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29.Nov.2016 / 08:28 am / Haga un comentario

Foto: Archivo

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A la memoria del Comandante Fidel Castro

Nuestro profeta de la aurora vivirá en los sueños y transformaciones del futuro

Al filo de la medianoche del pasado viernes el asombro estremeció mi corazón, en un enlace mágico con los corazones de los pueblos del mundo que, al conocer el cambio de paisaje del Comandante Fidel Castro Ruz, comenzaron a expresar de mil maneras sus afectos con aquel hombre que se hizo historia al entregarse a la causa de la independencia, la soberanía, la igualdad: el Socialismo.

Nuestro pueblo de Falcón, como el de toda Venezuela, se congregó. Salimos para abrazamos con nuestro hermano pueblo cubano y con las mujeres y hombres de buena voluntad, y rendir el gran homenaje que este gigante de la historia contemporánea, el Padre Constructor de la Revolución Cubana, y principal estadista del Siglo XX, se merece.

La realidad es innegable: los principales eventos políticos, sociales y económicos de los últimos 70 años en Cuba; los hechos más importantes de las luchas populares en los últimos 60 años en América y el Tercer Mundo, están conectados, de mil maneras, con el ejemplo, pensamiento y obra del Comandante Fidel.

Basta sólo con revisar la prensa, incluso la que el propio Fidel denunció por manipuladora y mentirosa, cuyas líneas no pudieron ser indiferentes frente a su presencia grandiosa. Y, más allá de la mediática maléfica, existen otras fuentes nobles, como la poética, desde donde se describe la grandeza de este hombre que se volvió inmortal en vida.

En este escenario, al primero que me corresponde mencionar, no sólo por su cercanía integra con Fidel, sino también por la calidad poética que ostentaba, y la poca difusión que se hace de esta faceta hermosa de su personalidad, es al Comandante Ernesto Che Guevara, quien en su Canto a Fidel, nos dijo:

“Vámonos, ardiente profeta de la aurora, por recónditos senderos inalámbricos  a liberar el que tanto verde caimán amas.

Vámonos,  derrotando afrentas con la frente  plena de martianas estrellas insurrectas, juremos lograr el triunfo o encontrar la muerte…”

Más que poesía, fue  profecía. El Che acertó cada palabra, considerando que fue escrito hace 60 años en México, seguramente en el marco de lo que significó el encuentro de estos dos seres infinitos, cuyas vidas unió el destino de la lucha por la liberación de Cuba y de la América toda.

Una de las principales victorias de Fidel, que nos contagia y nos reta cada día en el ejercicio de las responsabilidades de Gobierno, es la honestidad; expresada no sólo en lo económico, sino en su verbo dedicado a la verdad. Justamente, el concepto de Revolución de Fidel nos exige no mentir jamás. Por eso,  reivindico este valor, con el poema de Nancy Morejón, una gran mujer cubana, quien expresa:

Fidel tiene fortuna, una sola fortuna:  

estar, entre nosotros, por un mundo mejor.

Qué fortuna mayor. 

Fidel, sin odio y sin hiel, abre muros y ventanas.  

Fidel tiene fortuna, una sola fortuna, la fortuna de ser.

La gran Nancy Morejón describe la valoración del pueblo a la honestidad de Fidel, quien durante años ha sido catalogado como un hombre rico, y podemos afirmar que si lo es: Fidel es multimillonario en amor, en confianza, en la fe que el pueblo cubano le entregó, con tanto fervor, para hacerse protagonista de su obra histórica.

Por eso, hablar de la Revolución Cubana es hablar, hoy, de la mayor transformación social ocurrida en cualquier país del mundo. Comenzar por decir que Cuba destina el 54% de su presupuesto a servicios sociales, cuenta con uno de los mayores índices de Desarrollo Humano, de acuerdo a la ONU; es reconocida por Unicef como el Paraíso Internacional de la Infancia, donde se ha erradicado la desnutrición infantil, donde todas las niñas y niños tienen salud y educación gratuita, desde la concepción; un país donde hay 10 estudiantes por docente, y que cuenta con el mejor sistema educativo de América Latina y exhibe la tasa más baja de mortalidad infantil de América, un continente donde 200 millones de niños duermen en la calle, pero ninguno en Cuba.

Asimismo, su sistema de salud es ejemplo para el mundo, considerado así por la Organización Mundial de la salud (OMS). Desde el mismo triunfo de la Revolución, hasta hoy ha formado a más de 25 mil profesionales de la salud de 84 naciones, ha enviado más de 30 mil médicos y médicas a 68 naciones a prestar asistencia ante catástrofes naturales, han desarrollado cuatro vacunas contra el cáncer, y fue el primer país en eliminar la transmisión madre a hijo del VIH.

Así que, hablar de Fidel, es decir humanidad, es invocar justicia, es referir ética revolucionaria, compromiso de causa, patriotismo. Por eso, hoy quiero sellar, nuevamente nuestro compromiso bolivariano con la Revolución Cubana, con Fidel, con el pueblo de Cuba y del mundo; queremos continuar y profundizar su obra.

Quiero, finalmente, apoyarme En el fragmento de un poema de Aquiles Nazoa dedicado a Fidel que refleja la convicción que Vive y vivirá para siempre, mientras en el corazón de algún ser humano exista la convicción de que la mejor obra de vida es la que hacemos a favor de los eternos excluidos del mundo, de quienes serán los históricos transformadores de la vida y el planeta.

Con el atardecer, Fidel regresa

al libro digno y a la digna mesa

de quien ganó su estrella cotidiana.

 

 

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