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19.Jun.2026 / 01:35 pm / Haga un comentario


Por Irán Aguilera

El próximo 22 de junio se cumplen doscientos años de un hito que pudo cambiar el rumbo geopolítico del continente: el Congreso Anfictiónico de Panamá. Convocado por el Libertador Simón Bolívar no como una simple reunión diplomática, sino como el intento más audaz de la época por consolidar la independencia hispanoamericana y fundar una sola patria de repúblicas hermanas.

Las razones de Bolívar para buscar la unidad siguen resonando con una vigencia asombrosa.

El mapa de 1826 era sumamente frágil. Las repúblicas de Nuestra América acababan de romper con el colonialismo español, pero la libertad no estaba asegurada. El Congreso de Panamá se organizó respondiendo a cinco urgencias fundamentales.
·       El fantasma de la reconquista: Aunque derrotada en los campos de batalla, existía el riesgo real
de que la Corona española, respaldada por la Santa Alianza europea, intentara recuperar sus antiguas colonias.
·       El freno a los nuevos imperios: Bolívar preveía el expansionismo de las potencias emergentes. Se necesitaba un bloque sólido para frenar la ambición comercial de Gran Bretaña y, especialmente, la voracidad territorial de unos nacientes Estados Unidos que ya asomaban sus garras hacia el sur.
·       La utopía de la “Gran Patria”: Inspirado en las ligas anfictiónicas de la Grecia clásica —donde las ciudades-estado se unían ante enemigos comunes—, el Libertador proyectó una confederación de naciones soberanas con un pacto comercial y un ejército conjunto.
·       La paz interna: Panamá, por su posición estratégica, debía ser un foro neutral de mediación. El objetivo era dirimir pacíficamente las disputas de fronteras y evitar que los nuevos países se desangraran en guerras fratricidas.
·       La liberación del Caribe: El proyecto no estaba completo mientras quedaran cadenas en la región. El encuentro buscaba coordinar esfuerzos militares para liberar a Cuba y Puerto Rico, que aún seguían bajo el yugo colonial.

Sin embargo, el genial proyecto bolivariano chocó de frente contra la realidad interna de las nuevas naciones. Los territorios liberados se estaban organizando bajo la dirección de oligarquías locales, incapaces de realizar las transformaciones profundas que los pueblos necesitaban.

Eran gobiernos débiles, recién nacidos, pero ya enfermos de desconfianza mutua, celos territoriales y un marcado localismo. Mientras Bolívar miraba al continente y al futuro, las oligarquías miraban a sus propios puertos, aduanas y privilegios inmediatos. El Libertador conocía este panorama; sabía que, separadas, las repúblicas serían presa fácil del neocolonialismo. Por eso insistió en la confederación como único escudo posible para fortalecerlas.

A 200 años de Panamá, la historia nos deja una lección abierta. El Congreso Anfictiónico demostró que la independencia formal no bastaba si no iba acompañada de la unión de los pueblos. Dos siglos después, la tarea de consolidar esa “Gran Patria” sigue siendo la gran asignatura pendiente de nuestra América.

palcarito3@gmail.com
Barcelona/Edo. Anzoátegui

 

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