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11.Ago.2015 / 08:44 am / Haga un comentario

Foto: Referencial

La agencia de noticias Associated Press (AP) se ha adelantado a la campaña electoral venezolana para las elecciones parlamentarias de diciembre con la publicación de una nota sin contexto ni motivación que pretende hacer ver que entre los casi dos millones y medio de seguidores del presidente Nicolás Maduro, que lo colocan entre los mandatarios más populares en esa red social en todo el mundo, existen cuentas falsas, manejadas por robots informáticos.

El despacho del 4 de agosto, escrito por Hanna Dreir, sobre la cuenta @NicolasMaduro parece más bien ser respuesta al éxito mundial de la etiqueta #ObamaDerogaElDecretoYa y a constantes logros comunicacionales del chavismo por medio de esa red social.

El texto de AP no ofrece una motivación de por qué ocuparse en este momento de un tema de las cuentas Twitter, muchas veces ya tratado en los medios en relación al mismo presidente Nicolás Maduro y muchos otros mandatarios y celebridades del mundo. Su desinformación y la manera en que presentan la nota que solo revela que se busca crear una imagen negativa del Presidente, quien precisamente, hace poco denunció el irregular uso de Twitter para generar mensajes en su contra y en particular el uso de esa red para emitir mensajes falsos, mostrar fotos de sucesos negativos de otros países como si hubiesen sucedido en Venezuela, causando así mala imagen del país en el exterior y zozobra entre la población venezolana desinformada.

Dice AP, en su despacho, haber solicitado a la Universidad Estatal de Utah diseñar un programa para rastrear a robots en Twitter, pero no da cuenta de ningún resultado de ninguna otra cuenta de otro mandatario. ¿Hicieron un programa solo para estudiar al presidente Nicolás Maduro sobre el que tampoco arrojan datos precisos?; solo refieren genéricamente a cientos de páginas que usan robots para generar retuits a la cuenta @NicolasMaduro, con lo que también queda mal la Universidad de Utah, además de Associated Press.

La agencia, sin precisar nada, recuerda que ha habido señalamientos similares sobre los líderes de Rusia, México y Turquía, así como de partidarios del Estado Islámico –con lo que se supone que quieren comparar a Maduro con personas mal vistas en Estado Unidos–, pero olvida la agencia por completo el caso quizá más protuberante en la historia de Twitter, el del presidente Barack Obama, a quien durante su campaña por la reelección en agosto de 2012 la firma Status People, que usó el programa Fake Follower Check, reportó que de los 19 millones de seguidores que tenía el presidente de Estados Unidos, 13 millones de seguidores eran falsos (30% del total) o inactivos (39%). ¿Nada de esto recordó ni encontró en la web Hanna Dreir ni nadie más en AP?.

Sobre las cuentas inactivas, también llamadas tímidas, la empresa Twitter ha explicado suficientemente que la mitad de los usuarios activos de Twitter no twittean, solo usan la cuenta para consumir información, con lo que mal podría catalogarse a un seguidor de un mandatario como falso por esa circunstancia o por el hecho de solamente retuitear a alguien en particular.

Cualquiera puede entrar en una página que dice comprobar cuentas falsas y repetir los supuestos resultados. Quien vaya, por ejemplo, a www.twitteraudit.com, y consulte la cuenta Twitter de Associated Press, @AP, verá como resultado que tiene 33% de seguidores falsos, mucho más de lo que arroja para el presidente Maduro. Algo penoso para AP, de ser cierto.

Por otra parte, la aplicación que menciona AP que sirve para retuitear a @Nicolasmaduro es un servicio totalmente válido con los requisitos de Twitter y solo un humano puede activarlo a la vez y desactivarlo cuando quiera, no es ningún robot, es público y es una de las posibilidades que presta la página http://enred.nicolasmaduro.org.ve.

En el pasado, Twitter cerró en cuatro oportunidades la aplicación por sospechar de su uso, pero al darse cuenta de que efectivamente han vuelto los usuarios uno por uno, ha dejado al servicio funcionar sin interrupción y la aplicación hoy está consolidada.

El uso de un programa para retuiteo automático no califica al usuario como robot, puesto que es una decisión personal retuitear a alguien en particular y siempre. Existen muchas opciones en la red para hacerlo, IFTTT, RoundTeam, TwitterFeed, son ejemplos. Lo que no se puede hacer, y eso lo sabe AP, es que una cuenta genere muchos retuits iguales puesto que el sistema Twitter no lo permite.

Igual sucedió en 2013 con el caso de 6 mil seguidores del Presidente que Twitter eliminó presumiendo que eran cuentas falsas creadas por robots. “Le acaban de quitar a mi cuenta varios miles de seguidores en un segundo”, dijo Maduro el 1 de noviembre de ese año, cuando tenía cerca de un millón 400 mil seguidores. “¿Qué temen ustedes señores de la derecha? ¿Qué intentan ustedes? Llamo a multiplicar la batalla por la verdad”, agregó. Finalmente, cuando a la empresa Twitter se vio desbordada por los reclamos personales, uno por uno, de los seguidores de @NicolasMaduro, se vio obligado a restituir las cuentas, lo que constituyó de hecho una noticia en su momento por lo poco probable de que Twitter devuelva una cuenta cerrada.

En lo único que medianamente acierta la AP en su escrito es el extendido uso que se le da en Venezuela al Twitter y otras redes sociales virtuales. Pero AP repite lo que dice la derecha, que ello se debe a la falta de libertad de expresión en los medios convencionales, algo ya demostrado en contrario, en un país donde cientos de radios, decenas de televisoras y un centenar de diarios se mantienen en manos privadas.

El Twitter es un medio de comunicación personal, no comparable al acceso a los medios convencionales, y su uso en el país para fines políticos responde a que el país, gracias a una dinámica de debate cotidiano de los venezolanos en la creación de su país, un legado de Hugo Chávez, –otro campeón del Twiter–, que instaló en Venezuela un sistema de democracia participativa en todos los niveles de la sociedad, convierten a Venezuela en ejemplo de ejercicio democrático diario.

Ciudad CCS

 

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