Opinión / Freddy Gutiérrez

Foto: Referencia
Por: Freddy Gutiérrez
Un saludo mis estimados (as) camaradas. Hoy paso por acá con otra importante reflexión para iniciar este fin de semana con buen pie. Se trata de comprender la trascendencia política de la jornada que convoca a la ciudadanía este domingo 18 de octubre de 2026 en el municipio Chacao y en todo el país, para lo que es indispensable sumergirse en la evolución del pensamiento democrático venezolano, a modo de despertar del protagonismo popular.
Fíjese algo… recordemos que, la democracia no es una estructura estática ni una fórmula legalista fría; es un organismo vivo que palpita al ritmo del protagonismo popular. Leí como durante casi cuatro décadas, bajo la vigencia de la Constitución de 1961, el pueblo venezolano experimentó lo que la historiografía política denomina la «democracia representativa» o modelo tutelado de pactos de élites. Un esquema que relegaba al ciudadano común a un rol puramente pasivo, es decir, un elector depositaba su fe y su soberanía en una urna cada cinco años, para luego ser excluido por completo de las decisiones que afectaban el agua, la electricidad, la vialidad, la salud y el destino económico de su propio barrio.
El quiebre de esa ilusión pactada y la búsqueda ineludible de un poder con rostro humano abrieron paso a la refundación constitucional de 1999. Me refiero al proyecto constituyente promovido por el Presidente Hugo Chávez Frías que, irrumpió con una premisa ética y conceptual revolucionaria: transferir de manera efectiva, directa y sustantiva el poder de decisión, gestión e inversión pública a las bases organizadas. De hecho, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999) plasmó formalmente en sus artículos 62 y 70 el principio fundamental de la democracia participativa y protagónica, consagrando a las asambleas de ciudadanos, los presupuestos participativos y las consultas populares no como meros adornos retóricos, sino como pilares esenciales e irrenunciables del ejercicio de la soberanía popular.
Desde aquellos primeros cabildos abiertos e iniciativas locales de principios del siglo XXI hasta la consolidación formal de los Consejos Comunales y Comunas, la democracia de base ha librado un recorrido histórico arduo y apasionante. Es decir, se ha demostrado que las comunidades no son recipientes pasivos de caridad ni simples administrados, sino sujetos conscientes, capaces de diagnosticar, priorizar, ejecutar y fiscalizar sus propias soluciones de vida.
Visto esto, para valorar la relevancia del modelo participativo actual, es imprescindible contrastarlo con la «democracia de las corporaciones» o democracia liberal clásica, que opera mediante lobbies también llamados grupos de presión (como se los comenté en otro de mis artículos donde profundicé en este tema). Veamos algunas de sus diferencias en el siguiente cuadro:
MODELOS DEMOCRÁTICOS EN CONTRASTE DEMOCRACIA LIBERAL CORPORATIVA
DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y DE BASE
Soberanía delegada en cúpulas.
Soberanía ejercida directamente.
Financiamiento mediante crédito bancario con deuda y rendimiento financiero para terceros.
Transferencia directa de recursos estatales no retornables a la comunidad (sin retribución ni deuda).
Intereses subordinados al gran capital e intermediarios.
Proyectos productivos y sociales decididos por asambleas comunitarias
Apatía y distanciamiento social.
Corresponsabilidad, cohesión y arraigo.
Como pudieron apreciar, el modelo de democracia corporativa opera bajo la lógica mercantil: el ciudadano delega toda su soberanía en representantes electos que, con frecuencia, quedan sometidos a la presión de grandes conglomerados económicos, sectores bancarios o intermediarios burocráticos. En ese modelo liberal, cuando una comunidad requiere atender una necesidad productiva, de infraestructura o de abastecimiento, el canal financiero habitual es el crédito bancario comercial o el endeudamiento. Así, como muchos de nosotros ya sabemos, bajo la lógica del crédito, la comunidad queda subordinada a pagar intereses, arriesgar patrimonios y someter la viabilidad social de una obra a la rentabilidad económica del capital privado.
Por si quedan algunas dudas con el cuadro, les insto a ver como la democracia participativa y de base es la que ha transformado radicalmente el paradigma anterir bajo los siguientes esquemas:
Financiamiento directo y no retornable: El Estado venezolano otorga recursos financieros asignados de forma directa y no retornable a los circuitos comunales y vecinales. No se trata de un préstamo crediticio que asfixia al pueblo con deudas e intereses, sino de la restitución soberana de los ingresos de la República invertidos directamente en los proyectos electos por el voto mayoritario de los vecinos.
Autodeterminación comunitaria: Son los propios habitantes -quienes caminan la calle, conocen las averías del cableado eléctrico, la humedad de un bloque habitacional o las necesidades del abasto local los que presentan y defienden las propuestas. No hay tecnócrata de oficina imponiendo qué necesita una comunidad; es la comunidad misma decidiendo su jerarquía de realizaciones.
Control ciudadano directo: La ejecución y contraloría de los fondos es realizada colectivamente por la comunidad organizada, eliminando sobrecostos, comisiones de intermediación y desviaciones burocráticas típicas de la licitación corporativa.
Ahora bien, hay que decir también que, el andamiaje ideológico y operativo de esta transformación descansa en el legado que dejó el comandante presidente Hugo Chávez Frías y en la labor de gestión e impulso desarrollada por dirigentes como Héctor Rodríguez.
El legado imborrable del Presidente Hugo Chávez
Rememorando, Hugo Chávez fue quien concibió la democracia de base no como un recurso táctico de gobierno, sino como el motor mismo del proceso revolucionario y social de Venezuela. En sus recordados discursos, como el célebre «Golpe de Timón» en octubre de 2012, fue él quien instó enfáticamente a transferir el poder político y económico al pueblo organizado bajo el lema emblemático: «¡Comuna o nada!».
Fue Chávez el que promovió la creación de los Consejos Comunales y las Salas Técnicas de Consejo Comunal, insistiendo en que el Estado debía desprenderse de la centralización financiera para otorgar recursos directos y no retornables a los proyectos socioproductivos, de agua potable, vialidad y vivienda gestionados por las propias comunidades. Casos emblemáticos como las Mesas Técnicas de Agua (MTA) o la autogestión de la Gran Misión Vivienda Venezuela por la vía del Poder Popular, demostraron que las obras ejecutadas por la base no solo se construían a menor costo, sino con una calidad y sentido de pertenencia incomparables.
Ahora, remontándonos a la historia reciente de la democracia participativa regional y nacional, es la figura de Héctor Rodríguez quién destaca por la sistematización de las Consultas Populares. Durante su gestión como gobernador del estado Miranda, Héctor Rodríguez, impulsó un modelo de presupuesto participativo donde las comunidades de los 21 municipios decidían mediante el voto popular la asignación de recursos regionales para proyectos prioritarios de salud, agua, seguridad y vialidad.
Esa práctica demostró que la consulta de base trasciende las parcelas ideológicas, con vecinos de distintas corrientes políticas que se encontraban en la asamblea de su barrio o urbanización para resolver problemas comunes. Y es que, el éxito del modelo territorial aplicado en Miranda sirvió como antesala y referente fundamental para escalar este mecanismo a nivel nacional, convirtiendo las consultas populares en una política pública continua para la asignación de recursos del Estado a los Circuitos Comunales de todo el país.
Sobre la Consulta Popular de este domigo 18 de octubre en Chacao
Pues bien, este domingo 18 de octubre de 2026, el municipio Chacao, junto al resto del país, volverá a ser protagonista de una nueva jornada democrática de base. Tras el ciclo de consultas sostenidas en años recientes, los vecinos del municipio Chacao han sido convocados a acudir a sus centros de votación para elegir los proyectos socio-comunitarios y productivos que reciben financiamiento estatal inmediato, siendo esta la fórmula del proceso:
CICLO OPERATIVO DE LA CONSULTA POPULAR
1. Diagnóstico comunitario —> Las asambleas de base detectan necesidades.
2. Postulación de proyectos —> Registro en el sistema transparente.
3. Voto directo (18-Oct) —> La comunidad elige la opción prioritaria.
4. Desembolso no retornable—> Asignación directa de recursos por el Estado.
5. Autogestión y contraloría —> Ejecución directa por y para los vecinos.
Por lo tanto, en Chacao, una zona de intensa vida urbana y diversa composición social, la consulta popular siempre abre una oportunidad histórica para fortalecer la cohesión vecinal, por ende, les insto a preservarla y protegerla como modelo para la obtención de recursos.
Entre los proyectos postulados por las bases figuran iniciativas clave como: Reparación y adecuación de la infraestructura habitacional e impermeabilización de casas y edificios comunitarios, proyectos de gas directo, arreglo de fachadas de casas, edificios o de ascensores, impulso a proyectos productivos locales y redes de economía comunitaria y vecinal, rehabilitación de unidades educativas, entre otros.
De esta manera, la relevancia de este domingo 18 de octubre radica en la afirmación del poder de decisión del ciudadano de a pie. No se vota por un candidato o una divisa partidista; se vota por la solución concreta del entorno inmediato, consolidando la democracia de base como una realidad viva que trasciende discursos y se traduce en obras palpables.
Para finalizar, la democracia participativa y de base demuestra que el poder político cobra su sentido más noble cuando retorna a sus orígenes: las manos y la voz del pueblo. Por consiguiente, la cita de este domingo 18 de octubre en el municipio Chacao y en toda Venezuela representa otro paso firme en la consolidación de este modelo, donde los ciudadanos son autores directos de su propio bienestar. No quiero retirarme sin compartir con ustedes una frase del comandante…
“Hay que insistir, hasta el cansancio, en la necesidad de fortalecer nuestra conciencia histórica, porque lo que hemos sido es decisivo para una comprensión de los que somos y de lo que queremos ser”. H. Chávez.
PD: Recuerda, es tu decisión, vota…!
Escríbanme, siempre les leo. Un abrazo fraterno camaradas,
¡Hasta el próximo artículo!
Freddy J. Gutiérrez González
@freddygutierrezgonzalez