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20.Jul.2015 / 11:12 am / Haga un comentario

Foto: Misión Verdad

En visitas recientes a los Andes venezolanos, y luego de escuchar y ver la realidad por la que estos estados fronterizos pasan cada día producto del bachaqueo desenfrenado, la compra-venta de bolívares, pesos y dólares, el contrabando generalizado y las largas colas para abastecerse de gasolina, me he motivado a escribir con el ánimo de contribuir al debate que se viene dando en el país y de manera muy particular sobre lo que ocurre en estos territorios.

Es nuestra intención esbozar un marco de ideas y reflexiones que permitan a nuestros compatriotas estar informados sobre esas materias que son del quehacer diario y toca directamente a los ciudadanos, realizadas al menos con una óptica distinta a la que se viene difundiendo e imponiendo como matriz de opinión a través de las empresas privadas de comunicación, y que permita conocer en profundidad cuáles son sus principales motivaciones.

Aunque algunos puedan pensar que ya mucho se ha escrito sobre la materia, creemos firmemente que nunca será suficiente seguir ahondando sobre una situación que tiene repercusión tremenda como un capítulo más dentro de la guerra económica que vive nuestro país, teniendo como único objetivo derrotar a la Revolución Bolivariana y con ello acabar con el legado del Comandante Chávez.

¿Qué es lo que se viene gestando desde Cúcuta, Colombia, en estos últimos 26 meses de gobierno del presidente Maduro? Para responder a esta pregunta, vamos a ejemplificar varias situaciones que sin dudas nos permitirán entender el gran negocio que desde allí se “cocina” diariamente, atacando a nuestra moneda y haciendo que ésta se “debilite artificialmente” en forma sostenida y progresiva, y con ello hacer tambalear los cimientos de nuestra economía, casi como una remembranza de aquella funesta frase de Richard Nixon contra el gobierno del presidente Salvador Allende de que “hay que hacer chillar la economía de Chile para su derrocamiento”.

Una acción despiadada que se hace sin ningún escrúpulo ni miramiento de sometimiento a todo nuestro pueblo, a todo tipo de dificultades, sin distinción alguna pero de manera particular a los habitantes de los pueblos y ciudades fronterizas. Mientras que aquellos pueblos más alejados se ven afectados en acceder a los productos de primera necesidad por el acaparamiento y la especulación inducida, principalmente por el contrabando y el bachaqueo, cuyo principal epicentro se localiza en la ciudad de Cúcuta.

La realidad económica se complejiza aún más cuando vemos un contexto económico internacional afectado por la baja de los precio del petróleo, una coyuntura, principalmente por las expectativas de disponibilidad de mayores volúmenes de petróleo en el mercado debido al levantamiento inminente de las sanciones económicas impuestas injustificadamente a la República Islámica de Irán, y que se darían con motivo del acuerdo alcanzado con las potencias del G-5 +1 (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania) para un desarrollo supervisado de su programa nuclear con fines pacíficos.

Situación que sin lugar a dudas viene siendo determinante en los bajos precios del crudo en los últimos días del año 2014, una vez que la burbuja de producción por fracking se había estabilizado. A pesar de este contexto macroeconómico internacional nada alentador para nuestro país, debemos reconocer que no han hecho mella en el afán del presidente Nicolás Maduro en mantener las inversiones en el área social, e incluso en muchos casos llegando a incrementarlas sustancialmente.

Se trata de una acción encomiable cuando reconocemos la guerra económica interna a la que está sometido el pueblo venezolano. Como bien lo hubiera dicho el propio Chávez, “esto sólo es posible en socialismo”.

Pero retomando el tema que hoy centra nuestra atención, queremos referirnos a uno de los tantos oscuros negocios que se desarrollan en la frontera y que merece la pena ser analizado. Se trata de la compra en Colombia de bolívares en billetes de alta denominación a un precio muy por encima de su valor nominal, lo que viene generando que cada día sea más difícil conseguirlos para realizar cualquier transacción en efectivo en el país.

El resultado de esta operación es que están sacando y acaparando todos los billetes de alta denominación, que hasta la fecha se ha traducido en el decomiso de millones de bolívares que iban a ser pasados de contrabando, toda vez que por cada billete de 100 bolívares pagan en nuestro hermano país 120 en billetes de baja denominación.

Esto significa, por ejemplo, que si usted vende 10 mil bolívares, usted recibirá 12mil, es decir, 2mil bolívares más, representando una ganancia inmediata del 20% para cualquier “contrabandista de divisas”. Prácticamente sin inversión alguna y con riesgo a todas luces mínimo.

A través de este mecanismo se está acopiando todo el papel moneda de billetes circulante de 100 y 50 bolívares afectando y generando distorsiones en las políticas monetarias nacionales, que inmediatamente nos plantea grandes interrogantes: ¿Cuál es el negocio detrás de los que compran estos billetes? ¿Cómo se financia esta actividad? ¿Qué los motiva?

Resulta que una vez obtenidas estas ingentes cantidades de billetes venezolanos por parte de las casas de cambio en Cúcuta, y a través de un artificio financiero, terminan aplicándolo a los habitantes el cambio de 0,20 pesos por 1 bolívar, acopiando una masa de dinero que se cambiarán posteriormente en el Banco Nacional de Colombia en Bogotá con base en la tasa oficial de Venezuela de 6,30 bolívares por dólar, que en relación al peso se traducen en 436 pesos por bolívar, y si llevamos esta misma cuenta con respecto a la tasa Simadi, estos se convierten en aproximadamente 14 pesos por bolívar.

Si algo queda en evidencia en este simple análisis es que dentro de esta componenda actúan las mafias del narcotráfico y el lavado de dinero que son quienes realmente controlan los grandes negocios y las transacciones financieras en la frontera, con la observancia y al amparo de los órganos oficiales de la República de Colombia.

Otra de las señales que nos deben poner en alerta y que configuran una nueva vertiente de las operaciones de especulación financiera que se presentan en esa inmensa frontera viva colombo-venezolana la podemos apreciar cuando vemos que en Cúcuta 1 dólar se cotiza en 2 mil 750 pesos colombianos. Al mismo tiempo que en la guerra virtual que desarrollan los enemigos declarados de nuestro suelo patrio a través de la página web Dolar Today, imponen sin ningún desparpajo o sustento una tasa irreal que ahora mismo podrían estar haciéndole creer al país una cotización ficticia de 1 dólar en 630 bolívares.

Toda una manipulación económica que juega con la especulación y las falsa expectativas que en el corto plazo tenderá a agudizarse si no tomamos las medidas del caso, y nos pone en un camino que podría terminar dejándonos sin papel moneda, forzando a nuevas emisiones que indudablemente incidirán directamente en la inflación al poner una mayor masa monetaria en circulación.

Definitivamente un plan bien pensado, un circuito que al fin de cuentas sólo encubre actividades ilícitas y genera ganancias improductivas para unos pocos a costa del sacrificio de muchos, y con ello, colateralmente logran desestabilizar la economía nacional y seguir atacando al gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Misión Verdad

 

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