Antonia Muñoz / Noticias / Opinión

17.Ago.2016 / 10:04 am / Haga un comentario

Antonia Muñoz

Ciertamente algo tenemos que hacer para frenar el incremento grosero e injustificado de los precios de muchos bienes de consumo masivo, cuyos costos de producción no guardan relación con los precios finales a los cuales dichos bienes les llegan al consumidor. Entendemos perfectamente  que hay que producir más y en forma más eficiente. También aceptamos que algo hay que hacer con respecto a la paridad cambiaria dólar-Bolívar, sobre todo porque dependemos en buena parte de la importación de algunas materias primas y de bienes terminados. También aceptamos que la economía es una ciencia  muy volátil; sin embargo, estamos convencidos  que  quienes saben  y dicen entender de  economía, deberían analizar de forma integral todos los factores que inciden en el problema para buscar soluciones más estructurales. En este sentido debemos terminar de entender y aceptar que buena parte de lo que nos pasa no es más  que una manifestación de la corrupción que ha recrudecido a todos los niveles de la sociedad.

Nadie dice que la misión sugerida sea fácil, pero pueden contar con muchas y muchos ciudadanos que aunque no sabemos de economía, nos duele Venezuela y la Revolución Bolivariana. Adicionalmente, tenemos sentido común, estamos medianamente informados, estudiamos todos los días, tenemos la mala costumbre de escuchar a quienes saben más que nosotros y a  quienes están llevando la peor parte en  esta guerra donde pareciera que  nos propusimos destruirnos entre nosotros mismos y dejarle el país al imperio para que actúe a sus anchas. Sabemos que la  situación económica  del país es bastante compleja, sobre todo porque está profundamente contaminada por intereses grupales. Sin embargo, consideramos que el gobierno  está obligado a intervenir  en  algunos circuitos alimenticios y de la construcción de gran influencia en la economía del país.

 En el primer caso nos referimos específicamente al  exagerado encarecimiento de huevos, carne de pollos, carne de porcinos y carne de peces en lagunas artificiales, debido principalmente a la especulación voraz con los Alimentos Balanceados  para Animales (ABA). En varias oportunidades hemos planteado la misma preocupación y nos preguntamos una y otra vez por qué el Estado no enfrenta este problema. Es necesario escuchar las voces que claman por corrección. Desde la revolución no podemos hacer nada para que  la oposición coopere en la recuperación de la economía, pero de nosotros depende escuchar, corregir y aplicar sanción caiga quien caiga.  El Ejecutivo a través de sus órganos competentes puede y debe revisar los precios de los Alimentos  Balanceados para Animales (ABA), los cuales representan  entre 70  y  80 % de los costos de producción de aves (carne y huevo), porcinos y peces en confinamiento. Si lo hiciera, podría sincerar el precio de estas proteínas tan consumidas por la población venezolana.

El problema radica en que  el precio  final al consumidor del producto terminado (ABA) no se corresponde con los costo de producción. Nos referiremos específicamente al costo de la materia prima. Cualquiera que conozca algo de estructura de costo puede revisar  los otros componentes como mano de obra, impuestos, costo por concepto de maquinaria y equipos. El ABA se fabrica con maiz amarillo (65%), harina de soya (30%) y núcleo (5 %), este último  formado por macro y micro minerales, vitaminas y aminoácidos). Los ABA también contienen  pequeña cantidad de  grasa.   El maíz amarillo cosechado a partir de septiembre del 2015  se pagó a los productores a Bs. 22 el kilogramo. Los cálculos indican que a ese precio del maíz  y soya importada  a menos de Bs. 4 el kg ; en marzo de 2016 el saco de 40 Kg de ABA no llegaba a Bs. 2000 (Dos mil). Esto con 10% de ganancia de la agroindustria por tratarse de un bien que se produce en grandes cantidades. En agosto de 2016  estos costos subieron a Bs. 3500, ya que  partir de mayo 2016 el costo del  maíz amarillo  se colocó en Bs.88 el kilogramo, según Providencia Administrativa Nº 43 de SUNDDE del 23/05/2016.

. Algunas pistas para que los órganos competente investiguen: 1. A quién le compraron el maíz amarillo quienes durante el primer semestre  del 2016  lo vendieron a  Bs 400 el Kg. La pregunta es porque el maíz producido en el 2015 se lo pagaron a los productores a Bs.22/kg. El maíz amarillo del año 2016 todavía no se cosecha, así que en todo caso quienes tenían maíz almacenado lo pudieron vender a Bs.88 de acuerdo a la Providencia Administrativa Nº 43 de SUNDDE de fecha 23/05/2016. 2. ¿A qué precio el importador (Estado o privado) le vende el maíz amarillo a la agroindustria? La investigación debe hacerse porque la corrupción, usura o especulación puede comenzar a nivel de importador .3. ¿Le hace el Estado Seguimiento y Control a la Agroindustria que recibe la materia prima nacional o importada para asegurarse que no está inflando los precios con ganancias usureras o no está comercializando la materia prima aguas abajo de manera fraudulenta? 4. Los grandes grupos agroindustriales colocan su mercancía (ABA) a nivel de los estados a través de casas distribuidoras ¿Se le hace Seguimiento y Control a estos intermediarios?

 En próximas entregas analizaremos los precios del pan y la pasta en relación al precio del trigo a nivel internacional. También analizaremos el grosero precio de la carota negra cuando 80 % es importada a 1 dólar el kg. Igualmente nos llama poderosamente la atención el caso del precio del subproducto de maíz blanco.  ¡CHÁVEZ VIVE. LA LUCHA POR LA PATRIA SIGUE!

Caracas, miércoles 17 de agosto de 2016.

 

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