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7.Nov.2016 / 09:23 am / Haga un comentario

Foto: Misión Verdad

Foto: Misión Verdad

Es impensable separar la línea del partido Voluntad Popular de la estrategia que elucubre Leopoldo López. Tanto la forma de organización como los objetivos están atados a la voluntad del político preso venezolano más sonado en la mediática internacional.

Por eso, para entender los pasos que da Voluntad Popular a nivel local e internacional, hay que echarle un ojo a la base intelectual de López y a quiénes responde en el contexto global.

De Harvard para el mundo

Leopoldo López estudió en el Kennedy College de la Universidad de Harvard, recinto que sirve de formación gestionaria del orden establecido por el poder estadounidense. De allí sale la caterva de tecnócratas, pensadores y operadores del mundo financiero, corporativo, político e incluso militar del mundo unipolarizado. No es casualidad que de la misma casa de estudios hayan egresado perlitas de la talla de George W. Bush, Barack Obama y Henry Kissinger.

Allí residió durante muchos años la docencia de insignes criminales de guerra como Samantha Power (representante diplomática de los EE.UU en la ONU) y Ashton Carter, este último el actual jefe del Pentágono y de tendencia neoconservadora. Al igual que Robert Kagan, uno de los estrategas geopolíticos más influyentes del gobierno en la sombra de la Casa Blanca y los servicios de inteligencia y de seguridad de los Estados Unidos.

Reporteros del New York Times describen a Leopoldo López como “un producto de la élite venezolana americanizada”. Harvard se encargó de moldear a López, un producto de exportación para administrar el capitalismo en Venezuela. Pero con el objetivo primario de formar una organización política que se ubique en la vanguardia de la antipolítica destituyente.

El investigador Tony Cartalucci ha documentado los fuertes lazos que unen al Centro Belfer, con sede en Harvard, con el liderazgo más representativo de la MUD (Primero Justicia), y éste con la élite estadounidense. Esa que decide guerras, invasiones y países que saquear. Esta universidad, como se nota, es un importante centro de pensamiento estratégico que responde a todas las estructuras de poder del gobierno estadounidense.

Según Cartalucci, no se puede entender el talante y los objetivos de López sin comprender la conexión entre Harvard y su apoyo indiscriminado a los partidos opositores. Asimismo, la relación dolarizada entre la National Endowment for Democracy (NED), una organización financiera del Departamento de Estado gringo, diversas ONGs locales y la MUD, suficientemente documentada por Misión Verdad.

A esto se le une la capacidad de movilización en los frentes internacionales, con Luis Florido como operador, por lo que las reuniones de coordinación con Luis Almagro en Washington D.C. durante los meses más críticos en materia política, económica y social a lo interno de Venezuela buscaron profundizar el cerco diplomático contra el país mediante el intento de sanciones, aplicación de la Carta Democrática entre otros recursos institucionales que posee la estructura de poder estadounidense.

Es de familia

Además del faro intelectual y político de Harvard y el Centro Belfer, López sostiene otros apoyos que se deben a lazos de sangre.

No sólo forma parte de una de las familias criollas más representativas en cuanto al desfalco histórico al Estado en beneficio privado se refiere, sobre todo en lo que corresponde a la era puntofijista. Sus conexiones financieras se encuentran tejidas en beneficio de grandes intereses corporativos y transnacionales. La amplia red de ONGs, tanques de pensamiento y aparatos de espionaje que son utilizadas para filtrar financiamientos y recursos de todo tipo en función de desestabilizar a Venezuela delimitan la sombra de Leopoldo López como importante operador transnacional.

También su primo forma parte de esa cohorte de ONGs transnacionales. Thor Halvorssen Mendoza fundó en el año 2005 una ONG conocida como Human Rights Foundation con el apoyo financiero de su padre. La sede del aparato de inteligencia en cuestión tiene su sede en el principal centro financiero de la élite occidental: Nueva York. Además, recibe financiamiento de las más importantes corporaciones financieras estadounidenses (Black Rock, Citigroup, Goldman Sachs, Bank Of America, JP Morgan, etc.) a través de tanques de pensamiento y grupos de presión que trabajan cabildeando y presionando por distintas vías a todos aquellos gobiernos que medio se distancien de la política supremacista de los EEUU.

El famoso think-tank venezolano Cedice trabaja de la mano con Human Rights Foundation. Ambas organizaciones se benefician y actúan como satélite venezolano y regional del Instituto Cato, donde trabaja el banquero prófugo de la justicia venezolana, Guillermo Zuloaga (familiar de María Corina Machado).

No es sólo apariencia, sino rasgo familiar: lo que une a las familias de Lorenzo Mendoza, María Corina Machado y Leopoldo López es la violencia y el golpismo cobrados en dólares del gobierno estadounidense.

Terrorismo antipolítico

Su gestión como alcalde de Chacao (2000-2008) avala la forma de hacer política a la americana. Esas agencias de publicidad llamadas medios de comunicación independientes vendieron a un joven alcalde graduado en Harvard y lo convirtieron en un candidato presidenciable, que hace “activismo de calle” y se muestra líder en defensa de la democracia y los derechos ciudadanos.

Como alcalde, en 2004, comenzó a organizar las llamadas Redes Populares, una suerte de elección a dedo de líderes en comunidades sobre todo de clase media y algunos sectores barriales.

En 2007 se creó la organización comandada por el propio López que haría campaña en contra de la Reforma Constitucional propuesta por el presidente Hugo Chávez. Para luego, en 2009, unir ese amasijo de gente acumulada y convertirla en un movimiento de lo que ellos llaman “acción social”. Fueron 10 mil activistas que bajo la tutela del ex alcalde se convirtieron en Voluntad Popular. Un inmenso grupo de agitación con muchos recursos para la movilización y la gestión de actividad partidista. Siempre con el chavismo como enemigo natural de sus pretenciones.

En 2011 se constituye como un partido político, y es en ese momento en que López comienza una campaña capaz de “consolidar una mayoría organizada para el cambio político en Venezuela”, como se lee en los objetivos de Voluntad Popular.

El partido se vale de sindicalistas, líderes de minorías sociales (LGBT, grupos pro-aborto, feminismo a la Clinton) y operadores de ONGs para alcanzar todas las capas de la política venezolana. Todos con una visión digna de la formación de Leopoldo López, pero sin los recursos familiares: todos forman parte de la clase media profesional. Abogadas como Tamara Adrián son mostradas como políticas insignes de VP, al lado de Gaby Arellano y Juan Guaidó. Los tres hoy calientan curules en el Hemiciclo parlamentario.

Además, VP tiene alianzas con diversas ONGs, entre ellas Transparencia Venezuela y Foro Penal Venezolano. La primera mencionada tiene como presidenta a Mercedes de Freites, quien está íntima y públicamente ligada a la línea de López y su partido. En cuanto a la ONG que dirigen Alfredo Romero y Gonzalo Himiob, son la vanguardia en cuanto al expediente de lo que ellos denominan “presos políticos”. Están en el primer frente de batalla a la hora de lavarle la cara a los guarimberos de VP y mercenarios de poca monta.

López incorpora los métodos de Gene Sharp sobre la lucha “no violenta” como “activismo”, usados en revoluciones de color ya acontecidas en Serbia, Ucrania, y que tuvo su laboratorio experimental en Venezuela durante los primeros meses de 2014 con el plan “La Salida”.

Es un partido que reacciona sólo cuando su líder se pronuncia, en secreto con sus subalternos como Freddy Guevara, actual coordinador nacional encargado, como en público a través de su esposa y portavoz Lilian Tintori.

VP tiene un nivel de despliegue y de beligerancia que pocos partidos de oposición poseen. En 2014 se mostró lo suficiente pero en 2016 demostraron su capacidad para gestionar situaciones de caos en diversos puntos del país. Los distintos saqueos que se dieron en las redes públicas de abastecimiento alimentario entre los días 5 y 8 de junio fueron fomentados en municipios y regiones gobernados por VP (sobre todo en los estados fronterizos con la Colombia paramilitarizada), como se ve en la siguiente infografía:

saqueos

Tal vez el recorrido hecho por VP desde su configuración como partido político hasta nuestros días se vea sintetizado y bien expresado en la renuncia a sentarse en la mesa de diálogo propuesta por el presidente Maduro. El partido de López ha pateado la Mesa de la Unidad Democrática, y tiene intenciones de quemarla si es necesario para posicionar su agenda violenta.

Con López preso, debido a la convocatoria de “La Salida” que produjo 43 muertes y más de 870 heridos, la capacidad de maniobra de VP es menor debido a que no tiene estratega que la fomente. Carlos Vecchio y Lester Toledo son prófugos de la justicia venezolana y se autoadjudican el mote de “exiliados políticos” cuando se les busca por conspiración y terrorismo. Estos ligados a asesinos, guarimberos y pichones de paracos como Pérez Venta.

Tres datos actuales podrían acercarnos al hecho de que los militantes de VP funcionan como bujía de la violencia planificada:

  • La captura de Yon Goicoechea con explosivos en los días previos a la manifestación convocada por la MUD para el 1 de septiembre.
  • El pendrive incautado a Daniel Ceballos contenía los planes de desestabilización que se vinculaba con los explosivos de Goicoechea y Carlos Melo.
  • Diosdado Cabello denunció el miércoles 2 de noviembre que bajo la “Operación Troya”, Voluntad Popular planificaba infiltrar personas “como si fueran chavistas” para generar hechos de violencia en las inmediaciones de Miraflores.

Partidos, ONGs y estructuras de formación fomentados por el 1% como VP tiene como objetivo base socavar primero las instituciones de países para luego tomar su lugar como gestores. Buscan suplantar mediante el “caos controlado”, la violencia focalizada y diversos recursos de la guerra asimétrica los espacios que ocupa los Estados-nación por el orden del gobierno global de las corporaciones y la banca. En términos de la guerra no convencional -la otra pata de las nuevas guerras híbridas orquestadas por el ejército de los EEUU- VP se desempeña como “la resistencia”, es un grupo ordenado y formado para ejercer presión en la calle. Pero en el caso venezolano, una cosa son los planes, otros los hechos.

Voluntad Popular, en ese contexto, es el eje de la antipolítica venezolana y el operador de los planes de la élite transnacional. Por allí pasa la violencia ultra de la MUD, ese es su filtro.

Misión Verdad

 

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