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30.Ago.2016 / 06:59 pm / Haga un comentario

guerraenlamudLas altas vocerías de la MUD vuelven al ring del boxeo, esta vez para no salir más, tratando de dirimir a golpe y porrazo quién impone la última palabra sobre los objetivos de la movilización del 1 de septiembre.

Capriles jabea
Henrique Capriles tratando de pegar primero para luego pegar dos veces afirma durante una entrevista en Unión Radio sobre los objetivos del 1 de septiembre: es “una forma de que la gente se exprese” para mostrar el “deseo de cambio” y decirle al Gobierno que “queremos votar”.

Anna Vacarella, la entrevistadora, no le hizo más de cinco preguntas, ni siquiera estuvo interesada en profundizar y clarificar en las confusiones que bombardean a la MUD. Capriles se preguntaba y respondía a sí mismo.

Chúo Torrealba lo acompañó días antes en el aburrimiento, en la no claridad de los objetivos y en el creciente guabineo: “Vamos a imponerle la paz al gobierno”. En la movilización no “habrá capuchas”. El vacío narrativo de ambos se pone a la orden del día y no hay Guanipa, Un Nuevo Tiempo o Copei que pueda ayudarlos. Henry Ramos Allup, preocupado por su precandidatura presidencial, por omisión también serrucha las patas de la mesa como quien no quiere la cosa. Él sabe que eso llamado MUD tiene los días contados por su propia dinámica y tratar de salvarla le puede costar los años que no tiene.

Como buen adeco outsourcing opina, se indigna, se queja, pero se soba las manos viendo cómo lechuguinos y petimetres se deslegitiman el uno al otro sin definir un rumbo claro de la manifestación. El viejo sabe tirar la granada y esconder la mano.

Henrique Capriles refuerza su contraataque de uñas postizas contra la desobediencia civil de Freddy Guevara y Voluntad Popular, diciéndole a AFP en una entrevista: “Va a ser masiva, pero no creamos que ese día cambia el gobierno. La expectativa que pueda haber, más allá de la cantidad, es la ruta de qué vamos a hacer de cara a una nueva etapa para el referendo”. Para Henrique Capriles el 1 de septiembre no es un “antes y un después” como diría Florido, o un día de desobediencia civil como asumen Lilian Tintori y Freddy Guevara, sino una “etapa de protestas” que auguran los mismos fracasos que los anteriores.

Henrique Capriles prefiere hacer evidente el vacío de poder en la MUD antes de que Guevara le baje la línea.

La clase media que acompaña las movilizaciones de la MUD no sabe, oyendo a Capriles, cuál es el objetivo práctico de esa marcha, en tal caso que decida ir un jueves de quincena, cuando el cuerpo pide rumba  y no precisamente “sacrificios”.

Ellos son el principal factor de su desmovilización. Más de un dirigente medio rogará que por favor el Gobierno les coarte de una buena vez tanta libertad de expresión.

Voluntad Popular esquiva y contraataca
Pero así como Henrique Capriles intenta dirigir la movilización únicamente hacia el revocatorio -su agenda personal-, Voluntad Popular trata de empujar la convocatoria por la senda de la violencia.

Freddy Guevara, en rueda de prensa del día de ayer, aclara cómo ya para Voluntad Popular el revocatorio no es una prioridad y por ende tampoco lo es lo que piense o no Henrique Capriles. Así ven la “Toma de Caracas” los de anaranjado: “¿Y entonces cuál es el objetivo del 1 de septiembre? A que asista todo aquel que está dispuesto a permanecer en las calles hasta que haya un cambio de gobierno. Y que si el Gobierno llegase a eliminar la posibilidad de que resolviéramos esto a través de las elecciones, usted estará dispuesto a acompañar nuestro llamado a tomar las calles hasta que haya un cambio de gobierno”.

Es necesario recalcar que en esa rueda de prensa Freddy Guevara, en contraposición a Henrique Capriles, Primero Justicia en pleno y Un Nuevo Tiempo, que plantean un aburrido arranque de otras protestas, habla de ir a Miraflores a juramentar un nuevo presidente. Chúo Torrealba salió inmediatamente a controlar los daños de Freddy Guevara, diciendo exactamente todo lo contrario y a su lado.

Es el mismo síntoma de vacío narrativo, pero expresado con fuegos artificiales y promesas difíciles de cumplir. Nada más desmovilizador que plantear esa ruta del harakiri ciudadano cuando se hace efectivo el aumento del salario decretado por el presidente Maduro, hay que moverse a comprar los uniformes escolares, pagar las especulativas pre-inscripciones de los colegios privados, comenzar a reservar los pasajes y hoteles en Margarita y preparar las actividades recreativas del fin de semana.

Están desconectados hasta de la propia cotidianidad de la clase a la cual pertenecen, la misma que le da los votos.

A este atajaperros que tratan de hacer de viajar en el metro de Caracas y no en camionetica, se suman las declaraciones de David Smolansky afirmando que “no manejamos una agenda oculta o de violencia” (aunque Yongo porte material bélico) y Florido-Vecchio-Lilian-Mitzy buscando desesperadamente apoyos en el personal administrativo de la ONU (gancho internacional directo al hígado de Henrique Capriles).

Cosas a los que ninguno le presta atención
Nadie piensa en ese escuálido promedio confundido y fastidiado que le cambien la seña a cada rato. A cualquier escuálido le causa hartazgo perder un jueves en un despropósito político, cuando puede ocuparse de asuntos domésticos.

A Henrique Capriles se le escapa la posibilidad de contraataque y es Voluntad Popular quien encabeza las apuestas para generar la violencia actualizada que exige la embajada de Estados Unidos.

Todos olfatean, y así lo refleja José Vicente Rangel en sus confidenciales del día de domingo, que la “Toma de Caracas” puede repetir fracasos anteriores en términos de movilización. Henrique Capriles trata de resolver esa preocupación inflando expectativas a corto plazo con sus siempre deficitarias “jornadas de movilizaciones”, mientras Voluntad Popular gasta todos los cartuchos en un solo día y baila al fino de la navaja.

¿Ese día tumbamos al Gobierno o es que empezamos a tumbarlo? ¿Nos vamos a nuestras casas ese día, al siguiente o a la semana? ¿Dónde nos cambiamos de ropa y nos lavamos los dientes, de ser así? ¿Habrá baños portátiles y restaurantes? ¿Habrá un servicio especializado para llevar a los niños al colegio mientras “resistimos”? ¿Emitirán justificativos para faltar al trabajo? ¿Fedecámaras remunerará esos días en caso de que fracase la jornada? ¿Dónde queda el estacionamiento? ¿El precio de la hora es la que establece el Gobierno o también nos declararemos en desobediencia y pagaremos más? ¿Cómo es eso de las etapas de protestas? ¿Hasta qué hora es eso? Mira que el automercado está cerrando temprano por la inseguridad.

En estos momentos el escuálido promedio pide respuestas logísticas que sus dirigentes no pueden darles por estar preocupados con los objetivos.

Así como la Asamblea Nacional y su capital político, la MUD no existe en lo concreto, dado que no tiene un objetivo común que a escasas horas de la “Toma de Caracas” le dé razones de peso a su gente para movilizarse. Porque aunque eso tampoco importe en demasía a la hora de empezar con los actos de violencia, no es 2014 ni Henrique Capriles puede darle la cancha a Voluntad Popular (o a Henry Ramos Allup) para que le serruche el liderazgo. Todos están jugando al límite, mucho más que en 2014. El factor humano existencial tiene un peso corrosivo.

Y es en ese desespero cuando se vuelven más peligrosos y violentos, aunque las fisuras apremien y los asfixie. Sigan diciendo que están más organizados que el chavismo, a ver si alguien les cree.

PD: La rectora Socorro Hernández dijo el día de ayer que la fecha para la recolección del 20% de las firmas sería entre el 24 y 30 de octubre, es decir, en términos de movilización y narrativa la “Toma de Caracas” no tiene sentido, puesto que su principal exigencia ya tiene fecha y no necesita de mayores presiones y chantajes. Obligados a buscar otra razón de peso, por decirlo de alguna forma, Primero Justicia y Voluntad Popular profundizarán su atajaperros en torno al qué hacer a escasas horas de su más grande proyecto de movilización.

Misiòn Verdad

 

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