Carola Chávez / Noticias / Opinión

12.Oct.2017 / 10:15 am / Haga un comentario

chavistamente

Juan Requesens, ese que sospechosamente se tambalea como Jack Sparrow, pero sin el sex appeal que exuda el pirata del Caribe; ese que pareciera tener una picazón crónica de nariz; ese que se fue a Miami a explicarle a una audiencia sedienta de sangre chavista cómo las violentas guarimbas eran el paso previo y necesario para alcanzar la anhelada intervención militar gringa. ¿Se acuerdan? Bueno, ese mismo Requesens, que en medio de sus arrebatos golpistas no puede contener su bocota, dijo en estos días, refiriéndose a las gobernaciones, que necesitaban ganar esas “23 cabezas de playa para continuar la lucha”. Y lo dijo sin traje de baño, cava y sombrillita, no vaya usted a pensar que Requesens está prometiendo una vacaciones en el mar para sus votantes.

Lo que sí promete Requesens, que no es candidato pero sí es vocero de la MUD, es convertir los 23 estados en zonas de guerra, como lo hicieron recientemente en los pocos municipios donde ellos gobiernan. La MUD, a través de su vocero tambaleante, nos pinta un futuro de niños sin colegio, de calles bloqueadas, de encapuchados, en el mejor de los casos, cobrándonos peaje para dejarnos llegar a casa, en el peor, quemando a personas vivas por negros, feos y chavistas… Violencia, caos, muerte, eso promete la MUD

Y a quien piense que Requesens usó ese término de guerra en sentido figurado, hay que recordarle que era él quien le decía a los encapuchados violentos frente a la base militar de La Carlota: “Yo también quiero quemar esta vaina, pero hoy no es el momento”. La MUD quiere tu voto, para lograr “el momento” del que hablaba Requesens

Carlos Ocariz manda a colgar pancartas amarillas por todo el municipio donde se supone que él es alcalde. Así, encima de las montañas de basura que tristemente se han convertido en la el sello de su gestión, un cartel que se supone debe pedir nuestro voto, se convierte en denuncia del cinismo e incapacidad de Ocariz. Para Miranda, la MUD no solo promete una cabeza de playa, sino una cabeza de playa sepultada en basura.

En Nueva Esparta, el aspirante de la MUD que es hoy alcalde de un municipio que parece una zona arrasada por una hecatombe, una hecatombe llamada Alfredo Díaz, cuya única obra fue llenar el municipio de vallas publicitarias que decían “Porlamar de mis amores” -¡Ay, amor, ya no me quieras tanto!- A ese personaje nos los presenta la MUD como el futuro esplendoroso para la isla, como si acabara de aterrizar de Plutón, como si nosotros no pasáramos todos los días por las calles abandonadas de Porlamar, llenas de huecos, basura, ruinas, casitas que la languidecen en la desidia de un alcalde que no sabe amar. Ese es el panorama que promete la MUD para Nueva Esparta.

Y así en cada estado, ni una sola propuesta, ni una sola idea, ni un solo proyecto más que el de continuar con la violencia y la desestabilización. Y yo recuerdo siempre lo que decía Roberto Malaver, por allá en 2012, cuando Capriles recorría el país comiendo empanadas de carne por dentro, sin saber si estaba en Chivacoa o Coquivacoa. Decía Malaver, entonces, que chocolate dulcito, siendo gobernador de Miranda, no tenía sino que pararse en cualquier lugar de su estado y mostrarnos su obra, para que todos supiéramos lo que podía hacer en el resto del pais… Claro, eso si Capriles hubiera hecho al menos una obrita, aunque fuera chiquitica, pero chocolate dulcito no tenia nada que mostrar. Por eso iba perdido, comiendo “suapara” por esos extraños caminos.

Como Capriles son todos. Aquí en mi municipio, cuyo alcalde es justiciero, yo paso todos los días frente a la sede de policía municipal, un lugar que no sabe lo que es una mano de pintura, con dos patrullas que les entregó el gobierno nacional hace apenas un par de años, allí, en medio de un gamelotal, que se supone es el estacionamiento, sin cauchos, sin rines, a merced del salitre y el sol margariteño, allí, nuestras patrullas se convierten ante nuestros ojos en chatarra oxidada. Mientras tanto, el alcalde acusa a Maduro, y antes a Chávez, de la delincuencia que azota al municipio. Y yo digo, suponiendo que el gobierno chavista sea tan malvado que no baja los recursos para ponerle cauchos a las patrullas, un alcalde con ganas de hacer una buena gestión para su gente, un alcalde defensor de la empresa privada, un alcalde con iniciativa, llamaría a cualquiera de esos grandes comerciantes regionales, de esos que se forraron con CADIVI “y que” importando cauchos y cuanta vaina hay, y haría una alianza con ellos en la que un comerciante dona los cauchos para el patrulla, el otro la pintura para la sede, y a cambio de unos carteles que digan esta patrulla protege al municipio gracias a Cauchera Chichichipi CA… Una alianza que probaría que la oposición y la empresa privada quieren al país…

Pero no, no hay alianza porque no hay amor. Por el contrario, la oposición opera desde el odio. Su única propuesta es acabar con el chavismo. Los opositores no votan en favor de nada sino en contra, y al hacerlo votan en contra de ellos mismos, permitiéndoles a una dirigencia irresponsable que los entierre en basura, que les llene sus calles de violencia, de ruinas, con tal de que cumplan con su única promesa, que por cierto, tampoco la han sabido cumplir: acabar con el chavismo.

A estas alturas, siento apelar al sentido común de los votantes opositores para que no permitan que los estados se conviertan en “cabezas de playa” es un poco perder el tiempo. Queda entonces, ooootra vez, en manos del chavismo salir en cambote a votar por la paz.

@tongorocho
carolachavez.wordpress.com

 

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