinión internacional que justifique una intervención extranjera; las fuerzas revolucionarias tenemos que salirle al paso a estas pretensiones y eso es lo que está haciendo el gobierno revolucionario del presidente Nicolás Maduro con las medidas que viene tomando.

La guerra económica a su vez tiene diferentes modalidades que vienen siendo atacadas por el gobierno; por un lado está el ataque orientado a debilitar nuestra moneda para, a través de la especulación financiera con el dólar paralelo (guarimbero o paramilitar como también se le conoce), contribuir a la elevación de los precios de los bienes de consumo y de todas las mercancías en el país. Es un elemento fundamental de la inflación inducida que vivimos y es una de las razones que llevó al gobierno a decidir el cierre de la frontera con Colombia y el decreto de estado de excepción en los municipios fronterizos con ese país. Por otro lado, el desabastecimiento de productos debido al acaparamiento de productos por industriales, comerciantes e importadores –es decir, la burguesía- el contrabando de extracción hacia Colombia, que junto al bachaqueo y la fijación arbitraria de precios por este mismo sector también le suma a los precios altos y por tanto, al saqueo de los ingresos de nuestros trabajadores y la familia venezolana por parte de esta burguesía parasitaria. Repito, esta es una de las formas principales que en este momento asume la guerra total del imperialismo y la burguesía contra el pueblo venezolano para destruir la revolución Bolivariana.

En una situación como esta, el gobierno revolucionario del Presidente Obrero Nicolás Maduro toma un conjunto de medidas en función de una línea general de defensa del ingreso de la clase trabajadora y la familia, de defensa del empleo y la calidad del empleo, que conducen a preservar la Revolución Bolivariana y crear condiciones para profundizar la construcción del socialismo. Veamos brevemente algunas de ellas:

1.- Se incrementa el salario mínimo en un 30% a partir del 1 de noviembre. Es el cuarto aumento del salario mínimo del 2015 lo que significa un incremento de ese salario de 97% este año.

2.- Se incrementa la base de cálculo del ticket de alimentación de los trabajadores y trabajadoras del 0,75% al 1, 5% y de 22 a 30 días.

3.- Ambos aspectos configuran un incremento del ingreso de los trabajadores y las trabajadoras del 137% en el 2015, muy por encima de la inflación que se sitúa un poco por encima de 80% este año. De esta manera, el salario mínimo se ubica en 9.649 Bs y el ticket de alimentación en 6.750 Bs, y ambos suman un ingreso de 16.399 Bs.

4.- Este incremento del salario mínimo también se hace efectivo en las pensiones que cobran más de 2.700.000 pensionados en nuestro país.

5.- El presidente ordenó que se ajuste toda la tabla salarial del sector público y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de acuerdo con el incremento del salario mínimo.

6.- Adicionalmente, el presidente de la República aprobó recursos para 110.000 nuevos pensionados en el mes de noviembre, con lo cual nos vamos acercando a los 3 millones de pensionados y pensionadas.

7.- El presidente de la República informó de una reforma a la Ley Orgánica de Precios Justos, en función de enfrentar las nuevas modalidades que usan los empresarios para evadir dicha ley, con las cuales lograron neutralizar el establecimiento de precios justos y han seguido estableciendo los precios especulativos en el mercado de bienes y servicios. Dicha reforma contiene, entre otros, los siguientes elementos:

7.1.- Un cambio de todos los mecanismos para establecer el precio justo.

7.2.- Se establece el “precio máximo de venta al público” (PMVP) para todos los productos.

7.3.- Se establece una categoría especial para productos de la canasta básica y los servicios de salud, que es la de “precio justo”, protegidos por el gobierno nacional. Únicamente establecidos por la SUNDDE.

7.4.- Se aumentan las sanciones a quienes remarquen productos y roben al pueblo. Dichas sanciones van a ir al ingreso neto declarado por las empresas. Así mismo, se incrementan las penas de cárcel.

8.- Se creó un comando nacional especial de precios justos, presidido por el Vicepresidente Ejecutivo de la República.

9.- Se conforma una instancia o comando social para los precios justos conformado por Unamujer, las comunas, los consejos comunales, los Consejos Presidenciales del Poder Popular, la GNB, la Milicia Bolivariana y los fiscales de la SUNDDE.

10.- También el presidente Maduro anunció la creación de una nueva normativa para enfrentar los ilícitos cambiarios, para quienes fijan precios con el dólar ilegal (dólar guarimbero o paramilitar) como referencia.

Son una serie de medidas, que se complementan con acciones como las que ha venido desarrollando el Comando Especial de Precios Justos, que permiten defender el salario y en general el ingreso de la familia trabajadora de Venezuela, frente al ataque especulativo feroz de la burguesía parasitaria, al tiempo que genera condiciones para elevar la producción nacional, incorporando a sectores empresariales que se interesan en producir y no en especular y conspirar. Son las medidas que toma un gobierno socialista, un gobierno Bolivariano, un gobierno chavista, en el marco de una guerra económica y de caída abrupta de los precios del petróleo en el mercado mundial, lo cual sin duda, ha afectado la economía nacional.

He aquí la diferencia entre el socialismo Bolivariano que defiende al pueblo, la integridad de la Patria, la independencia y nuestros recursos naturales y la burguesía que sin haber llegado al poder, ya negocia con el poder financiero transnacional para entregar al país, sus riquezas y su pueblo al Fondo Monetario internacional, como quedó develado en la conversación de Ricardo Hausmann y Lorenzo Mendoza. A nosotros no nos pueden engañar con las supuestas bondades del programa de ajustes neoliberal que propone el FMI porque ya lo vivimos y lo derrotamos como pueblo y vemos como hoy lo padecen los trabajadores y pueblos de Europa. Todos nosotros como pueblo sabemos que la instauración del programa de ajustes fondomonetaristas en el país implica la pérdida de todas las conquistas y derechos que hemos obtenido con la Revolución Bolivariana.

Los y las socialistas defendemos la Patria y los intereses del pueblo, los y las capitalistas venden la Patria y al pueblo como mercancía. En el fondo, esta es la naturaleza más esencial del conflicto de clases en la Venezuela actual; socialismo contra capitalismo, democracia Bolivariana y Chavista contra dictadura burguesa, independencia contra dependencia, soberanía contra colonialismo y sumisión al imperialismo. Esto es lo que nos jugamos en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre: El proyecto revolucionario, el proyecto histórico socialista y Bolivariano que nos legó el comandante Supremo Hugo Chávez.

En defensa de este proyecto revolucionario el presidente Nicolás Maduro tomó las medidas que hemos señalado. Ellas son medidas que se deben ir complementando con políticas, planes y programas de carácter estructural dirigidos a seguir desarrollando las fuerzas productivas del país, con el protagonismo fundamental de la clase obrera gestionando directa y democráticamente el proceso social del trabajo. Esta es una de las condiciones esenciales, aunque no única, para superar el modelo económico rentista petrolero y construir el modelo económico productivo socialista.

No albergamos ninguna duda del compromiso revolucionario y chavista del pueblo venezolano, como tampoco dudamos de su combatividad y rebeldía frente al imperialismo y la explotación capitalista. No hay duda que en esta coyuntura de la lucha de clases, la posición revolucionaria, socialista y chavista es cerrar filas alrededor del liderazgo y las orientaciones de Nicolás Maduro.

Caracas, 25 de octubre de 2015

 

 

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