Elías Jaua / Noticias / Opinión

18.Ene.2015 / 06:11 pm / Haga un comentario

Foto: Archivo

“Ese sistema es totalitario y centralista, establece el control del Estado en todos los aspectos de la vida (….) y ha conducido a la opresión y la ruina de los países donde se ha aplicado”. Conferencia Episcopal Venezolana, Enero 2015.

“Mientras el ingreso de una minoría está creciendo exponencialmente el de la mayoría se está desplomando. Este desequilibrio es el resultado de las ideologías que sostienen la absoluta autonomía de los mercados y la especulación financiera, y por lo tanto niegan el derecho de control a los estados, que son los encargados de bregar por el bien común”. Papa Francisco. Exhortación Apostólica, 12 de julio de 2013.

Un Estado que brega por el bien común, es el plasmado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aprobada por el pueblo venezolano hace 15 años, 1 mes y 3 días. Un Estado Social, Democrático, de Derecho y de Justicia, que expresa el sueño de varias generaciones, convertido en realidad por y para millones de venezolanos y venezolanas.

Nuestra Constitución, establece claramente el papel contralor y regulador del Estado en la economía para proteger los derechos humanos de nuestro pueblo frente a los monopolios, la especulación, la usura y el fraude capitalista y promover la justa distribución de la riqueza nacional y el surgimiento de una economía productiva.

La Revolución Bolivariana bajo el impulso decidido del Comandante Chávez, logró sin lugar a dudas, la democratización de la renta petrolera, su control por parte del Estado revolucionario y su orientación a saldar la deuda social acumulada durante la pesadilla capitalista; y el inicio de un complejo y prolongado proceso de desmontaje del rentismo.

Esa democratización de la renta petrolera, ha permitido hasta ahora los siguientes avances en la búsqueda del bien común.

1. Inversión social. Si entre 1985 y 1998, con un ingreso nacional de $213.286 millones, el gasto social fue de $78.540 millones (36,82%), entre 1999 y 2012, con un ingreso nacional de $883.089 millones, la inversión ascendió a $551.639 millones (62,46%). Al universalizar la redistribución de la renta, la Revolución Bolivariana duplicó la inversión social.

2. Batalla contra la pobreza. El 1998, el 21% de los hogares venezolanos se encontraba en condiciones de pobreza extrema. En 2014, este indicador descendió a un 5,5%. Asimismo, entre 1998 y 2013, la pobreza en el país se redujo de un 49% a un 19%.

3. Derecho a la Salud. Si en 1998, Venezuela contaba con 5.360 centros de salud, en 2011 esta cifra había ascendido a 13.731, para un crecimiento del 150%. Hasta esa fecha, habían sido rehabilitados 182 hospitales y la red de centros públicos de salud había sido dotada de 27.620 camas hospitalarias. Resalta, entre otras realizaciones, la construcción y puesta en marcha del Hospital Cardiológico Infantil Latinoamericano Dr. Gilberto Rodríguez Ochoa, con capacidad para realizar 4.500 intervenciones quirúrgicas anuales y 80 mil consultas externas.

Hasta marzo de 2014, la Revolución había graduado 17 mil médicos integrales. Gracias a la Misión Barrio Adentro I, II y III, 24 millones de venezolanos, un 82,4% de la población, reciben atención médica gratuita. Esta misión cuenta con 7.500 consultorios populares, 6.000 consultorios médicos, 3.000 sillones odontológicos, 400 ópticas, 559 centros de diagnóstico integral, 130 quirófanos, 570 salas de rehabilitación y 35 centros de alta tecnología.

4. Derecho a la Educación. La Revolución Bolivariana ha incrementado la matrícula escolar en un 29%, hasta alcanzar los 7.878.538 estudiantes. La tasa neta de escolaridad primaria se elevó en 7 puntos, ubicándose en 93%. Respecto al curso escolar 1998-1999, en el curso 2012-2013 los graduandos se incrementaron en un 160%. De 19.682 planteles oficiales de educación, se pasó a 24.516, para un incremento del 25%; y el número de docentes se incrementó en 188%.

Como resultado de la Misión Robinson I y II, se alfabetizaron 1.756.250 personas y 789.436 terminaron sus estudios primarios. En 2005 la UNESCO declaró oficialmente a Venezuela territorio libre de analfabetismo. La Misión Ribas benefició a 822.853 personas que lograron estudios secundarios. Han sido beneficiarios de la Misión Sucre 565.201 venezolanas y venezolanos, de los cuales 212.352 culminaron sus estudios universitarios.

5. Derecho a la Cultura. La Revolución ha creado una auténtica red de instituciones que han jugado un papel destacado en el desarrollo de la cultura de nuestro pueblo. Ejemplo de ello son el Centro de la Diversidad Cultural, la Fundación Librerías del Sur que cuenta con 61 librerías en todo el territorio nacional; la editorial El Perro y la Rana, con 24 imprentas regionales; el Instituto de Artes Escénicas y Musicales (IAEM); la Distribuidora Amazonia Films, la Villa del Cine; el Centro Nacional de Historia; el Centro Nacional del Disco (CENDIS), la Fundación de Museos Nacionales, entre muchas otras. Hasta el 2012, la Misión Cultura había facilitado la graduación de 12.465 licenciados y licenciadas en Educación mención Desarrollo Cultural. Sistema de orquestas Simón Bolívar. Es significativo el desarrollo de la cinematografía con el esfuerzo conjunto de diversas instituciones como La Villa del Cine, el Programa Nacional de Formación Cinematográfica y el Centro Autónomo de Cinematografía (CNAC).

Sólo en el 2012 se estrenaron 13 películas venezolanas, recibieron apoyo 27 proyectos cinematográficos, se realizaron 25 festivales y muestras en los estados y 78 filmes venezolanos participaron en 121 festivales internacionales, donde alcanzaron 36 reconocimientos. En noviembre del 2014 el cine venezolano alcanzó un record histórico de 4 millones 120 mil espectadores en menos de un año, lo cual coloca a Venezuela como el país latinoamericano que más ve películas locales, con el 16% de las cintas exhibidas en las salas de cine.

6. Derecho al Deporte. A partir de 1999, el Gobierno Bolivariano inició una nueva política destinada a potenciar el desarrollo deportivo del país. En los últimos doce años, fueron invertidos en la actividad deportiva 6.830.614.741,00 Bolívares, lo cual permitió construir o recuperar 2.885 instalaciones, edificar 3 estadios de fútbol y modernizar otros 6; crear la Universidad Iberoamericana del Deporte, 27 unidades educativas de talento deportivo y 14 centros de ciencia y medicina asociadas a esa actividad. La masificación de la práctica del deporte ya beneficia a 6.479.713 personas que incluyen 165.000 del Poder Deportivo Comunal, 3.960.266 de la Misión Barrio Adentro Deportivo, 1.985.000 en el deporte estudiantil, 31.803 en el Simoncito Deportivo y 337.644 del fomento de la práctica sistemática de actividades físicas, deportivas, recreativas y para la salud. La Misión Barrio Adentro Deportivo, que cubre los 24 estados del país, se convirtió en un pilar importante de la política revolucionaria hacia el deporte. Son visibles los éxitos de los atletas venezolanos en los últimos años en los más diversos eventos nacionales e internacionales.

7. Derecho a la Comunicación y al acceso a las tecnologías de Información: La Revolución ha dado pasos significativos en la democratización de las comunicaciones e internet. Así, por ejemplo, mientras en 1988 el país contaba apenas con 342 emisoras FM (331 privadas, 11 del Estado y ninguna comunitaria), en 2012 esta cifra ascendía a 843 (508 privadas, 86 públicas y 249 comunitarias), para un 146% de incremento global. A su vez, de 36 televisoras comerciales y 8 públicas en 1998, se alcanzaron las 119 por señal abierta: 66 privadas, 14 públicas y 39 comunitarias. En este sentido, destaca la creación de Vive TV y Telesur; a lo cual se suma el lanzamiento de la Radio del Sur y la fundación del Correo del Orinoco.

Gracias a la instalación de 11.321 km de fibra óptica, en el año 2013 tuvieron acceso a la red 12,55 millones de venezolanos (42% de la población), lo cual nos colocó en el séptimo lugar entre los países con mayor penetración del servicio y volumen de usuarios en América Latina y el Caribe. En particular, el programa WIFI para Tod@s, ha conectado 2.903 puntos en todo el territorio nacional: 259 universidades, 536 plazas, 43 parques, 1.389 liceos y 681 aldeas.

8. El Sagrado Derecho a la Alimentación. En los primeros 15 años de Revolución Bolivariana, Venezuela pasó de 2.7 millones de personas con hambre, en la década de los 90, a ser reconocida como un país donde este flagelo es una excepción, con lo cual el índice de subnutrición se redujo del 13,5% a menos del 5%. La disponibilidad energética alimentaria pasó de 2.127 Kcal por persona/día en la Cuarta República a 3.182 Kcal por persona/día en el 2012. Un año después, la FAO concedió un reconocimiento al Gobierno venezolano por lograr llevar a su mínima expresión el hambre y subnutrición.

La Misión Alimentación (Mercal, PDVAL y Abasto Bicentenario) ha facilitado el acceso a alimentos subsidiados por el Estado a 17.554.442 personas. Se ha distribuido un estimado de 8.059.414 toneladas de alimentos en 16.626 puntos de venta.

9. El Derecho a una Vivienda Digna. La Gran Misión Vivienda Venezuela ha entregado, sólo desde 2011, más de 600.000 viviendas dignas con un mínimo de 70 metros cuadrados, con baños, dormitorios, cocina, comedor, con sus respectivos servicios públicos y equipamiento urbano para garantizar el desarrollo social y productivo de sus habitantes. Muchas de estas viviendas se entregan completamente equipadas y amobladas, al tiempo que cuentan con espacios para la educación, la salud, la cultura y el deporte como simoncitos, escuelas, CDI y canchas deportivas.

10. El derecho a una vejez con dignidad. La Gran Misión en Amor Mayor cuenta con más de 2.521.750 pensionados, cuando hace 16 años estos no llegaban a 300 mil y cobraban menos del salario mínimo.

Los logros anteriores, sólo algunos de muchos, son la consecuencia de una política redistributiva socialista que destina más del 60% del presupuesto del Estado a la inversión social y propiciaron que Venezuela, en una década, saltara del Índice de Desarrollo Humano (IDH) de nivel medio a un IDH alto y, según el informe de la CEPAL, aparece hoy como el país con menor desigualdad de América Latina. Eso solo lo pudimos lograr, en Socialismo.

Ahora bien es necesario alertar que resulta imposible construir el socialismo sobre la base del rentismo, idea consciente o inconscientemente vinculada a la noción de que el socialismo es un fenómeno de la esfera de la distribución.

El Comandante Chávez, en cambio, tenía mucha claridad acerca de que nuestro socialismo debía construirse en la integralidad de todas sus facetas y resaltaba su condición eminente de modo de producción. En su opinión, no existe ni puede existir un socialismo rentista; sin derrotar el rentismo no es posible desarrollar una economía productiva socialista.

El rentismo no solo implica la dependencia del petróleo y de los altibajos de su cotización en el mercado internacional, sino también genera una cultura de disputa de la renta que se expresa a través de “la cultura especulativa que se insertó como veneno hasta los huesos del sistema capitalista venezolano” (Aló presidente, 344).

Es por ello, que en paralelo a la justa redistribución de la renta y con el fin de hacer sostenible y ampliar las garantías de los derechos sociales, a lo largo de los últimos años, la Revolución Bolivariana ha dado un conjunto de pasos para construir una cultura del trabajo que permita la insurgencia de una economía productiva socialista. Veamos:

1. Se diversificaron las relaciones económicas internacionales, con lo cual no solo se vieron fortalecidas la independencia y la soberanía, sino también se propició un proceso de transferencia tecnológica Ilamado a constituir una poderosa palanca para la industrialización del país.

2. Se inició el proceso de nacionalización y recuperación de numerosas empresas de importancia estratégica para la nación, la mayoría de ellas con severos rezagos tecnológicos y precaria salud fiscal, pero que eran necesarias para impulsar por ejemplo la Gran Misión Vivienda Venezuela (Más de 600 mil construidas hasta ahora) como son los casos de las Industrias del cemento, el acero y la electricidad. Otras en buenas condiciones como CANTV y el Banco de Venezuela, pero que era necesario su nacionalización para democratizar el acceso a sus servicios y orientar sus ganancias a garantizar el acceso a las tecnologías de la información a los niños y jóvenes (Programa Canaima, cerca de 5 millones de computadoras entregadas de manera gratuita) o garantizar el crecimiento exponencial del derecho de nuestros abuelos a tener un pensión digna (Gran Misión Amor Mayor).

3. Se amplió considerablemente la superficie agrícola cosechada. Entre 1998 y 2010, la superficie de tierra cosechada aumentó de 1.638.923 a 2.433.943 hectáreas (49% de incremento); la producción agrícola nacional creció de 17.160.577 a 24.686.018 toneladas (44% de incremento), y la producción agrícola pecuaria nacional, de 2.575.443 a 4.699.120 toneladas.

4. Se invirtió en la creación de nueva infraestructura vial y de transporte: líneas férreas, entre las que resaltan el ferrocarril de los Valles del Tuy, las líneas 3 y 4 del metro de Caracas y una quinta en proceso de construcción, los metros de Maracaibo, Valencia y Los Teques, el Cabletren Bolivariano y el Sistema Caracas-Guarenas-Guatire con un 65% de avances; los Metrocables Mariche y San Agustín; por citar solo algunas obras.

5. Se construyeron y/o ampliaron importantes instalaciones termoeléctricas como los complejos General Rafael Urdaneta en el Zulia, la planta Centro en Carabobo y Josefa Camejo en Falcón; centrales hidroeléctricas como la de Caruachi, Estado Bolívar.

6. Se dio un notable impulso al desarrollo de la industria petroquímica.

El resultado de este esfuerzo sin precedente para diversificar la economía venezolana, tiene su mejor indicador en la reducción de las tasas de desempleo de más de 15 puntos que imperó en la década neoliberal, hasta llevarla y sostenerla en menos de 6 puntos en los últimos años, garantizando la estabilidad laboral y con ello la protección del ingreso familiar.

Todas estas y muchas otras conquistas sociales y económicas, que el adversario pretende minimizar u ocultar con una hueca frase publicitaria, puesta en boca del nada inteligente Gobernador Capriles “El modelo es un sueño del cual debemos despertar”, se alcanzaron en el contexto de una agudización progresiva de la confrontación con la oligarquía nacional y sus aliados, que conducen a una permanente agresión externa y a una genuina guerra económica, política, social y cultural interna, que no solo han dañado la economía, sino también ha obligado a la Revolución a dedicarle ingentes esfuerzos y un precioso tiempo para contrarrestarla.

No siempre hemos sido capaces de defender con argumentos sólidos los avances sobre estos temas. El pueblo beneficiado, el partido, los movimientos sociales y las instituciones están llamados a jugar un rol esencial en la defensa de las conquistas de la Revolución Bolivariana y Socialista. Sin dejar de reconocer que también nosotros estamos insatisfechos con lo logrado hasta ahora y con la imposibilidad de superar viejos problemas heredados.

Es necesario comprender que en el empeño de desmontar el modelo capitalista rentista y pagar la deuda social acumulada durante decenios, fue indispensable innovar, transitar por caminos vírgenes, asumir el riesgo del ensayo y el error. Ninguna Revolución ha escapado a ello. Junto a los numerosos aciertos, se hace necesario corregir el rumbo una y otra vez en aquellos errores cometidos.

Esta nueva etapa de la Revolución dirigida por el Presidente Nicolás Maduro, surgida tras la partida física de nuestro líder histórico, impone la necesidad de trazar con precisión y sin dogmatismos el mapa de las líneas y objetivos estratégicos para una economía productiva, y realizar una restructuración financiera y fiscal que permita derrotar el rentismo, vencer la guerra económica y resolver los problemas acumulados en el corto y mediano plazo. Asimismo, se impone continuar la lucha irreconciliable contra la ineficiencia, la corrupción, el burocratismo, el descontrol y la falta de seguimiento a los procesos impulsados, desviaciones asociadas de una u otra forma a la cultura rentista.

Debemos rectificar, pero no solamente el Gobierno Bolivariano, sino la sociedad toda para no volver a caer en la pesadilla neoliberal de la cual despertamos el 6 de diciembre de 1998, cuando elegimos, por primera vez, como Presidente al Comandante Chávez.

Necesario es seguir construyendo una sociedad, a decir del Papa Francisco: ” donde el hombre y su bien, y no el dinero, sean el centro”. En Venezuela tenemos 16 años construyendo esa sociedad en plenas y amplias libertades democráticas, en el marco del proyecto socialista Bolivariano, nuestro Socialismo.

“El Socialismo es democracia y la democracia es socialismo en lo político, en lo social, en lo económico”. Hugo Chávez.

 

Elías Jaua Milano

 

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