Héctor Rodríguez Castro / Opinión

17.Jun.2018 / 06:56 pm / Haga un comentario

Foto: VTV

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Por: Héctor Rodríguez

Hay un proverbio chino que dice: Cuando un dedo apunta a la luna, el necio mira el dedo. Hay muchas personas empeñadas en ver el dedo en lugar de fijar la mirada y el sueño colectivo en un futuro que nos involucra a todos.

Para nadie es un secreto que estamos atravesando una crisis profunda, donde el factor humano juega un papel fundamental. En los últimos 60 años, se ha venido sembrando a través de los medios, principalmente en los productos de “entretenimiento” (telenovelas, comiquitas, programas de concursos, reality shows y deporte) la visión individualista, donde el egoísmo y lo material es lo único que parece importar.

Por eso no es raro que tengamos personas aprovechando la crisis para lucrarse. Sin embargo, tenemos 19 mil jefes de calle en todo el estado Miranda haciendo un trabajo heróico para acompañar a su gente y apoyar en todo lo posible. Si alguno cae en la tentación de abusar de su cuota de responsabilidad, llamémoslo poder, se convertiría en la prueba de corrupción que algunos esperan para inciar un rumor que mancharía la labor de todas y todos, incluso de aquellos que cumplen con un trabajo honesto y dedicado.

Si algún funcionario policial se sobrepasa, abusando del manejo de la fuerza, o se presta para un secuestro o para negociar protección a los bachaqueros, instantáneamente nuestros 1.900 policías serán, para la opinión colectiva, corruptos también. Aunque gracias a la mayoría honesta y trabajadora de estos funcionarios hayamos logrado disminuir los índices delictivos en un 32%.

Si un grupo de transportistas particulares se empeña en deteriorar el servicio que les corresponde prestar, si abusan con las tarifas y esconden los vehículos para crear crisis, instantáneamente se le atribuye al Estado incapacidad para gobernar. Bastan unos pocos inconscientes para que olvidemos el gran esfuerzo que hacemos con muy pocos recursos para crear el TransMiranda, suministrar cauchos, aceite, y repuestos para las líneas existentes.

Es por todo esto que, para lograr dar un vuelco, hace falta el esfuerzo de todos, juntos. Es indispensable revisar nuestro rol ciudadano, asumir responsabilidades individuales y en equipo, de manera que no demos terreno a los rumores sino que la realidad hable por sí sola, con hechos, con resultados.

Una vez culminada la Segunda Guerra Mundial, varios países de Europa quedaron en ruinas. Su población, ante un problema que los estaba agobiando a todos, decidieron dar un paso adelante. Todos juntos, por igual, aportaron 4 horas de trabajo voluntario para la reconstrucción nacional. Nadie se quejó, nadie protestó, porque sabían que la mejoría colectiva también significaba una mejora en la vida individual.

Sólo desde un esfuerzo común, los 600 empresarios de la zona especial Guatire-Guarenas podrán salir adelante y con ellos todos los trabajadores, directos e indirectos, de la región.

Si nuestros 14 laboratorios empiezan a producir las 200 moléculas que se requieren para la fabricación de medicamentos, y demuestran eficiencia, entonces podremos garantizar el suministro para hospitales y clínicas, para los pacientes de Miranda y del resto del país.

Las frutas podridas siempre son minorías frente a las sanas, lo mismo pasa con los funcionarios corruptos y los ciudadanos egoístas. La decisión es de la mayoría, tenemos derecho a voz, tenemos obligación de tomar decisiones y de aportar nuestro granito de arena para favorecer a la totalidad.

Hemos trazado cuatro líneas de acción inmediata: seguridad, economía productiva, desarrollo social y derechos de la ciudad. Solo juntos y comprometidos podremos avanzar en ellas. Como lo hacemos con nuestras familias, con nuestros compañeros en el trabajo, sumando voluntades, iniciativas, saberes, solo así aseguraremos la prosperidad de todas y todos.

 

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