Federico Ruiz Tirado / Noticias / Opinión

16.Ene.2017 / 09:09 am / Haga un comentario

Foto: Misión Verdad

Foto: Misión Verdad

Puede chocarle a muchas y a muchos que uno se cite a sí mismo, a mi hermano Leonardo, por ejemplo, o a Francisco Ardiles, pero me temo que no tengo otra opción: como no puedo recurrir a ellos, voy a parafrasearme en un escrito del 2012 que habla sobre su parentela con Tradición, Familia y Propiedad, publicado en un libro (La patria está en otra parte, gente que no le gusta ver a nadie bien), editado en los tiempos de Iturriza por Miguel Márquez, en el que intenté retratar la ética y la estética de la clase a la que pertenece este insolente infiltrado en la cultura venezolana.

Me parafraseo no sólo como un ejercicio lúdico, sino por una causalidad relacionada con el modus operandi de esta joya que logró fundar un partido gracias a un cheque de la madre, de la tuya, Leopoldo López, cuando ésta manejaba las chequeras de Asuntos Públicos de Pdvsa.

Un partido que se convirtió en la fiera que azota a los demás, a los nobles y principalísimos habitantes de este vecindario llamado Venezuela, hoy bombardeado por todos los flancos.

Para entonces, y seguramente hoy día también, prevalecen esos signos psicológicos y excesivos del diputado. Basta verlo brincando el traspatio de los hospitales, como lo iba a hacer hace poco en el Hospital Vargas en nombre de una autoridad usurpada. Sigue siendo el mismo, o el Otro (no el de Jorge Luis Borges, El otro, el mismo), pero con más echonerías: vean sus histrionismos y morisquetas, como muchos de sus correligionarios de partido o de cargos electos, o de maniquíes de otro partido, como Guevara.

Por eso es bueno recordar que sus payasadas van acompasadas, esta vez quizás no tanto, pero no elude las cámaras, por dos necesidades propias del paranoico: una, la teatralización, como si no le diera pena sino gloria mostrar la coñaza que le han dado en las calles aledañas a la Plaza Caracas, sus bellas cejas pobladas de sangre, cuando se echonea entre la gente que odia.

Siempre quiere hacer parecer que todo es posible en su accionar, real e irreversiblemente inconjeturable. Otra, y que viene por añadidura, es la teatralización ahora que es el sustituto de Ramos. Como el Rey Midas, como si el Hemiciclo le hubiese conservado en formol desde el 2007, una patente de corso, con sueldo, viáticos y jalabolas incluidos, para lucirle a Rajoy, a la embajada norteamericana, a Marcel Granier y a la ultraderecha mundial su renovado estilo; fuentes donde debe figurar en sus generosas partidas, destinadas a sufragar los golpes contra Venezuela y el presidente Maduro.

Este personaje acaba de recibir una Asamblea Nacional destruida por Henry Ramos, un megalómano encanecido con su consorte envuelta en trajes y empatucada. Una AN en pleno desacato constitucional, sin norte político, y además, llena de guarimberos y diputados espurios. Además vivir con Henrique Capriles –que estrena un rostro lleno de botox y maquillaje Revlon– como jefe político no debe ser peras en almíbar. Pobre de él.

Pero un acto de verdadera desesperación, de vida sin sentido de la trascendencia, es esa mamarrachada de declarar abandono del cargo por parte de Nicolás Maduro. Sobre todo porque se le ve el bojote a la propuesta: lo que persigue Borges –como perro callejero que corre detrás de un carro en marcha– es provocar un escenario de confrontación aún más radical de los que hasta ahora hemos vivido.

Borges piensa que la FANB, atenderá a su desesperado llamado a la Rebelión Militar. O que el pueblo –que a estas alturas los conoce de sobra– saldrá a reeditar una versión del Caracazo dirigido por –carcajada general– el entretenido de Freddy Guevara

Pero dos cosas debemos agradecerle al diputado Borges. La primera es nos enseña que la MUD sigue meando fuera del perol. Y la segunda, es que para desmontar su absurda propuesta, volvimos a leer la Constitución. Sino lean y escuchen la intervención del diputado revolucionario Pedro Carreño que circula por las redes en estos días.

Lección es lección.

Misión Verdad

 

Hacer un comentario.




Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten. Este sitio no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicación. Aquellos comentarios que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, este sitio se reservará el derecho de su publicación. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos. Si quiere expresar alguna queja, denuncia, solicitud de ayuda u otro tema de índole general por favor envíe un correo a contacto@psuv.org.ve