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24.Jun.2013 / 08:45 am / Haga un comentario

Prensa PSUV.- Hoy se cumplen 192 años de la Batalla de Carabobo, la confrontación bélica más importante de nuestra gesta independentista, librada cerca de la ciudad de Valencia, el 24 de junio de 1821, entre el ejército realista a cargo del mariscal de campo Miguel de la Torre y el ejercito patriota comandado por el general en jefe Simón Bolívar.

La victoria de las fuerzas patriotas en esta batalla, resultó decisiva para la liberación de Caracas y el territorio venezolano, hecho que se logrará de manera definitiva en 1823 con la Batalla Naval del Lago de Maracaibo y la toma de las fortalezas de Puerto Cabello.

Contexto histórico:

El 26 de noviembre de 1820 se firma un acuerdo de Armisticio y Tratado de Regulación de guerra entre patriotas y realistas, mediante el cual se suspende la guerra por seis meses, ratificado en entrevista del día siguiente entre Simón Bolívar y Pablo Morillo.

Este acuerdo favorece los planes con miras a la liberación de Venezuela. Bolívar ha logrado reunir sin contratiempos el más grande y eficiente de los ejércitos que mandaría en Venezuela. Aprovechó para organizar la tregua del armisticio, la seguridad que ofrecía Guayana, el dinero enviado por Santander, el empeño de Páez en adiestrar mejor sus cuerpos en Apure y el estímulo y la orientación de los oficiales ingleses. Se había capacitado por vez primera, con mejor disciplina y nuevos métodos, el ejército que iba a cerrar la etapa comenzada años atrás.

La Torre como sus tenientes, y antes Morillo, se quejan por no haber recibido el apoyo suficiente, no sólo de España sino de la región ocupada en Venezuela por las armas españolas.

La figura de Morillo, capaz como militar e implacable como enemigo, tenía un concepto rudo del mando: esta era la imagen que tenían los pueblos del soldado español. España no envió a América a un militar superior a Morillo. Tal vez pensó que siendo Venezuela un perpetuo campo de batalla, enviaba al país a un hombre que había luchado tercamente en la guerra de Independencia contra las tropas napoleónicas y es ante este hombre a quién Bolívar tiene que combatir en condiciones de inferioridad.

La región donde se libra la batalla de Carabobo es una pequeña llanura bordeada al norte y al oeste por numerosas colinas y cerros; al suroeste de la ciudad de Valencia, en Venezuela, estado Carabobo. Al norte va la quebrada de Las Manzanas y la de Carabobo, que da nombre al campo, y baja de la montaña al lado de la Colina del Chaparral.

La batalla:

El 24 de junio de 1821, en la llanura de Carabobo, se enfrentan los dos bandos. Bolívar confía la jefatura de las divisiones a Páez, Cedeño y Plaza. Mariño es jefe del Estado Mayor. Pedro Briceño Méndez es responsable de la logística.

Los llaneros de Páez marchan bajo fuego enemigo por la Pica de la Mona. Eran desfiladeros que en ciertos sitios no permitían más de uno en fondo. Las divisiones empiezan a cumplir la acción envolvente ante el asombro de La Torre que no apreció la importancia del ataque por la derecha. Así que tiene que desplazar violentamente al batallón Burgos, el cual, con un fuego nutrido y poderoso, hace retroceder al Bravos de Apure. Pero seguidamente interviene el batallón Británico que permite que el Bravos de Apure se recupere.

Cuando el batallón de la Reina avanza, ya la situación de los realistas se ha ido agravando, pues Cedeño ha penetrado a la llanura y una compañía del Tiradores actuaba en apoyo de éste. Hay un momento en que La Torre logra alinear cuatro batallones ante el avance republicano, pero los destacamentos realistas resultan impotentes para resistir la violencia.

Caen combatiendo ante los muros de fuego hombres de la talla de Plaza, Cedeño, José Julián Mellado, teniente Pedro Camejo, Scott, Bruno. Todos ellos no fueron más que expresión de una virtud colectiva y sin nombre que ofrendó la libertad ese día.

La Torre mira acercarse la derrota, y algunos cuerpos del Lanceros del Rey, en vez de acatar la orden de incorporarse al combate, huyen al azar. El ejército realista en Carabobo, según información de Córdoba, tuvo de pérdida, entre muertos, extraviados y prisioneros, lo siguiente: 2 jefes, 43 capitanes, 77 subalternos y 2.785 individuos de tropa. Las pérdidas de los patriotas no se contaron, pero debieron ser alrededor de 200 muertos y heridos, según señala Bolívar en su comunicación al Presidente del Congreso.

Importancia histórica:

La batalla de Carabobo fue la acción más importante para la independencia de Venezuela. A pesar de que la guerra proseguiría hasta 1823, debido a que algunos restos de las fuerzas realistas lograron escapar del campo de batalla y lanzarían varias campañas contra el occidente del país, conocidas como la “Campaña de Occidente”; el poder de los españoles en Venezuela estaba liquidado y esto le permitió a Bolívar iniciar las Campañas del Sur mientras que sus subordinados acababan la lucha en Venezuela.

Los últimos focos de resistencia realista cayeron en las campañas posteriores. Cumaná, en el Oriente, fue tomada poco después, el 16 de octubre del mismo año. Mientras que el realista Francisco Tomás Morales logró refugiarse en Puerto Cabello con 2.000 sobrevivientes de Carabobo (más 1.000 hombres de la guarnición local), pronto reuniría más de 5.200 hombres reconquistando Maracaibo y Coro el 7 de septiembre y 13 de noviembre de 1822, respectivamente; pero, tras la batalla naval del Lago de Maracaibo, en julio de 1823, la situación realista se hizo insostenible y tuvieron que evacuar. Y finalmente, el 8 de noviembre de 1823, los patriotas, al mando de Páez, toman el castillo de Puerto Cabello, último reducto de una facción realista, acabando así la guerra de independencia.

De la victoria al Sur:

Al triunfo de Carabobo le sucede la rendición de La Guaira, con la capitulación del realista Pereira, la toma de Cumaná y la capitulación de Cartagena. A mediados de 1823 quedan libres las provincias de Coro y Maracaibo; en noviembre del mismo año, Páez ocupa Puerto Cabello, última plaza realista en Venezuela.

El Libertador va a organizar ahora el ejército del Sur. Se dirige al general José de San Martín y le dice que su primer pensamiento cuando vio el triunfo en Carabobo fue para él, el Perú y su Ejército Libertador y que nada le será tan grato como ir al Perú. Más o menos en iguales términos se dirigió también al Director de Chile. La idea de Bolívar, anunciada años atrás en Jamaica, cobra cuerpo ahora, máxima que él consideró siempre que su patria era la América, y que donde hubiesen pueblos irredentos, tenía que ir a libertarlos.

“Los hijos de los esclavos que en adelante hayan de nacer en Colombia deben ser libres, porque esos seres no pertenecen más que a Dios y a sus padres, y ni Dios ni sus padres los quieren infelices”. El Congreso pues, debe decretar la libertad absoluta de los que nazcan en territorio de la República “conciliándose los derechos posesivos, los derechos políticos y los derechos naturales”. Tal solicitud la hacía Bolívar como “recompensa de la Batalla de Carabobo, ganada por el Ejército Libertador, cuya sangre ha corrido por la libertad”. Esa aspiración de Bolívar no era nueva, pues desde su Cuartel General de Carúpano, el 2 de junio de 1816, decretó la libertad absoluta de los esclavos y el deber de todo hombre, desde los 14 hasta los 60 años, es el de presentarse en su distrito para su alistamiento en las banderas de la República.

Con fecha 6 de julio, en proclama a los habitantes de la provincia de Caracas, dijo elocuentemente: “La naturaleza, la justicia y la política, piden la emancipación de los esclavos: de aquí en adelante sólo habrá en Venezuela una clase de hombres, todos serán ciudadanos” y el 16 de julio de 1818, desde Angostura, en nota al Presidente de la Alta Corte de justicia, le reiteraba su decisión en pro de la libertad de los esclavos y las oportunidades en que la había decretado y le decía al final: “Nadie ignora en Venezuela que la esclavitud está extinguida entre nosotros”.

Hoy, a 192 años de la Batalla de Carabobo, los venezolanos continuamos el legado libertario de Simón Bolívar, rescatado por nuestro eterno comandante Hugo Chávez; y seguimos en la lucha por la construcción de un futuro socialista, una patria para todos y por consolidar nuestra segunda y definitiva independencia.

Texto: Silvestre Montilla.

Fuentes:

Miguel Acosta Saignes, Bolívar: acción y utopía del hombre de las dificultades, Universidad Central de Venezuela, Ediciones de la Biblioteca, Caracas 1983.

 

 

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