Noticias / Opinión / Richard Canan

21.Sep.2016 / 10:16 am / Haga un comentario

MNOAL

Lo que más imperó en la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) de Margarita fue la presencia de un espíritu de respeto a la diversidad política, económica, religiosa y cultural. Todos los países expresándose en base a la unidad del bloque, con máximo respeto a la soberanía y a las propias diferencias de cada pueblo. Todos al unísono decantándose en defensa de la paz.

Del otro lado de la calle están los grandes imperios y las potencias dominantes. Ellos no entienden de respeto ni de diversidad. Solo quieren imponernos su lógica imperial, ya sea la del Tío Sam o la visión Eurocéntrica. Quieren que todo el mundo “absorba” (por la fuerza) el decadente e inhumano ideario neoliberal occidental, ya sea por dominación económica y comercial o por la fuerza de las armas.

Cabe recordar que, en 1961 en medio de la Guerra Fría, un grupo de países empieza a reconocerse y relacionarse en medio de las luchas por el quiebre “del sistema colonial y de la lucha emancipadora de los pueblos de África, Asia, América Latina y otras regiones del mundo”. Se oponen a las imposiciones ideológicas de los imperios dominantes. Es así como se fue consolidando este foro de concertación alternativo, el MNOAL, que ya alcanza los 120 miembros, en su inmensa mayoría del hemisferio sur del planeta, los más excluidos y explotados por las crueles potencias imperiales. Del continente europeo apenas participan dos países: Azerbaiyán y Bielorrusia. Los miembros de la MNOAL agrupan a más de dos tercios de los miembros de la ONU y concentran más del 50% de la población mundial. Por eso su vital importancia como foro de concertación y debate mundial.

Entre los fines y objetivos de los Países No Alineados, encontramos: el “Respeto por los derechos fundamentales del hombre y para los fines y principios de la Carta de las Naciones Unidas; Respeto de la soberanía y la integridad territorial de todas las naciones; Reconocimiento de la igualdad de todas las razas y de todas las naciones, grandes y pequeñas; Abstención de intervenciones o interferencia en los asuntos internos de otros países; Respeto al derecho de toda nación a defenderse por sí sola o en colaboración con otros Estados, en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas; Abstención de participar en acuerdos de defensa colectiva con vista a favorecer los intereses particulares de una de las grandes potencias. Abstención por parte de cualquier país a ejercitar presión sobre otros países; Abstención de actos o de amenaza de agresión y del uso de la fuerza en los cotejos de la integridad territorial o de independencia política de cualquier país; Promoción del interés y de la cooperación recíproca; y Respeto por la justicia y las obligaciones internacionales”.

Con estos loables objetivos la MNOAL posee un enorme peso en la política internacional, representando posiciones independientes en defensa de los intereses y necesidades de los países considerados “subdesarrollados”. Son más de 50 años luchando contra todas las formas de colonialismo (incluido el apartheid sudafricano), el imperialismo, la injerencia en los asuntos internos, la democratización de las relaciones internacionales, principalmente en el seno de la propia ONU, donde instancias como el Consejo de Seguridad, aún son manejados con criterios y reminiscencias colonialistas (monopolio de los “miembros permanentes”). Son más que evidentes las diferencias y objetivos de la MNOAL con otros organismos imperiales como el G20 o la OTAN, que solo desean dominar al mundo por la fuerza de sus economías o las armas.

De la Declaración de Margarita, destacan sobremanera las siguientes tareas que los países miembros deben impulsar en beneficio de toda la humanidad: “El derecho a libre determinación de los pueblos; El desarme y la seguridad internacional; Los Derechos Humanos y sus garantías; Las sanciones unilaterales; La lucha contra el terrorismo; Diálogo entre civilizaciones, frente al racismo, la segregación y persecución religiosa; Situación en el Oriente Medio, incluida la cuestión de Palestina; Reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU); Operaciones para el mantenimiento de la paz; Metas del Desarrollo Sostenible y el Programa 2030; Promoción de la Educación, la Ciencia y la Tecnología para el Desarrollo; Cambio climático; La gobernanza económica, el nuevo orden económico internacional; Cooperación Sur–Sur; Solidaridad internacional; Refugiados y migrantes; Juventud, Mujeres, Paz y Seguridad; Nuevo orden mundial de la Información y la Comunicación”.

Este elevado espíritu de solidaridad y justicia fue el que nos enseñó con sapiencia el Comandante Chávez. En la Cumbre de la MNOAL del año 2006 nos dijo “Es posible un mundo donde no impere un país, ni un policía mundial, ni la guerra, ni las bayonetas, sino el sentimiento más profundo de hermandad e igualdad”.

Richard Canan

Sociólogo

@richardcanan

 

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