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9.Mar.2015 / 12:53 pm / Haga un comentario

Foto: Archivo

Tal vez fue el espíritu de un Hugo Chávez que nunca dejó de ser niño lo que llevó a este Presidente a pensar en los millones de niños venezolanos que soñaban con tener una computadora en sus manos. Y fue el 21 de septiembre de 2009, cuando ese proyecto se concretó, luego de un viaje que hiciera el propio Hugo Chávez a Portugal, nación que dotó al país con los primeros equipos portátiles de última generación que debían llegar a estudiantes de toda Venezuela, incluso a quienes se encontraban en las zonas más recónditas. Y así fue.

Son innumerables las veces que Chávez compartió la alegría de quienes, haciendo valer su destreza y facilidad para aprender, utilizaban sus equipos del programa denominado Proyecto Educativo Canaima, que en principio estaría dirigido a niños de segundo grado de educación básica, pero que luego se expandió a toda la primaria y también al bachillerato.

De hecho, a casi cinco años de este programa, el objetivo de cumplir con quienes, como otros, no tienen la oportunidad de obtener estos equipos, se mantiene, tanto que todos los días, en cualquier parte del país, un niño venezolano recibe una Canaima. Las cifras lo demuestran y es que hasta la fecha, 3 millones 521.000 niños tienen una computadora en sus manos.

En cada alocución, el propio Hugo Chávez se encargó de explicar a los más pequeños lo que significaba este proyecto, que revolucionó la educación venezolana. Y fue en un programa, realizado el 9 de enero de 2011, cuando con un ejemplo le dijo a los niños que las Canaima eran más que un regalo.

“Eso es como cuando un soldado llega a un cuartel, no que le regalaron el fusil, el uniforme, no, no es ningún regalo, es la dotación necesaria para que él se incorpore, para que ella se incorpore al maravilloso proceso educativo, al aprendizaje, el conocimiento, la sabiduría”, expresó Chávez.

Fue en ese programa en el que el líder revolucionario compartió con Pierangela, Yoel, Felipe, María de los Ángeles y Yorgelis, quienes interactuaron con total normalidad con el jefe de Estado, pero sobre todo con Hugo Chávez, ese que se volvía un niño más y disfrutaba cada palabra, cada gesto, cada ademán.

Pequeños científicos

Ese día, tras observar al montón de niños en un aula de clase, perteneciente a una escuela de la parroquia caraqueña 23 de Enero, el presidente Chávez continuó su explicación: “Estas computadoras, ya saben, que son fabricadas en Portugal gracias a la amistad con el primer ministro Sócrates. Ahora estamos instalando la fábrica en Venezuela, ya hemos importado 875.000 computadoras. Las traemos listas, solo que vienen en blanco, sin nada, aquí hemos hecho crear el contenido, tanto de primer grado como de segundo grado”.

Precisamente, fue esa la petición del presidente Chávez a Portugal: recibir las computadoras sin contenido para que investigadores y maestros venezolanos lo incluyeran de acuerdo a las diversas áreas del conocimiento, como Matemática, Ciencias y Castellano, y así sucesivamente de acuerdo con las exigencias de cada grado.

“Esto fue una idea que se me ocurrió una vez, en un empeño que tenemos por darle al pueblo lo que es del pueblo. Herramientas, tecnologías para el desarrollo, para el aprendizaje de todos, no sólo de los niños cuyos padres puedan comprar una computadora”, dijo en esa oportunidad.

Aquel 9 de enero de 2011, al llegar a esa escuela caraqueña, el presidente Chávez también se refirió a ese grupo de niños como a los próximos profesionales del país.

-“¿Qué es eso que se escucha, una música? Upaaa ¿Dónde le subes volumen? ¿Cómo te llamas tú?, preguntó, a lo que la pequeña respondió: Yorgelis, quien le demostró sus habilidades con el equipo.

Yorgelis comentó al Presidente que estaba en segundo grado y que en la computadora había mucho contenido sobre varias materias.

Hugo Chávez siguió la conversación y le dijo: “Ahora cuando tú pases para tercer grado te la llevas a tu casa. Sirve para que tu papá y tu mamá aprendan. Yorgelis, aprovéchala para estudiar, para aprender, para saber”, agregó luego de hacer un ademán en el que simulaba ser un estudiante más que iba de regreso a casa con su Canaima.

Apagó la computadora, la cerró con cuidado; la tomó a modo de maletín, y entonces el propio presidente Chávez dio varios pasos, y entre susurros se fue cantando el Himno Nacional.

La lección de maestro que ese día tuvo el líder revolucionario siguió en un aula de primer grado, donde los niños recibían los conocimientos necesarios para aprender a manejar el equipo, que luego recibirían en segundo grado.

-“Tiene cara de científico, está concentrado. El científico, la científica”, añadió Chávez en referencia a los más pequeños de la escuela, que se mostraron totalmente introducidos en el mundo de las Canaima.

Valorar lo recibido

En uno de esos tantos programas en los que Hugo Chávez tuvo la oportunidad de entregar estas mini portátiles, el Presidente reiteraba a los más pequeños de dónde venía este programa y qué buscaba generar en la educación venezolana.

“Yo quiero insistir en algo, muchachitos, uno tiene que saber apreciar lo que recibe, el don de la vida, y los niños deben aprender, además, a valorar lo que reciben y aprender a dar. El capitalismo nos acostumbra a algo muy malo: Que todo lo que uno da tiene que ser retribuido, además retribuido en dinero, no, uno tiene que dar, obsequiarse en bondad. Esto es un mensaje del Gobierno. Aprendamos a dar, a valorar lo que se recibe, sin estar esperando retribución. Esto es justicia”, manifestó en una alocución, efectuada el 14 de noviembre de 2010.

Y prosiguió: “Nuestro papel está con este pueblo, con esta patria, con estos niños. Vayan, pues, con sus computadoras y sean felices”.

Desde el primer momento que el presidente Chávez asumió el compromiso de las computadoras, dejó claro que la idea también era instalar una fábrica en Venezuela, para que en un futuro esos equipos pudieran hacerse en el país. Esto también se cumplió, puesto que al poco tiempo de haber iniciado la distribución masiva de las computadoras, se creó la fábrica Industria Canaima, que ha ensamblado más de un millón de equipos en suelo venezolano.

Ha sido tanto el éxito de este proyecto educativo, que incluso la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) reconoció, en 2013, el programa Canaima Educativo de Venezuela, como una experiencia que debe multiplicarse en otros países del mundo.

Y fue el propio Hugo Chávez quien, siendo testigo de lo que significaba para un niño tener una computadora en sus manos, recogió esa experiencia con esta frase: “La Canaima los introduce en un mundo mágico, en un mundo maravilloso”.

Corren los días de marzo, fecha en la que se cumplen dos años de la siembra de Hugo Chávez. Y son muchos los niños y familias enteras las que ven en cada Canaima aquel empeño de Chávez por dar al pueblo lo que es del pueblo.

AVN

 

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