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19.Ago.2015 / 11:36 am / Haga un comentario

Foto: Misión Verdad

Sin dudas, el vínculo entre las casas de cambio en Cúcuta, Dolar Today y el contrabando de extracción, se ha consolidado abarcando diversas áreas “complementarias” a la estructura de “negocios fronterizos” como el bachaqueo. Uno de sus eslabones más importantes es el del “cambiazo” o contrabando de billetes venezolanos de las más altas denominaciones disponibles (50 y 100 bolívares). Ya el año pasado, Misión Verdad realizó un trabajo al respecto, firmado por Jessica Dos Santos.

Estos paranegocios encubren el lavado internacional de capitales provenientes del narcotráfico, la destrucción de los tejidos económicos en las áreas de influencia fronteriza, dan cuerpo al bachaqueo, al sabotaje de la economía venezolana y son, en esencia, un acto articulado de desestabilización política. Lo que sigue se basa también en informaciones que suministra una fuente anónima, conocedora de las actividades en la frontera y nos permitirá tener una idea de la magnitud real de lo que sucede.

¿En qué consiste “el cambiazo”?

Básicamente se trata de colocar del lado colombiano billetes venezolanos para que, con ellos, ciudadanos colombianos puedan hacer compras al menudeo de productos en el lado venezolano. Estos bachaqueros colombianos luego sacan los productos por cuenta propia y en algunas ocasiones los acopian a puntos específicos para que sean “despachados” a Colombia, bien sea por trochas o por salvoconductos de las autoridades venezolanas corruptas.

Los billetes extraídos hacia Colombia pueden llegar de la mano de quienes los extraen directamente o por medio de grandes captadores que acopiaron los billetes recogidos por otros. Al momento de publicar esta nota, en Cúcuta se están pagando hasta 150 bolívares por cada billete de 100, si la cantidad a “cambiar” es superior a Bs. 30 mil.

El efectivo es vendido en las casas de cambio y éstas hacen una transferencia inmediata a una cuenta suministrada por el bachaquero de billetes. Si, por ejemplo, un bachaquero de billetes entrega a una casa de cambio, digamos unos 50 mil, a éste se le transferirán 75 mil bolívares a la cuenta que suministre. Quienes reciben esa transferencia desde Cúcuta operan casi en las mismas condiciones que quienes reciben transferencias en bolívares por “raspar” su tarjeta de crédito, sólo que no venden dólares sino billetes físicos venezolanos.

Bachaqueo de billetes: propósito y modalidades al detalle

Falta de billetes: durante varias semanas se ha venido apreciando la aparente falta de billetes de 100 y 50, particularmente en los estados fronterizos con Colombia. Esto se debe a la feroz extracción de tales billetes y también a la restricción de los mismos por parte de las entidades bancarias públicas y privadas, que en articulación con el Estado han comenzado a tomar acciones contra el flagelo del bachaqueo de billetes venezolanos.

El flujo de billetes venezolanos a Colombia es un factor fundamental en el modus operandi del bachaqueo por parte de colombianos. El bachaqueo por parte de personas colombianas es una parte del problema del contrabando, pues sabemos que venezolanos y autoridades de ambos países participan en la jugada. Hablamos de mafias, léase bien, mafias, no de fenómenos económicos espontáneos.

El precio por el billete de 100: la ganancia del bachaquero de billetes no está referenciada a una tasa única y publicada de manera simultánea por medio de un marcador, como sí sucede con el precio del bolívar, el peso y el dólar en Cúcuta gracias a Dolar Today. Básicamente existen diversos precios a pagar, dependiendo de las casas de cambio. Algunas hoy pagan el 30%, otras el 50% y algunas ya han pagado el 70% por cierta cantidad de billetes de 100 bolívares. La no cartelización total de lo que están pagando por los billetes venezolanos se debe al mismo papel que juegan las casas de cambio en el contrabando.

A finales de 2013, cuando aparece “el cambiazo”, apenas las casas de cambio pagaban 10% de ganancia por los billetes de 100 y las sumas a cambiar debían ser iguales o superiores a 100 mil bolívares. En aquel momento las casas de cambio vendían a los bachaqueros los billetes y hasta ese punto llegaba la participación de las casas de cambio. Ahora, muchas casas de cambio tienen sus propios ejércitos de bachaqueros que ganan a destajo, las casas se han triangulado con mafias buhoneras en Colombia y ahora participan de manera más integral en el negocio. Algunos cambistas tienen ahora puestos de productos del bachaqueo en Cúcuta.

Competencia buhonera: muchas casas de cambio están “compitiendo” con mafias buhoneras en Cúcuta, desplazándolas como actores totales en la jugada. También hay competencia entre algunas casas de cambio. Hay una “guerra de precios” entre algunas casas de cambio para captar la mayor cantidad de billetes posibles y con eso fortalecer sus redes de compra en Venezuela, de acopio, de paso fronterizo y de distribución en Colombia. El precio actual de los billetes se debe al fortalecimiento de esa “competencia”, pero también a las medidas de restricción de flujo de billetes de cierta denominación del lado venezolano. Hay reportes de que en el lado colombiano el flujo de billetes venezolanos está comenzando a menguar.

Las casas de cambio tienen músculo para el financiamiento de la corrupción de lado y lado. La colaboración de las autoridades colombianas es obvia, hablamos de inmensos mercados y puestos buhoneros en Cúcuta, centros de acopio y camiones que salen con productos del contrabando desde el Norte de Santander hasta Manizales o la Costa Pacífico, sin que se le ponga freno. Del lado venezolano podría decirse lo mismo, dado que en muchos casos productos que terminan despachados por las trochas fueron desviados con colaboración de autoridades venezolanas.

Lavado de capitales: dinero del microtráfico de drogas en Venezuela o proveniente de actividades ilícitas van a darse una lavada en Cúcuta mediante estos flagelos. Comerciantes con gran circulante de billetes, evasores o personas que simplemente intentan “preservar su dinero de la devaluación”, pero que cometen ilícitos y van y vuelven sucesivas veces contrabandeando billetes, son actores en la comparsa mafiosa.

Un billetico aquí y otros tantos por allá: las modalidades de acopio de billetes son asombrosas por la creatividad delincuencial de quienes participan en esta mafia. Si un aspirante a mafioso decide reunir cierta cantidad de billetes para cambiarlos en Cúcuta, sólo tiene que captarlos de uno a uno, reunirlos, pero tal proceso puede resultar lento. En las condiciones de ganancia actual por los billetes (de 50%) es rentable acudir a un comercio, ofrecer 15% ó 20% de ganancia al comerciante para que le venda los billetes al que los está reuniendo. El comerciante vende el efectivo, cobrando la operación por punto de venta y entrega los billetes de 100 y 50 al comprador.

Otra práctica común, pero que se ha visto diezmada últimamente por la contención de los billetes en bancos y cajeros automáticos, es la de reunir cualquier cantidad de billetes de baja denominación, depositarlos en taquilla, e ir de inmediato al cajero a retirarlos en billetes de alta denominación. Esta modalidad coge cuerpo en estados cercanos a la frontera que no están sufriendo restricciones en cajeros y taquillas bancarias.

Caerse con los kilos: hay bachaqueros de billetes “freelance” o independientes que muchas veces terminan cayéndose con los kilos en el paso fronterizo. Son cada vez más frecuentes los decomisos de grandes cantidades de billetes por parte de las autoridades venezolanas. El flujo de billetes a Colombia ha aumentado de manera tal que también ha generado cambios en las modalidades de corrupción. Hace un año, muchos guardias nacionales tenían su “rebusque” recibiéndoles un soborno a un bachaquero pequeño al cual dejaban pasar con unas bolsas. Pero ahora las requisas son más rigurosas, la idea es agarrar a los que van con los billetes y la cosa funciona tanto para las autoridades honestas como para las que no lo son.

A las autoridades en la frontera se les ha ordenado contener la fuga de billetes. Quienes lo hacen honestamente entienden que un billete menos del lado colombiano es un producto menos que no es bachaqueado en el lado venezolano. Pero quienes están corrompidos se están lucrando de manera aberrante. Muchas veces a los bachaqueros los despojan de los billetes y los dejan ir, los guardias los roban de frente y no hay derecho a pataleo.

Ese “decomiso” informal no aparece reflejado en las cifras de la Zodi Táchira. Para colmo, algunas de esas mismas autoridades se quitan el uniforme y van luego hasta el lado colombiano, con redes de complicidad bien consolidadas para hacerlo sin problemas, y son ellos quienes terminan efectuando el cambiazo. Luego les depositan en cuentas que no son de ellos sino de cercanos.

Las acciones de contención

En Táchira el año pasado circularon 700 millones de bolívares en efectivo. Solamente en siete meses de este año han circulado 4.2 billones de billetes, según el gobernador Vielma Mora, agregando que “es una locura porque la gente está comercializando con el billete, con el papel”, reiteró el mandatario regional. Los comentarios los hizo en el anuncio del inicio de un proceso de revisión sobre las transacciones electrónicas y financieras de los bancos, que adelantará en los próximos días el Ejecutivo regional para saber lo que está sucediendo con retiros y depósitos millonarios e inusuales de muchos usuarios del sistema financiero.

Hay un reconocimiento por parte de las entidades bancarias de la situación, al punto tal de iniciarse una articulación con el Ejecutivo nacional y la Superintendencia de Bancos (Sudeban), para establecer límites a las operaciones en efectivo con especial énfasis en los ejes fronterizos. Aunque esto reviste polémica. El 13 de agosto el Banco Central de Venezuela abrió un concurso internacional para adquirir papel de seguridad para imprimir los billetes de 50 y 100, los de más alta denominación en la economía. Sobre la necesidad de “más billetes” confluye la expansión de los precios en la economía real y el bachaqueo de los billetes para el contrabando.

En esencia, la contención al flagelo de los billetes pasa por la revisión de los nichos mafiosos. Hablamos de operaciones grandes, de transferencias desde Colombia y de la probabilidad de que gerentes de bancos están desviando el papel por modalidades fraudulentas.

Misión Verdad

 

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