Adán Chávez Frías / Opinión

1.Dic.2014 / 09:29 am / Haga un comentario

Sentir Bolivariano

Adán Chávez Frías

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Con la baja en los precios del barril de petróleo, la ultraderecha venezolana ha desatado una ofensiva propagandística para tratar de amedrentar al pueblo. Cierto es que la gran mayoría de la población aún no maneja completamente algunos términos y conceptos como fracking, reducción de cuotas, volatilidad de los mercados; y por este motivo, algunos podrían todavía ser presa fácil de supuestos “analistas”, actores políticos de sectores golpistas, que auguran una suerte de “apocalipsis” en los próximos meses. Nada más alejado de la realidad, pero para combatir esas mentiras, es necesario que estudiemos más y que cada uno de nosotros se convierta definitivamente en un experto petrolero.

Es primordial recordar que cuando en 1998, el Comandante Eterno Hugo Chávez llegó a la Presidencia, la cesta petrolera venezolana estaba en aproximadamente 8 dólares por barril. Nuestro petróleo prácticamente no valía nada como parte de la política imperialista que había convertido a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en un parapeto al servicio de las grandes potencias. Y con ese precio del barril, se inició la Revolución Bolivariana. Ese no fue ningún impedimento para que el presidente Chávez cumpliera la promesa que le hizo al pueblo y llamara a una Asamblea Constituyente.

Pero lo más problemático no era el bajo precio, sino la política implementada por la IV República, con la nefasta Apertura Petrolera. En ese momento, la economía nacional perdía con cualquier precio porque las ganancias se las llevaban las trasnacionales. Las empresas pagaban sólo el 1% de la regalía al Estado y se quedaban con el resto; dicho de otra manera, por cada cien barriles que sacaban, sólo pagaban 1 y se quedaban con la ganancia que dieran los restantes 99.Tampoco pagaban impuestos y PDVSA tenía una participación minoritaria pese a que el petróleo estaba en suelo venezolano. Eso sin contar el maltrato a la clase trabajadora, el daño ecológico y las prácticas de explotación irracional.

En la Venezuela de AD y COPEI, las empresas trasnacionales se quedaban con la mayoría de los recursos de la empresa petrolera. El poco dinero que ingresaba a las arcas de la nación enriquecía más y más a la burguesía criolla y llenó los bolsillos de funcionarios corruptos, por lo que en las últimas décadas de la IV República aumentó el hambre y la pobreza en el país a niveles nunca antes vistos. Esa fue una de las causas del Caracazo, en 1989, y de las rebeliones cívico militares del 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992.

El Comandante Chávez desmontó la Apertura Petrolera. Para ello, era imprescindible que el pueblo tomara el control de la industria. Cuando Chávez inició la recuperación de PDVSA, recibió un golpe de Estado en 2002. Y desde ese momento, la derecha y los sectores conservadores y fascistas, no han cesado en su empeño de hacer una guerra económica para volver a ponerle la mano a la renta petrolera.

Con Chávez se promulgó la Ley Orgánica de Hidrocarburos, que estableció una tasa de regalía de 30%; se derrotó el sabotaje petrolero, se desmontaron convenios operativos que atentaban contra los intereses de la Patria; se reformó la Ley de Impuesto Sobre la Renta, al tiempo que se nacionalizó la Faja Petrolífera del Orinoco (FPO).

En la IV República decían que nuestras reservas petroleras eran de 78 mil millones de barriles de petróleo, y no incluían la Faja, que ya se la habían repartido entre las trasnacionales, para explotarla a 4 dólares por barril porque según ellos, eso no era petróleo sino bitumen. El Comandante Chávez, con el Plan Siembra Petrolera, instruyó la certificación de nuestras reservas, que se incrementaron en 282%, para llegar a 297.770 millones de barriles de petróleo. Eso nos convirtió en la reserva de petróleo más grande del planeta.

El legado de Chávez es una industria petrolera del pueblo y para el pueblo. La Revolución Bolivariana tiene el control estricto del negocio petrolero, y el ingreso bruto por barril, 94%, queda para el Estado. Gracias a Chávez, tenemos Plena Soberanía Petrolera y hemos usado esos ingresos para iniciar la construcción de un modelo económico productivo de orientación socialista que nos permita superar el capitalismo rentista.

Hemos utilizado y vamos a utilizar toda esa riqueza petrolera no sólo para darle alimentación, salud, educación, calidad de vida al pueblo sino también para expandir todas nuestras capacidades industriales y todas nuestras fuerzas productivas.

Los actuales cambios en el mercado petrolero internacional, producidos por la anarquía capitalista, no van a hacernos retroceder. Esta no es la primera vez que vivimos una situación similar. En 2008, debido a la catástrofe financiera mundial, el petróleo cayó de 140 dólares a 35 dólares el barril. Y aquí está la Revolución Bolivariana invicta.

El mercado más temprano que tarde se estabilizará. Un precio a la baja es insostenible durante mucho tiempo para la industria petrolera mundial, porque el precio justo del barril es el que ha señalado el Gobierno Bolivariano, unos 100 dólares. Además, continuaremos realizando las gestiones internacionales necesarias para lograr esa estabilización en el tiempo prudencial.

Es cierto que esta coyuntura nos afectará, pero como ha dicho el camarada presidente Nicolás Maduro, los recursos para cubrir las necesidades básicas y el buen vivir de nuestra población están garantizados.

Para quienes se frotan las manos augurando la caída de la Revolución junto con los precios del barril de petróleo, les decimos que no se apresuren. El coletazo de este desajuste en los precios, solo evidencia la velocidad con la que disminuye el gasto del consumidor mundial debido a la crisis sistémica del capitalismo.

Es decir, que aumentará el hambre, la pobreza, el desempleo, la pérdida de prestaciones y jubilaciones, la falta de combustible, en el mundo capitalista. Pero en la Venezuela Bolivariana y Chavista, no hay hambre actualmente y tenemos un gran camino andado para superar la pobreza. Es posible que veamos con tristeza cómo aumenta la miseria en los países del norte, mientras nosotros permaneceremos con dificultades pero estables; y veremos la fortaleza que hemos consolidado en la Patria que Chávez nos legó y que nos permitirá llegar a la irreversibilidad de nuestra construcción Socialista.

Obviamente, tendremos que aprender a superar la cultura del despilfarro, tendremos que ser más eficientes y acostumbrarnos a ahorrar; debemos terminar de superar la mentalidad de la “Venezuela Saudita” y del “Ta´Barato”, para convertirnos en un pueblo creativo, inventivo, entusiasta y emprendedor, que seguirá transformando el modelo heredado de la IV república y verá la “crisis” como lo que es: una oportunidad para iniciar la superación de una vez por todas del rentismo petrolero.

Como dijo una vez nuestro Comandante Eterno, el 25 de octubre de 2010, regresando de una histórica gira que lo llevó a Europa, Asia, África, en una cruzada por fortalecer la OPEP: “informaremos con detalle acerca de los 69 acuerdos que hemos hecho con estos hermanos países, de viviendas, viviendas para el pueblo, comercio para nuestros productos para romper el modelo perverso que nos impusieron, el modelo de la monoproducción petrolera. La dependencia petrolera tenemos que romperla”. Y lo lograremos, Comandante Eterno; que nadie lo dude¡¡.. Seguiremos venciendo¡¡

¡Viva Chávez!

¡Viva la Soberanía Petrolera!

¡Viva la Patria Productiva!

¡Viva el Socialismo Bolivariano!

Barinas, 30 de Noviembre de 2014

 

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