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25.May.2016 / 09:34 am / Haga un comentario

Foto: Archivo

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Por: Carolus Wimmer

La permanente agresión de EEUU a Venezuela, de carácter político, diplomático, financiero, económico y mediático, se realiza con miras a una eventual intervención militar de nuestro país.

Desde la Casa Blanca han puesto a bailar a sus muchachos; allí está el inefable dirigente paramilitar Álvaro Uribe Vélez, pidiendo el envío de tropas extranjeras a Venezuela y solicitando a los jefes militares nacionales que se “levanten” contra Maduro; el club de ex presidentes de la ultraderecha y la reacción internacional que desde Miami solicitaron la aplicación de la Carta Democrática Interamericana; el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Amalgro, que actúa como un integrante más de la contrarrevolución criolla; demócratas y republicanos extendiendo sanciones al Gobierno Bolivariano hasta el 2019 en el senado gringo; y por supuesto, el Decreto Obama como una espada de Damocles sobre nuestra Patria.

La arremetida contra el Estado venezolano, va unida acciones paralelas en Suramérica, como el golpe en Brasil y la imposición de una velada dictadura neoliberal en Argentina, con fachada democrática, para hacer pensar a los “analistas” que la región gira hacia la derecha tras el “fracaso” de gobiernos de izquierda y progresistas. Lo que se busca es debilitar los estados-nación para crear estados fallidos, los cuales fácilmente se pueden controlar y explotar económicamente.

A toda costa, EEUU quiere recuperar su hegemonía en esta área. La técnica del almirante Kurt Tidd, Jefe del Comando Sur, es usar ante todo el smart power (poder inteligente), para lograr con políticas “no coercitivas” un cambio en la correlación de fuerzas en el continente.

Existen tres dimensiones en esta escalada, una política, que constituye la primera fase, una económica y otra militar. Estamos transitando por las dos primeras.

El golpe continuado contra Venezuela, persigue la erosión y resquebrajamiento de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el Mercado Común del Sur (Mercosur), y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Con el golpe en Brasil además dieron una fuerte estocada al grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), y su iniciativa del Banco Asiático de Inversiones que surgió como alternativa a las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los Halcones del Pentágono, velan porque regresen los cocodrilos del FMI, para arrebatar de nuevo la soberanía económica de los países latinoamericanos.

@wimmerparlatino

 

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