Héctor Agüero / Opinión

26.Abr.2015 / 12:35 pm / Haga un comentario

Héctor Agüero

Para acatar el mandato constitucional legítimo y pacífico de realizar elecciones legislativas en este año 2015, toca nuevamente al movimiento revolucionario medir sus fuerzas ante un adversario golpeado pero, aún con poderosos recursos a pesar del hecho que su aliado principal y financista los dejó, momentáneamente, a mitad de camino, sin darles ninguna explicación. Es entonces importante abrir un debate sobre este punto. Cruce de ideas que explore el rediseño estratégico apropiado y que, a su vez conduzca a la aplicación de la estrategia adecuada a implementarse en estos meses que transcurren.

Para una mejor comprensión del tema, es importante distinguir en el abanico opositor los factores que la componen y los intereses que representan. En primer lugar, están los micropartidos que conforman la MUD y otras fuerzas que giran en su entorno. Estas estructuras van desde los tradicionales AD-Copei, pasando por Primero Justicia, Voluntad Popular, hasta los otrora radicales de Causa R. Como presencias satelitales señalamos los grupúsculos de fascismo puro, como Javu y también la tendencia dura (como les gusta llamarse), de las seguidoras y seguidores de la señora Machado, que encarnan el fanatismo y la fobia contra todo lo popular. No huelen a azufre pero, si tienen un tufillo similar a los propósitos que dieron vida a la siniestra División Azul del III Reich, con algo del oportunismo franquista del Opus Dei. Esta cofradía tiene su caldo de cultivo permanente en los estratos de clase media, que pululan tanto en Caracas como en Miami y, oh paradoja, intentan representar la supremacía blanca en un país de mestizaje arraigado.

En segundo lugar, encontramos las fuentes de financiamiento que mueven los grupos arriba descritos. Son contribuyentes puntuales los banqueros tradicionales, algunos de los cuales incursionaron en el activismo político sin éxito alguno pero, si en detrimento del patrimonio de la cartera clientelar, como es el caso de los dueños del Banco Venezolano de Crédito. También figuran la burguesía importadora, los empresarios de grandes y medianos capitales que forjaron sus empresas y fortunas personales al amparo de los créditos públicos durante el siglo XX y que, hoy se rasgan las vestiduras cacareando acerca del intervencionismo estatal. En el plano foráneo aparecen en primer plano, una docena de organismos que dependen de la administración de Washington, que juegan a las dádivas con los micropartidos, asignando montos mayores que favorecen a unas agrupaciones en desmedro de otras, provocando malestar y recelo.No olvidemos de incluir en este renglón, los aportes financieros de algunos miembros de la UE donde descolla el gobierno derechista español de Rajoy.

Viene en tercer lugar, los soportes logísticos que a lo largo de estos años han brindado y siguen ofreciendo a la oposición el gobierno norteamericano, la UE, la complicidad del gobierno holandés con la base militar en Curazao, la presencia de tropa y asesores estadounidense en Colombia, el rol que juega Alvaro Uribe, las presiones a Guyana, la presencia de la VII flota en aguas del Mar Caribe y el cobijo a terroristas.

El plan denominado La Salida, reencauchaje del fracasado golpe del 11 de abril de 2002, contemplaba una asonada cuartelera a comienzos de este año, abortada por la vigilancia revolucionaria, significó un traspiés brutal para la ultraderecha y, un bloqueo a los micropartidos de la Mud que, sin dirección política quedaron paralizados e inermes al no fijar posición anti golpista. Pero, donde la oposición radical y moderada, se bloqueó y entró en desbandada fue a raíz de las amenazas del señor Obama considerándonos su enemigo. En 1902 cuando las potencias europeas bloquearon los puertos pretendiendo hollar el suelo sagrado de la Patria, en un gesto de venezolanidad, los opositores del Presidente Cipriano Castro se solidarizaron con la conducta del gobierno.

Hoy la firme posición del Primer Mandatario Nicolás Maduro, el respaldo y la solidaridad continental e internacional hacia Venezuela, los millones de firmas de compatriotas rechazando la injerencia extranjera, obligaron al gobierno de Estado Unidos a un reacomodo en la Cumbre de Panamá. La oposición está aislada. La continuación de este cuadro de resquebramiento, dependerá en gran parte de cómo actúen las fuerzas populares.

Estos elementos aquí expuestos, son importantes a la hora de sacar conclusiones y tomar decisiones que fortalezcan y consoliden las conquistas sociales obtenidas en estos años.

 

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