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12.Sep.2016 / 09:05 am / Haga un comentario

Foto: Misión Verdad

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La cita del Mnoal en Venezuela abrirá un nuevo capítulo para la agenda exterior bolivariana. Ocurrirá en un momento bastante particular para Venezuela, donde se encuentran muy activos los frentes de asedio externo. La oportunidad será enteramente oportuna para posicionar la postura venezolana frente a los intentos de aislamiento contra Venezuela en el concierto de naciones.

Con más de 120 países, la Cumbre del Mnoal es el foro político más grande del planeta luego sólo de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Desarmar la guerra desde el frente externo

El ascenso de Venezuela a la conducción del Mnoal impone varias tareas de gran calado. Involucran el devenir y la realidad venezolana, pero son en efecto eventos-situaciones que traspasan la esfera venezolana y suponen un impacto a escala regional y más allá de nuestro continente.

Las siguientes tareas imponen la necesidad de la instrumentación de una eficacia política de proporciones titánicas.

1. Una de las premisas venezolanas empleando la presidencia del Mnoal será sin dudas fortalecer la postura bolivariana de denuncia del asedio acompasado y progresivo que cada vez se instrumenta más consistentemente contra Venezuela. Siendo referencia regional, y el principal enemigo a abatir por parte de EEUU, la Revolución Bolivariana es pivote de los procesos insurgentes en esta parte del mundo y he ahí que la retórica y los hechos patrocinados desde EEUU cada vez más parecen cruzar el umbral del asedio frontal y sin desparpajos.

Sobre Venezuela pesa un bloqueo financiero no declarado. Se instrumenta una forma de asfixia económica vulnerando las posibilidades de financiamiento que podría contraer nuestro país, además de las acciones financieramente lesivas a la nación que son protagonizadas por Citibank. Sólo en el frente económico el reto para Venezuela yace en la facultad de advertir al mundo sobre la experimentación de nuevas formas de bloqueo y asfixia económica, desarrolladas de manera teledirigida y unilateral por parte de los poderes fácticos del sector financiero global.

La cuestión venezolana pasa a ser entonces una cuestión de interés planetario. Ya no hace falta que EEUU declare abiertamente un objetivo, ni que tenga que lidiar con el costo político de la imposición de sanciones para sencillamente asfixiar a su adversario. Mañana podría ser cualquiera. Sobre Venezuela pesa una declaración artera y unilateral de “amenaza inusual y extraordinaria” y las acciones en ese marco ya están en vigor.

2. Otro de los retos de Venezuela al frente del Mnoal se basará en emplear esa posición para hacer contribuciones que permitan pisar el freno a la agenda regresionista que se abre paso en América Latina, enmarcada en la política estratégica del Departamento de Estado gringo y es uno de los frentes de asedio contra la Revolución Bolivariana.

Recordemos que las revelaciones hechas por Wikileaks del correo de Hillary Clinton pusieron al relieve las asociaciones orquestadas desde la Casa Blanca para buscar actores regionales aliados en una retórica antichavista. Y esos lineamientos se han materializado al unísono de un cambio de mapa regional que viene de la mano con la elección de Macri en Argentina, el golpe y ascenso de facto de Temer en Brasil y, por otro lado, el ascenso en Perú de un vocero abierto del antichavismo regional con Pedro Pablo Kuczynski.

La nueva situación en Sudamérica ha puesto en vilo la vida del propio Mercosur, cuando actores específicos desde ahí comenzaron a intentar deslegitimar la presidencia venezolana. La onda expansiva del desmembramiento regional se hace extensiva a la Unasur y ese piso natural de apoyo a Venezuela se ha visto debilitado.

3. La OEA ha sido también flanco específico de permanente ataque contra el chavismo. La institucionalidad panamericana (claramente tutelada desde EEUU) ha sido la vocería concreta más abiertamente injerencista que se haya instrumentado contra el bolivarianismo. Aunque esto no resulta ninguna novedad en 17 años de chavismo y aunque la política exterior bolivariana ha logrado desactivar desafueros patrocinados desde ese foro en época reciente, lo cierto es que la institucionalidad de la OEA permanece amenazante y potencialmente peligrosa a la estabilidad venezolana.

Venezuela debe advertir ante el mundo el potencial peligro de instancias regionales secuestradas. Hay antecedentes perniciosos: la Liga Árabe, el equivalente regional de la OEA en el Oriente Medio, facilitó y allanó las condiciones políticas que precedieron el asedio contra Siria. Legitimaron la acción de las potencias que imperialmente decidieron destruir ese país, con la fatalidad y la desestabilización regional como resultado.

Todo empezó por el decreto de la “ilegitimidad” de Al-Assad y la reproducción de la declararatoria de Siria como “país forajido”, propiciando al mismo tiempo el aislamiento y la ruptura de esa nación mediante el belicismo y el injerencismo.

4. El eje político África-Sur América (ASA) ha sufrido un enorme y significativo revés luego de la muerte del Comandante Chávez y el asesinato de Muamar Gadaffi, luego de la destrucción de Libia. Como foro político y económico incipiente, el eje ASA ha sido relegado ahora al ostracismo político y en él yace un potencial enorme de asociaciones que necesariamente deben relanzarse.

La situación actual del eje ASA debe revertirse y ello demanda un alto sentido de la pertinencia política e identificación de la importancia histórica que tiene la asociación estratégica entre los países del sur del planeta.

5. Uno de los retos de Venezuela a cargo del Mnoal está en el crear consensos para dar viabilidad a asociaciones y acciones programáticas de los países en vías de desarrollo que dependen de la exportación de materias primas, dado que la lógica impuesta desde los mercados especulativos y el poder de facto de las potencias ha puesto en práctica una política articulada de pauperización de los precios internacionales de las materias primas, inhibiendo el desarrollo de los países más pobres, que siguen sujetos a los designios de las relaciones centro-periferia. Esta es una tarea que debe pensarse más allá del petróleo, aunque el petróleo sea un marcador global en la tendencia de precios de las materias primas.

El petróleo y los combustibles fósiles tienen su espacio de definición en la OPEP y con países fuera de ella. Venezuela ha patrocinado acuerdos necesarios que deben darse en esos espacios y las gestiones se han encaminado en favor de una política pertinente por el rescate de los precios. No obstante, y como es usual en el Mnoal, la lucha contra la pobreza y la desigualdad (tema nunca ausente en este foro) pasa por una revisión estructural del mercado mundial de materias primas, las formas de planificación del desarrollo económico, y somete a revisión el rol de los países pobres en esa sinergia.

Es un tema, vale decirlo, de estabilidad política internacional. Las formas de pauperización de precios y confinamiento de países al festín del saqueo de materias primas a precios artificialmente bajos socavan las formas de estabilidad económica en países y regiones donde cada vez convergen más amenazas múltiples y donde se reproducen situaciones de inestabilidad. De ahí que el tema económico no sólo se asocia a las variables de estabilidad política, se asocia también a la seguridad y a la gobernanza en países vulnerables al conflicto.

Venezuela habla con propiedad en este ítem. La propia experiencia venezolana da cuenta de cómo se intenta generar un cambio de situación regional y cómo se compromete la seguridad y la estabilidad de un país a expensas de manipulaciones inducidas de los precios de las materias primas y la energía de las cuales depende (no sólo Venezuela, con ella) el eje regional Alba-Petrocaribe.

6. La contención de la guerra y sus frentes activos es una tarea medular concebida dentro del Mnoal. El mundo se aproxima de manera vertiginosa a una proliferación de los conflictos armados en proporciones tales que ya hacen suponer la puesta en marcha de una tercera guerra mundial, arrastrando consigo países y regiones enteras con millares de víctimas directas e indirectas de los conflictos.

Las instancias como la ONU y su Consejo de Seguridad han sido avasalladas por la magnitud de los eventos, y ya no hay instituciones ni actores creíbles que permitan una reversión de la situación. La misma Venezuela es objeto de una guerra no convencional y el belicismo amenaza las puertas de nuestro país. Y con nosotros a toda una región que es referente mundial de paz.

Venezuela tendrá la obligación de desmontar el doble rasero en la política internacional y devolverle un poquito de dignidad al concierto de naciones. Hacen falta esfuerzos creíbles y consistentes para consolidar la paz como destino.

La oportunidad venezolana

Asumir la conducción del Mnoal es en esencia una oportunidad de oro para Venezuela, en virtud de que desde allí será posible posicionar la postura de la Revolución Bolivariana sobre los grandes temas globales: economía, estabilidad, seguridad, lucha contra los flagelos sociales y superación en conjunto de las amenazas. Esta oportunidad no puede desestimarse para fijar a Venezuela ante el mundo como bastión de dignidad.

Pero para hacer políticamente viable la dignidad, no hay retóricas que valgan. Valen acciones. Las circunstancias imponen, entonces, con urgencia, el relanzamiento de los mecanismos integracionistas que han nacido en el marco de los procesos históricos recientes en nuestro continente, para empezar.

Pero más importante todavía, la oportunidad es propicia para que Venezuela relance una audaz y consistente agenta de relacionamiento en otros ejes regionales. Venezuela aún permanece de espaldas a lo que podrían ser potenciales alianzas sólidas. La pertinencia, el pragmatismo y el atrevimiento deben ser cuestiones que den un nuevo y dramático giro a la política exterior bolivariana, en tiempos donde en el frente externo se definen grandes cuestiones nacionales.

Otro elemento importante sobre el Mnoal es que debe superarse su rol de instancia reducida a la cháchara diplomática, sin que tenga un carácter efectista en el devenir de las naciones. Como instancia, el Mnoal carece de metodologías concretas que le brinden efectividad. El Mnoal es un inmenso foro de países y podría constituirse en una alternativa real frente a la debilidad de las instituciones internacionales actuales, que en su mayoría han sido confinadas a la inoperancia.

Para esto es necesario tomar “el toro por los cuernos”, y Venezuela, por lo tanto, debe asumir en plenitud total el rol y la responsabilidad de conducir, dar metodología, dar cohesión y dar poder de hecho a esta instancia creada en tiempos de gran convulsión global; tiempos, además, similares a los actuales.

La vigencia del Mnoal es un hecho, está marcada por el pulso de nuestro tiempo.

Por: Franco Vielma

Misión Verdad

 

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