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16.May.2014 / 09:07 am / Haga un comentario

Foto: Archivo

Frente a una multitudinaria movilización popular que por la paz y contra el paramilitarismo llenó la avenida Bolívar de Caracas el 16 de mayo de 2004, el comandante Hugo Chávez declaró que la Revolución Bolivariana, tras superar varios ataques e intentos de desestabilización, asumía el carácter de antiimperialista. Desde ese céntrico sector capitalino, el Jefe de Estado exhortó a la unión cívico militar en defensa de la soberanía e independencia de Venezuela.

“Nunca como ahora desde aquí desde esta Revolución nosotros habíamos señalado al imperialismo como lo estamos señalando, es decir, lo ratifico aquí, la Revolución Bolivariana después de cinco años y tres meses y un poco más de gobierno, y después haber pasado por varias etapas, ha entrado en la etapa antiimperialista, esta es una revolución antiimperialista y eso la llena de un contenido especial que nos obliga, sí, que nos obliga al pensamiento claro y a la acción no sólo en Venezuela sino en el mundo entero”, expresó el líder bolivariano.

Para ese entonces, el Gobierno y Pueblo venezolano habían derrotado al golpe de Estado del 11 de abril de 2002, así como al paro económico y el sabotaje petrolero de finales de ese año y principios de 2003 que entre otros tantos intentos por desestabilizar al país, ejecutaron los grupos de poder que durante 40 años de políticas neoliberales dirigidas desde Washington, esquilmaron las riquezas minerales de Venezuela, territorio con las mayores reservas certificadas de crudo del planeta.

“Todos estos intentos de desestabilizar a Venezuela entran en el marco del tablero mundial”, enfatizó Chávez, al tiempo que llamó al pueblo a tomar conciencia sobre la gravedad del hecho de que a pocos kilómetros de Caracas habían sido capturados, el 9 de mayo de ese año, 153 paramilitares colombianos contratados por la ultraderecha -nacional e internacional- para asesinarlo y atacar puntos claves como los depósitos de armas ubicados en el Comando Regional Nº 5 de la Guardia Nacional y la base aérea de La Carlota.

“Hoy sencillamente la oligarquía venezolana, la oligarquía colombiana, lacayas las dos del imperialismo norteamericano sembraron los paramilitares aquí en Caracas para tratar de matar al Presidente de Venezuela. Esa es la más sencilla verdad” apuntó de manera diáfana al destacar que, ante la imposibilidad de la derecha de llegar al poder por la vía democrática, el plan consistía en crear caos y así justificar una intervención del Gobierno de Estados Unidos, interesado en asegurar el control de las reservas petroleras.

Chávez ese día hizo un análisis magistral sobre cómo tras el fracaso del neoliberalismo, impuesto a los pueblos como receta para “el desarrollo y el progreso”, el imperialismo dejó de lado su careta de “libertad” y mostró su verdadero rostro: asesino e invasor.

En este sentido, se refirió a la invasión y al bombardeo por parte del gobierno norteamericano a Afganistán e Irak, tras los atentados de septiembre de 2001 que significaron la muerte de 3.000 personas y la destrucción del entorno del World Trade Center en Nueva York, reprochable hecho atribuido a la red Al Qaeda con el que el imperialismo le declaró al mundo la llamada “guerra contra el terrorismo”. Como es habitual, es desde la Casa Blanca donde se califica quién es terrorista y quién no.

“Tenemos al frente de nuevo al viejo imperialismo asesino, masacrador de pueblos, que ahora ha dejado a un lado las recomendaciones de los tecnócratas y las propuestas de libre comercio, y de respeto a los dictados de las Naciones Unidas, y de respeto al Derecho Internacional, y sencillamente se nos presenta de nuevo al frente tal cual es: asesino, invasor”, agregó Chávez frente a miles de personas que seguían sus palabras tanto en el lugar de concentración como a través de los medios de comunicación.

Allí advirtió que los ataques del imperialismo no cesarían porque Venezuela continuaría en la construcción de un modelo propio basado en la justicia social, por lo que llamó al Pueblo a integrarse a la Defensa Integral de la nación, establecida en la Constitución.

“Que comience pues desde hoy mismo la organización popular y militar para la resistencia, para la defensa del país porque esta Revolución seguirá avanzando a paso de vencedores”, sentenció Chávez, quien dos años más tarde declararía además el carácter socialista del proceso venezolano, reconocido -incluso internacionalmente- por sus logros en educación, salud, vivienda y alimentación entre otros aspectos fundamentales para el desarrollo de los pueblos, logros que debido a su amplios beneficios a favor de las mayorías se han extendido por el continente.

AVN

 

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